La Federación Antonio Machado pide archivar las diligencias a Emilio Cañíbano

Fue denunciado hace varias semanas por resistencia a la autoridad tras coincidir en un ascensor del Clínico con dos policías que custodiaban a un preso

Hospital Clínico de Valladolid, donde ha sido trasladado finalmente el herido.

La Federación Provincial de Asociaciones Vecinales de Valladolid Antonio Machado ha mostrado hoy su apoyo a un histórico militante vecinal, Emilio Cañíbano, que ha sido denunciado por resistencia a la autoridad tras un malentendido vivido en el Hospital Clínico de Valladolid.

Cañíbano se encontraba trabajando en labores de mantenimiento del centro sanitario, cuando coincidió en un ascensor con varias personas, entre ellas un preso y dos policías que le custodiaban. “Nadie duda que tantas personas en un espacio tan reducido puedan dar lugar a cualquier controversia y más en la situación descrita”, explican desde la Federación, en relación con el malentendido generado cuando los policías exigieron a Cañíbano que saliera del ascensor y la posterior denuncia tramitada. Es en ese momento cuando pudieran haber surgido gestos o malas interpretaciones entre quien tiene la obligación de hacer las tareas que le requiere el Hospital donde presta sus servicios y entre quienes tienen la misión de traslado y custodia de un reo.

Esta Federación, tras escuchar en su asamblea a Emilio Cañibano, optó darle su apoyo de manera unánime y avalar su civismo y ejemplaridad ciudadana. Por ello, han remitido una carta al subdelagado del Gobierno, Luis Antonio Gómez Iglesias, pidiéndole que tome en consideración la petición de dejar sin efecto las diligencias que se le pudieran practicar en contra de su persona.

“Tampoco dudamos de que los policías, en aras de evitar cualquier incidencia en el cumplimiento de su servicio, optaran por poner puertas a un campo tan reducido, queriendo poner distancias a tanto personal cuando la realidad no lo permitía”, añaden.

Desde la Federación Antonio Machado sugieren además que para evitar estas situaciones delicadas y embrolladas, deberían establecerse protocolos de actuación por parte de la Subdelegación, de manera que los policías que presten este u otros servicios similares, lo hagan sin interferencias y en colisión con personas que nada tienen que ver con ese servicio de vigilancia y protección.

Este protocolo, establecido de antemano, exige una sincronización con el personal del Hospital de modo que se disponga un ascensor restringido al uso público en la franja horaria que se precise mientras dura el servicio policial.

La propuesta no es nada novedosa porque ese es el modo de organizarse que tiene el Hospital cuando precisan de uno o varios ascensores para el traslado de camillas y personal de casa.

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