La mirada feminista a base de grabados

FuenteEuropa Press

La muestra ‘Las Mujeres de Goya’, una serie que reúne 85 grabados del pintor aragonés, refleja la mirada «feminista» de un artista de «contemporaneidad perpetua» que supo retratar el papel de la mujer a lo largo de una época.

Así lo ha indicado el director de Museos y Exposiciones de la Fundación Municipal de Cultura, Juan González-Posada, encargado de presentar la exposición junto al comisario de la misma, Wilfredo Rincón, especialista en la obra de Francisco de Goya.

La serie de grabados se divide en cuatro grandes grupos: ‘Los caprichos’ (1799), ‘La tauromaquia’ (1814-1816), ‘Los desastres de la guerra’ (1810-1820) y ‘Los disparates o proverbios’ (1815-1824). En todos ellos, destaca la presencia femenina y la capacidad «única» de Goya de alejarse de la idea de la mujer como musa para representarla en su «día a día», ha señalado Rincón, quien también ha destacado que la tipología pictórica y retratista sobre la mujer está presente en toda su producción artística.

El elemento común de las 85 obras seleccionadas para esta exposición –realizada expresamente para el Museo de la Pasión de Valladolid– es la presencia femenina, que a veces se alza con el papel protagonista, otras, en segundo plano y, en ocasiones tan solo se intuye a través de recursos metafóricos.

De este modo, se puede ver a mujeres valientes, como Agustina de Aragón; a una mujer torera, como ‘la Pajuelera’; solidarias, prostitutas y víctimas de la sociedad, especialmente en la serie ‘Los caprichos’. Además, muestra la cara «más amarga» de la realidad a través de la prostitución o la misoginia, ha incidido el comisario.

Las series 

En 1799, publicaba la serie de ‘Los Caprichos’, integrada por 80 estampas en las que se muestra desaforadamente crítico con la sociedad de su tiempo, la España de finales del siglo XVIII, y de forma especial con la nobleza y el clero, utilizando para ello las técnicas del aguafuerte y del aguatinta, con toques de punta seca. Podría dividirse, a su vez, en dos partes: en la primera, Goya critica desde la razón y en la segunda desde el absurdo, creando unos grabados que le sirven para denunciar los abusos sociales, completándose así un panorama de vicios y defectos humanos que tienen que ver, entre otros aspectos, con la religión, la moralidad, el amor, el matrimonio, la seducción, la violación, la superstición y la brujería.

La segunda de las series de grabados de Goya fue ‘La Tauromaquia’, realizada cuando el artista contaba casi 70 años, entre los años 1814 y 1816, casi a la vez que ultimaba la de ‘Los Desastres de la Guerra’. La serie está integrada por 40 grabados al aguafuerte y aguatinta y al parecer se inspiró para su realización en la Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España (1777), de Nicolás Fernández de Moratín.

Estructurada en tres partes, la primera hace referencia a la historia de la fiesta en España desde la Antigüedad; en la segunda, plasma a las figuras de las dos escuelas principales del toreo en el siglo XVIII: la navarro-aragonesa, como el Estudiante de Falces, Juanito Apiñáni y Martincho y la andaluza, con Pepe-Hillo y Pedro Romero, mostrando en la tercera lances de la lidia con desenlaces trágicos.

En ‘Los Desastres de la guerra’, serie compuesta por 80 estampas realizadas entre 1810 y 1820 que vio la luz en 1863, cuando fue publicada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Goya se manifiesta especialmente «crudo y penetrante», plasmando las crueldades cometidas por soldados y por paisanos durante la Guerra de la Independencia española, mostrando el terror y el miedo y las consecuencias de la guerra como el hambre, además de hacer una reflexión social y política muy crítica.

Por último, Los Disparates o Proverbios, la postrera de las serie de grabados de Goya, realizada entre 1815-1824 que permaneció inédita hasta 1864, cuando fueron publicadas 18 estampas. En ellas, el lenguaje hermético utilizado por Goya hace muy compleja su interpretación iconográfica, teniendo en común la violencia, la extravagancia, lo grotesco y la nocturnidad.

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS: LUIS MARTÍN CUESTA

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