Fermín Bocos

Nos ocultan los muertos
¿Por qué el Gobierno nos oculta la cifra real de fallecidos a consecuencia de la pandemia? Mientras los registros judiciales dan fe de al menos cuarenta mil decesos acaecidos durante el confinamiento, el Ministerio de Sanidad lleva varias semanas sin computar las bajas que comunican las CC.AA y ha mantenido congelado en 27.136 el número de muertos. Cualquier pregunta a los portavoces gubernamentales (ministro Illa, doctor Simón) encaminada a conocer este dato esencial, ha obtenido o la callada por respuesta o, lo que es peor, intentos cínicos de salir por la tangente. Semejante estrategia resulta incompatible con la exigible transparencia a todo gobierno democrático.
La estrategia de la tensión
Olvidando que forman parte del Gobierno de España, el primero como vicepresidente y la segunda como ministra, Pablo Iglesias e Irene Montero están realizando una serie de declaraciones encaminadas a crear tensión política en un grado desconocido en la reciente historia de España. Decir, sin fundamento, como ha dicho la señora Montero que: "La derecha lleva semanas llamando a la insubordinación del Ejército", es formular una acusación gravísima que se torna irresponsable en boca de un mimbro del Consejo de Ministros.
No se fían del Gobierno
El Gobierno pone en circulación un propuesta que nace rodeada de reticencias: pretende reeditar los Pactos de la Moncloa. Tras semanas sin descolgar el teléfono para hablar con Pablo Casado el presidente Pedro Sánchez anuncia que ante los meses de incertidumbre que se avizoran el Ejecutivo estaría dispuesto a estudiar la redición de aquellos míticos pactos que han quedado en la memoria como la piedra angular de la Transición. El ofrecimiento carece de concreción y al ser defendido a través de los medios de comunicación con más exposición por algunos de los ministros de Podemos (Iglesias, Garzón) que por cuenta del ala socialista el Ejecutivo (Ábalos), es recibido con recelo por la oposición. Suspicacia que hunde sus raíces en la sospecha de que Pedro Sánchez, con el índice de popularidad más bajo desde que ocupa la Presidencia, estaría buscando una salida política ideada para enmascarar los fallos del Gobierno en la gestión de la crisis sanitaria. El Ejecutivo cree tener derecho a ser protegido de las consecuencias de sus propios errores en la conducción de lucha contra la pandemia -que ya se ha cobrado la vida de más de trece mil compatriotas- y solicita el aplazamiento de las críticas que están en boca de los partidos de la oposición a la que acusa de deslealtad.
En busca del culpable
Los políticos, salvo excepciones, no decepcionan. Van a lo suyo. En vez de luchar contra el coronavirus pierden tiempo intentando colar el relato -o los fallos del contrario- en la lucha contra la pandemia. Para contrarrestar las críticas de la oposición por el último fiasco -los test comprados en China que carecían de homologación y daban falsos negativos-, los portavoces del PSOE y los de Podemos insisten en que las carencias de material sanitario se deben a los recortes en la sanidad llevados a cabo por el PP cuando gobernaba la Comunidad de Madrid. Para explicar la expansión de los contagios en Cataluña, la segunda comunidad autónoma en número de infectados y en la que nunca han gobernado los populares, nada dicen o no tienen una explicación "política". Otro tanto podría decirse del caso de los contagiados en el País Vasco. Los seres humanos tenemos tendencia a creer aquello que nos conviene.
Juntos, sin miedo
"Juntos, sin miedo". El coronavirus es un enemigo débil si lo combatimos juntos el personal sanitario y los ciudadanos". Este voluntarioso lema ha encontrado eco en la sociedad italiana. La gran mayoría de los españoles lo suscribiríamos a condición de añadir algo más: juntos, sí, pero con otra clase de políticos. En esta etapa de la vida española no estamos teniendo suerte. A la incompetencia de las autoridades estatales, se une la deslealtad de algunos dirigentes autonómicos. No todos, hay que decirlo. Pero ahí está Quim Torra, el presidente de la "Generalitat" de Cataluña, que no pierde ocasión para erosionar la imagen de España a través de los medios internacionales mientras que su colega el lehendakari Íñigo Urkullu rezonga por la presencia de los soldados de la UME, ¡que están en Vizcaya desinfectando el aeropuerto de Bilbao! Dice que el País Vasco tiene medios suficientes y lo dice mes y medio después del hundimiento del vertedero de Zaldíbar y siguen sin localizar los cuerpos de los dos trabajadores que quedaron atrapados. Y, qué decir del presidente Pedro Sánchez que lleva cuatro comparecencias televisivas anunciando la adquisición de los vitales test detectores de contagio que todavía siguen esperando en gran parte de los hospitales donde médicos y demás personal sanitario está combatiendo la enfermedad con altísimo riesgo personal.
Por la puerta de atrás
Por la puerta de atrás y aprovechando el procedimiento de urgencia del decreto ley sobre el estado de alarma que contiene las medidas para combatir al coronavirus el Gobierno ha modificado la norma actual que rige la comisión que controla el CNI. ¿Con qué propósito? Para permitir que Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, pueda asistir a las reuniones de esta comisión que es la responsable de trazar los objetivos y directrices de funcionamiento del servicio español de Inteligencia.