El Patio Herreriano expone la escultura española de las últimas décadas

La muestra reúne más de 80 figuras de artistas nacionales para ponerlos en valor y que el espectador cree un "diálogo" entre ellos

FuenteEuropa Press

El Museo Patio Herreriano de Valladolid contrapone la escultura española de los años 80, 90 e inicios del siglo XXI con la contemporánea en la exposición ‘Una dimensión ulterior’, que reúne 83 piezas de 30 figuras nacionales para «dialogar» sobre la evolución de este arte y «reforzar» el valor de cada una de las propuestas desde las «miradas» de los espectadores, de modo que éstos «construyan» con su «propia subjetividad» la «relación» y las «teorías» de las figuras.

La exposición también busca «poner en valor» el arte español de las últimas décadas en este momento en el que se ha generado un «acalorado» discurso sobre la «visibilidad del arte nacional», según ha explicado el director del museo, Javier Hontoria, en la presentación del proyecto, al tiempo que ha subrayado que «en ninguna parte está escrito que el arte extranjero es mejor que el de España».

En este conjunto «soberbio» de figuras de 30 artistas nacionales, que en su mayoría proceden de la Colección de Arte Contemporáneo del museo y se distribuye en cinco salas, se ha «encarnado» lo «mejor» del desarrollo escultórico del país entre los años 80 y la actualidad, por lo que incluye piezas de los últimos años en los que se nota como «difieren mucho» las formas en las que se han realizado desde los años 2000 por la irrupción de las nuevas tecnologías.

Para mostrar este «diálogo», la exhibición ha tomado como «punto de partida» la muestra ‘Cuatro dimensiones’ que estrenó el Herreriano en 2003 y en la que también se proponía un «recorrido» por la evolución de este arte en España durante el último cuarto del siglo XX, justo tras la firma de la Constitución, a la que además «rendía homenaje» la exposición.

Así, ‘Una dimensión ulterior’ es un «ejercicio similar» que, en esta ocasión, elude al «valor» de las «historias pequeñas», por lo que precisamente el título incluye un «una» en lugar de un «la», para que no haya «lecturas unívocas» de las prácticas artísticas contemporáneas.

«No queremos contar solo una historia de la escultura, esto no es la dimensión ulterior, sino una acumulación de historias que cuentan múltiples teorías», ha indicado en este sentido Hontoria, en declaraciones recogidas por Europa Press, al tiempo que ha subrayado que pretende que el público «construya» con su «propia subjetividad» y «curiosidad» la posible «relación» que existe entre los escultores.

Trazar vínculos

Para ello, el Herreriano ha seleccionado piezas de creadores que pudieran «trazar vínculos» entre sí y las ha dividido en cinco salas con temáticas distintas que pretenden «arrojar luz» sobre ciertas tendencias contemporáneas.

‘Un problema de forma (y de fondo)’ es el título del conjunto de esculturas que se recopilan en la sala 6 del museo, en la que se «pone el acento» sobre las «problemáticas» en torno a la «forma» con obras de Fernando Sinaga, Patricia Dauder, Nuria Fuster, Pello Irazu o Ángela Cruz, elaboradas con pañuelos, pinzas del pelo, pantalones, fibrocemento, madera, revistas e, incluso, un sofá, para jugar con las «superficies, el minimalismo, la materia, la permeabilidad y los objetos cotidianos».

Mientras, en la sala 7 ‘Tiempo y espacio de la escultura’ reúne fotografías en las que Asier Mendizábal juega con las sombras para hacerlas «tan relevantes» como las formas, una seriegrafía y audio de Itziar Okariz en la que se trabaja la repetición o un vídeo de Jaume Pitarch en el que se expone la «tensión» de la imagen, el tiempo y el espacio, viéndose en todas ellas la irrupción de la tecnología.

La ‘Torsión del cuerpo y del lenguaje’ se visiona en la sala 5 con esculturas de cartón o madera y cuadros de papel de Julia Spínola, Pepe Espaliú y Antoni Llena, quienes con sus propuestas señalan a la «idea del dolor físico», el «conflicto» o la «presión». La ‘Naturaleza, su origen, esplendor y residuo’ se sitúan en esta misma sala con una selección de dibujos y figuras firmados por Carlos Irijalba, Asier Mendizábal, Cristina Iglesias o Adolfo Schlosser.

‘Extrañamiento de lo propio’ 

En la sala 4, bajo el título de ‘La voz de la materia’, se integran artistas para quienes el lenguaje «no es un elemento intangible y «etéreo» sino que «adquiere formar», como ha apostillado Hontoria, por lo que se pueden ver esculturas de Julia Spínola, Eva Lootz, Teresa Solar, Nuria Fuster, Elena Blasco o Juan López.

Por otro lado, en la sala 3 se alude a asuntos como el «extrañamiento» que produce lo propio, «lo de uno mismo» y se pueden ver obras en las que destaca la «tradición rural» y las pautas estéticas del siglo XX con esculturas hechas con madera, piedras o conchas, bajo la firma de Angel Ferrant; con hojas, ramas, pan, piel de frutas, plumas o hilos en los ‘Tótem’ de Fernando García, o madera, pan de oro y metal en un bebedor de Jacobo Castellanos.

Las piezas de éstos y otros artistas conforman ‘Una dimensión ulterior’, que se podrá visitar hasta el 13 de octubre, para ofrecer al espectador una dimensión a la escultura española contemporánea y «alternativas» de lecturas, y complementar a las propuestas del Museo Nacional de Escultura para ensalzar a Valladolid como la «ciudad de la escultura» de España, ha apuntado por su parte la concejal de Cultura, Ana Redondo.

FOTOGRAFÍAS Y VÍDEO DE LUIS MARTÍN CUESTA

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