La evolución del modernismo se deleita en Valladolid

FuenteRedacción
Ana Redondo, concejala de Cultura y Turismo, visitando la muestra.

La Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas, presenta desde hoy, 30 de agosto, la muestra “MODERNISMO EN LA COLECCIÓN ALFARO HOFMANN”. A su presentación ha asistido la concejala de Cultura y Turismo, Ana María Redondo; y el comisario de la exposición, Andrés Alfaro Hofmann.

La muestra presenta fondos modernistas de la colección ALFARO HOFMANN, un estilo que triunfó entre finales del siglo XIX y principios del XX. Fue el último gran estilo o movimiento de carácter internacional.

La exposición incluye una selección de piezas que ilustran la propia evolución del estilo, conocido generalmente como Art Nouveau, que adoptó con entusiasmo la burguesía decimonónica; desde unas primeras formas señaladas por una gran exuberancia y ornamentación floral hasta las líneas más depuradas de la Sezession, el nombre que recibe la corriente en Austria. “Junto a las piezas adquiridas, hay otras piezas que para mí guardan un componente emotivo ya que han formado parte de mi paisaje familiar” comenta Alfaro Hofmann a propósito de un estilizado mueble perchero de 1900 donde sobresalen unos brazos vegetales como referencia estilística.

LA EXPOSICIÓN

La exposición es una selección de piezas, unas de herencia familiar y otras adquiridas, que forman un conjunto singular y describen el tránsito de un primer modernismo excesivo y floral, el “Art Nouveau”, a uno más tardío, depurado y geométrico, la “Sezession”, que presagia la implantación del diseño industrial en el ámbito doméstico; y con las que la muestra pretende presentar, y a la vez plantear, el proceso que supuso el paso de una producción de carácter artesanal a una industrial.

La primera parte de la exposición incluye piezas del modernismo valenciano, muy receptivo a las distintas variantes de este movimiento artístico de finales del s. XIX y principios del XX, principalmente del sector del mueble con fabricantes como Luis Suay, Ventura Feliu o Joaquín Lledó, de la cerámica con Bautista Molins o los hermanos Bayarri y de la iluminación con la empresa Mariner. Estos excelentes artesanos de la tradición valenciana, adaptados a la nueva realidad de los procesos industriales, estuvieron fuertemente inspirados por grandes autores, como los austriacos Josef Hoffmann y Otto Wagner o el alemán Peter Behrens, llegando a producir auténticas réplicas de algunos de sus diseños.

El segundo apartado se centra, precisamente, en estos referentes centroeuropeos que aplican este nuevo estilo internacional a cualquier objeto cotidiano, como es el caso de los objetos que se muestran: elementos de arquitectura, muebles, lámparas, menajes de cocina y servicios de mesa, joyería o piezas de escritorio. La incorporación de los procesos industriales democratizaron los bienes de consumo, consiguiendo alcanzar notables calidades en sus productos en cuanto a diseño y acabados.

QUE ES EL MODERNISMO

Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado fin de siècle y belle époque. En distintos países recibió diversas denominaciones: Art Nouveau –en Bélgica y Francia–, Jugendstil –en Alemania y países nórdicos–, Sezession –en Austria–, Modern Style –en los países anglosajones–, Nieuwe Kunst –en Países Bajos– y Liberty o Floreale –en Italia–.

Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista (el historicismo o el eclecticismo) como los rupturistas (realismo o impresionismo). En la estética nueva que se trató de crear, predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el acero y el cristal, superando la pobre estética de la arquitectura del hierro de mediados del siglo xix.

Dos ideas son fundamentales para entender la cultura moderna que estaba emergiendo: la conciencia de que “el futuro ya ha comenzado”, que se relaciona con el concepto de progreso; y la convicción de que para tener futuro no sirven las pautas o doctrinas de etapas anteriores, sino que es necesario crear sus propias normas. Existe la ruptura con el pasado y la apuesta con el futuro desde el mismo presente.

En gran medida estas aspiraciones se basaron en las ideas estéticas de John Ruskin y William Morris, que proponían democratizar la belleza o socializar el arte, en el sentido de que hasta los objetos más cotidianos tuvieran valor estético y fueran accesibles a toda la población, aunque sin utilizar las nuevas técnicas de producción masiva que impedían el desarrollo del buen hacer artesanal. El modernismo no sólo se dio en las artes tales como la pintura, escultura y arquitectura, sino también las artes aplicadas o decorativas, en las artes gráficas y en el diseño de mobiliario, rejería, joyería, cristalería, cerámica y azulejería, lámparas y todo tipo de objetos útiles en la vida cotidiana, incluido el mobiliario urbano, que pasó a tener gran importancia (kioscos, estaciones de metro, farolas, bancos, papeleras, urinarios[1]​). Muchos artistas identificados con el modernismo son artistas «integrales». Especialmente, en el caso de los arquitectos, no sólo proyectaban edificios, sino que intervenían en el diseño de la decoración, el mobiliario, y todo tipo de complementos y enseres de uso diario que habían de contener.

El modernismo no fue unánimemente recibido: una amplia corriente de opinión identificaba sus formas con el concepto de degeneración (una desintegración orgánica que corresponde a la desintegración social).

Las características que en general permiten reconocer al modernismo son:

  • Inspiración en la naturaleza y el uso profuso de elementos de origen natural pero con preferencia en los vegetales y las formas redondeadas de tipo orgánico entrelazándose con el motivo central.
  • Uso de la línea curva y la asimetría; tanto en las plantas y alzados de los edificios como en la decoración.
  • Tendencia a la estilización de los motivos, siendo menos frecuente su representación estrictamente realista.
  • Uso de imágenes femeninas en actitudes delicadas y gráciles, con un aprovechamiento generoso de las ondas en los cabellos y los pliegues de las vestimentas (drapeado).
  • Actitud tendente a la sensualidad y a la complacencia de los sentidos, llegando hasta el erotismo en algunos casos.
  • Libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean éstos de pura fantasía o con inspiración en distintas culturas, como por ejemplo el uso de estampas japonesas.
  • Aplicación envolvente del motivo tomando alguna de las características anteriormente mencionadas en contraposición con las características habituales del elemento a decorar. El elemento destacado de tipo orgánico envuelve o se une con el elemento que decora.

La derivación de estas características del modernismo o Art nouveau en la década de 1920 dio origen al denominado Art déco, con el que a veces se identifica, aunque tiene características marcadamente diferentes.

La utilización habitual de los términos modernism (en inglés) o modernisme (en francés) no se refiere a este movimiento artístico, sino genéricamente a las vanguardias o al arte moderno, dentro de lo polisémico de ambos conceptos.

La exposición permanecerá abierta hasta el 14 de octubre.

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