‘Vendiendo en la calle’, un siglo de imágenes a través del comercio

Joaquín Díaz nos traslada a tiempos pretéritos con una amplia muestra de objetos y fotos que nos harán recordar la niñez de nuestros padres y abuelos

FuenteSantos García Catalán
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Hasta el 25 de agosto se podrá visitar la exposición que, a través de la Fundación Joaquín Díaz, con la participación de la concejalía de Cultura y Turismo, se muestra en la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla.

El propio Joaquín Díaz y la concejala Ana Redondo fueron, los encargados de la presentación con un gran número de los objetos que el etnógrafo ha ido recopilando a lo largo de los años en La Casona de Urueña.

La exposición, que contiene numerosas propuestas, documentos y publicaciones es un viaje por el comercio a través de imágenes y objetos que ofrecen al público la oportunidad de conocer cómo era la venta, principalmente ambulante, antes de que la voraz e impersonal maquinaria consumista copara lo que hoy se denominan ‘mercados’.

Según relata Díaz, las primeras colecciones de grabados en los que aparecen vendedores ambulantes surgen en el límite entre los siglos XV y XVI, y representan oficios en los que se presume una obligada relación entre quien comercia o trata y un público comprador. Pasando del grabado a la fotografía, éstas están tomadas “al natural” retratando el “paisaje” en el que desarrollan su actividad, que suele ser la calle, un mercado o una fiesta ritual.

Para Díaz las fotografías expuestas “aportan esa posibilidad de participación visual e interpretativa en algo que fue y ya no es, no sólo en su conjunto cultural sino en su realidad química”.

Lo cierto es que el espectador que visite esta exposición se verá trasladado a un pasado que sus padres y abuelos conocieron de primera mano.  “No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir”. (Anatole France)

«Uno no puede viajar desde Lope o Quevedo hasta Antonio Flores, pero también desde Juan de la Cruz Cano hasta Eduardo Vicente, y completar el recuerdo personal o la imagen infantil de aquellas calles bulliciosas, con trazos artísticos o literarios que abarcan desde la Edad Media hasta el momento en que nuestra mentalidad comienza a tambalearse bajo el peso de una moderna y aséptica visión del mundo y de sus habitantes», ha explicado Díaz.

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