Joaquín Díaz recoge el premio de Coello ‘Excelencia cultural’

El galardón en forma de escultura se creó en 2002

Foto: Natalia Calvo

El maestro Andrés Coello es, sin duda, una caja de sorpresas, pues cada cierto tiempo te descubre la calidad humana que posee, la capacidad de creación que aún tiene -83 años lo contemplan-, y el apoyo que siempre, siempre, mostró a la cultura vallisoletana desde que su madre le regalara la primera novela de Miguel Delibes allá por el año 1947.

“Era yo un niño -nos comenta el maestro con su portentosa memoria- y mi madre, a través de nuestra vecina María Angeles, la esposa de Delibes, que era nuestra catequista, me llegó mi primer libro”.

El maestro Andrés Coello está pendiente de la llegada de invitados a su estudio-taller de la calle Santa Lucía. Hoy es día grande para la Casa porque se entrega el premio “Excelencia Cultural” a Joaquín Díaz, el musicólogo, folklorista y cantante zamorano afincado en Pucela desde su más tierna infancia: “Vide venir siete lobos por una oscura cañada, venían echando suertes, cual entrará en la majada”.

Y en instantes ya estamos todos, aunque rezagados van llegando los amigos del maestro como Florencio Carrera, director de La 8 Valladolid y Julio Del Valle, diputado provincial. También pude saludar a mi amigo Santi Diago (“La Fuga”)  y a la pintora navarra Luz Lasterra, que hace incursiones taurinas a través de las telas.

Y se procedió a la entrega del premio a Joaquín Díaz. En la mesa el maestro Coello flanqueado por el galardonado y Koldo Díez, un amigo de Andrés que le echa una mano para reflotar la Fundación del maestro.

Tras el saluda de rigor, por parte del anfitrión, tomó la palabra Joaquín Díaz quién agradeció el premio, alabando la labor de Coello y recordando numerosos pasajes donde no faltaron las anécdotas jocosas e ingeniosas de ambos.

El galardón que creara el maestro Coello en 2002 bajo el nombre de “Excelencia Cultural”, es una escultura donde destaca la letra E y cuyo primer destinatario fue el Ateneo Cultural. “Porque eran personas -nos dice Andrés- que ponían todo su interés, y su dinero, para apoyar la cultura del libro convocando un premio anual. Se reunían en “El Candil” y me pareció que era una gran obra lo que estas gentes hacían en pro de la Literatura”.

Luego serían el Consistorio, la Universidad, Miguel Delibes, el pintor Félix Cano, etc. hasta que cae en recesión por la maldita crisis que lo deja sumido a la nada.

Ahora, retomado con fuerza gracias a los amigos que apoyan esta y otras iniciativas que, como dijo Koldo Díez, “Nos apoyaremos en la Fundación de Andrés para ir convocando actos de este y de otro tipo a través de las redes sociales; y se celebrarán aquí, en este estudio-taller que si estuviera en Nueva York sería el no va más, pero”…

Lo cierto es que en el estudio-taller del maestro Coello se respira arte en todos los sentidos, cierto es que existe el desorden lógico como el que manejan los artistas. Pero un desorden con arte. La anécdota de la tarde-noche fue el sorteo realizado entre los asistentes al acto a beneficio de la Fundación donde el ganador se llevaría un cuadro firmado y dedicado por el maestro. Le tocó a María Casuso, acompañante y amiga del galardonado. Pero que conste que la papeleta premiada la tenía Joaquín…

El veterano cantautor, folklorista, investigador y una retahíla innumerable de las aptitudes que posee, fue el fundador del Centro Etnográfico que lleva su nombre y creado en 1985. La sede definitiva se instaló en la Casa de la Mayorazga, de Urueña, en marzo de 1991 y allí se exponen, entre otros, las distintas colecciones cedidas a través de la Fundación Joaquín Díaz: grabados de trajes, pliegos de cordel, biblioteca, fonoteca y un museo de instrumentos, amén de otras curiosidades como todos los gentilicios de la provincia de Valladolid.

Un premio, sin duda, excelente a la “Excelencia Cultural” otorgado por el maestro Coello. Enhorabuena a Joaquín Díaz por la promoción de la cultura tradicional y por tanto que ha aportado a la música folklórica. “Rey don Sancho, Rey don Sancho, no dirás que no te aviso”… (traición de Bellido Dolfos).

Fotos: Natalia Calvo

 

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