Condenan al Sacyl por la muerte de un paciente infartado

Le obliga a pagar 55.000 euros en concepto de indemnización tras no realizarle un electrocardiograma que pudiera haberle salvado la vida

Hospital Clínico de Valladolid, donde ha sido trasladado finalmente el herido.

El Tribunal Superior de Castilla y León ha condenado a la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León al abono de 55.000 euros como indemnización de daños y perjuicios a los familiares de M.H.N por su fallecimiento en el Hospital Clínico de Valladolid.

El joven, de 35 años, falleció el 12 de abril de 2012 por un infarto agudo de miocardio de 6 u 8 horas de evolución, tras un proceso de apendicitis mientras permanecía ingresado en dicho hospital, según señala el Defensor del Paciente.

Ingresó el 9 de abril para una valoración por un proceso de apendicitis. En un comunicado recogido por este periódico, el Defensor del Paciente afirma que en la analítica que le fue realizada se observaba que el paciente tenía hipercolesterolemia. Al día siguiente, estando en el hospital, presentó apendicitis aguda empiematosa con exudado purulento, lo que requirió que fuera sometido a una intervención quirúrgica el 10 de abril de 2012.

En el postoperatorio, al día siguiente, el paciente presentó náuseas y fiebres de 38 grados. Algo que fue en aumento al posterior día, además de flebitis por la vía, con náuseas y dolor en el abdomen y una tensión arterial 92/48.

Esta tensión arterial, según el Defensor del Paciente, “era un signo preocupante en un postoperatorio, y debió ser inmediatamente tratada porque puede deberse a complicaciones graves, como un bajo gasto cardiaco por infarto, como lamentablemente ocurrió en este caso, con una evolución de 6 a 8 horas, como se recoge en el informe de autopsia”.

Asimismo, apuntan que la realización de un ECG, o monitorización, desde que se observó la hipotensión arterial hasta que falleció unas seis u ocho horas después, “hubiera diagnosticado el infarto del paciente a tiempo de recibir un tratamiento que evitara el taponamiento cardiaco y evitara la asistolia y el fallecimiento”.

“Es inadmisible que un paciente que sufre un infarto agudo de miocardio estando ingresado en el hospital no sea atendido de forma precoz. El infarto agudo de miocardio se dejó evolucionar hasta su fallecimiento, no siendo diagnosticado a pesar de la situación de riesgo previa a la intervención, el postoperatorio existente y la revisión realizada por neumología y medicina intensiva antes de su fallecimiento”, afirman.

La sentencia del TSJCyL destaca que: “(..) Es un hecho reconocido, que un infarto agudo de miocardio es un hecho posible en los posoperatorios, y así debe ser sospechado. No resultó discutible que el referido infarto fuera imprevisible, ahora bien; con una Rx. que indica un derrame basal y la bajada de tensión arterial, es claro que algo ocurre al paciente, nótese que ya se pidió una interconsulta, máxime si había una pérdida de conocimiento, como ocurrió. Sólo se le hizo un ECG cuando entró en la UVI y el paciente aun así, falleció sin saberse de la existencia de un IAM. No obstante, el paciente llegó a permanecer en la UVI una hora y cuarto minutos, aun cuando haya de detraerse el tiempo de RCP”.

Para Carmen Flores, presidenta de la Asociación del Defensor del Paciente, “la sentencia es acertada al reconocer la deficiente asistencia sanitaria prestada, no obstante, yerra al disminuir la cuantía indemnizatoria por la mera suposición de considerar  las muy escasas probabilidades de supervivencia del paciente”.

Esta es la sentencia dictada por el TSJCyL que condena al Sacyl. Sent muerte infarto Hosp.Clínico Valladolid May2016

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