María José García Romo

El "orgullo" de una enfermera que se aleja de heroicidades y luchas ideológicas: "Lo hacíamos lo mejor que podíamos"

Pero sin duda, ha contribuir a ensalzar la naturaleza y el significado del papel de la enfermera".Por ello, en la carta por este 12 de mayo, en mitad de la pandemia, ha decidido hacer una reflexión como "persona que ama, valora y defiende su profesión" basada en la experiencia vivida estos últimos meses. Así, refleja que "ser enfermera va mucho más allá de la atención hospitalaria o primaria" y lamenta que tras 40 años de profesión su reconocimiento y el de sus compañeros y compañeras sea convirtiéndoles en héroes porque "no, no somos héroes", solo "personas realizando su trabajo con implicación". Y eso a pesar de que esta implicación lleve, incluso, una falta de material de protección en ocasiones, lo que lleva a un "miedo que suplíamos haciendo piña, sintiéndonos arropados en equipos de trabajo que han unido a enfermeras jóvenes con enfermeras a punto de jubilarse". Por ello, y a pesar de una lucha constante fuera de las paredes del hospital y centros sanitarios que parecen ir más allá del propio coronavirus, los enfermeros y enfermeras lo hacían "lo mejor que podíamos por encima de ideologías políticas o normativas gubernamentales que no se ajustaban a la realidad que vivíamos". De esta manera, grita al cielo su orgullo de pertenencia a una profesión, "que en momentos tan amargos ha demostrado la excelencia y ha liderado de manera silenciosa con valentía y entrega, lo que denominamos la esencia de nuestra profesión, cuidar". Pero más allá del orgullo están las carencias.