Francisco Muro de Íscar

Que nos traten como adultos
¿De verdad nadie se imaginaba que, tras el fin del estado de alarma iba a haber rebrotes? ¿De verdad nadie en el Gobierno central y en los de las autonomías sabía que, tras el desconfinamiento, en pleno verano y sin tomar medidas, los contactos sociales, con o sin medidas preventivas, se iban a multiplicar especialmente entre niños y jóvenes? ¿De verdad nadie sabía que en las residencias de ancianos, una vez "superada" la pandemia, abriendo las puertas de par en par, y otra vez sin tomar medidas sanitarias o médicas, no iban a resurgir con fuerza los contagios? ¿De verdad alguien se tomó en serio lo de los rastreadores, lo de reforzar la atención primaria y los hospitales ante un posible rebrote antes del otoño? ¿De verdad alguien elaboró un Plan nacional de Desescalada, un Plan nacional para las residencias de ancianos, públicas y privadas, un Plan nacional para la vuelta al cole? No solo no hicieron nada de eso ni quisieron imaginar nada de lo que podía pasar, sino que todos, empezando por el presidente del Gobierno y siguiendo por sus ministros y ministras, se fueron de vacaciones. Se abrió el ocio nocturno sin reservas y se ha cerrado de golpe, sin escuchar a sus propietarios ni plantearles alguna alternativa racional, abriendo las puertas al botellón, aún con más riesgos.
Ministros absolutamente prescindibles
Es lógico que el presidente Sánchez no se plantee la hipótesis de hacer un cambio de Gobierno para encarar la salida de la crisis porque en el análisis de quiénes le sirven y quiénes ya no le sirven, lo primero que tendría que analizar es su papel en la gestión de la crisis, su capacidad de liderar dos gobiernos en uno, las discrepancias con su socio y el coste de los apoyos que ha necesitado en cada caso. La autocrítica no es, precisamente, el fuerte de presidente. En todo caso "el camarote de los hermanos Marx", como ha dicho Felipe González, no solo no ha funcionado durante la crisis sino que muchos ministros han demostrado su escasa competencia. Algunos han sido absolutamente ignorados durante la crisis por el presidente y, en no pocos casos, las pocas decisiones que han tenido que tomar o sus intervenciones públicas les han dejado desnudos.