El joven vallisoletano que aspira a desentrañar los secretos de la vida
​Darío Sanz Rodríguez

El joven vallisoletano que aspira a desentrañar los secretos de la vida

Charlamos con Darío Sanz Rodríguez, estudiante del IES Zorrilla de Valladolid, que ha conseguido la cuarta medalla de Oro en la fase nacional de la XVII Olimpiada Española de Biología y formará parte del equipo español en la Fase Internacional que se celebrará en Lisboa
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Darío Sanz Rodríguez es un joven vallisoletano que, cuando habla, demuestra tener las cosas muy claritas. Amante de la natación, de la lectura y de las rutas en bici, este pucelano de solo 17 años y estudiante del IES Zorrilla de Valladolid, ha conseguido la cuarta medalla de oro en la fase nacional de la XVII Olimpiada Española que se celebró del 11 al 14 de marzo.


Con ello, será uno de los representantes del equipo español en la fase internacional que se celebrará en Lisboa del 18 al 25 de julio de 2021 y va a por todas en busca de, sobre todo, vivir una buena experiencia.


P. Cómo vivió usted la consecución de esa cuarta medalla de Oro en la fase nacional de la XVII Olimpiada Española de Biología que se celebró del 11 al 14 de marzo? Cuénteme.


R. Para mí, conseguir una medalla de oro era algo improbable. Hay que tener en cuenta que, a estos niveles, hay que responder un porcentaje en torno a un 20% de preguntas sin estar totalmente seguro de saber la respuesta. Además, más o menos todos los compañeros tenemos un nivel muy parecido, por lo que tener bien una pregunta más o menos, puede ser muy decisivo. No le digo más, que en esta edición ha habido un empate, lo cual con 150 preguntas test y 4 prácticas parece casi imposible.


Cuando gané la medalla tardé unos instantes en asimilarlo


Sin embargo, es cierto que salí del examen con la idea de conseguir una plata o un bronce porque me había salido relativamente bien. Cuando en la entrega online de premios vi que mi compañero de Salamanca, Raúl Méndez, conseguía una plata, pensé que ya no iba a conseguir nada. Tenga en cuenta, que estadísticamente, tocamos a menos de 1 medalla por Comunidad, aunque es cierto que los de Castilla y León solemos conseguir buenos resultados.


Por eso, cuando gané la medalla tardé unos instantes en asimilarlo, fue totalmente inesperado, aunque en el fondo, siempre queda algo de esperanza, que es lo último que se pierde.


P. Al final, este logro le permite ser uno de los representantes del equipo español y dará la cara por nuestro país en la cita internacional que se celebrará en Lisboa, en julio. Un orgullo para usted, supongo.


R. Por supuesto. Estoy encantado de poder representar a nuestro país en la IBO (International Biology Olimpiad). Hemos tenido mucha suerte porque todas las pruebas internacionales de todas las asignaturas van a ser telemáticas, pero como en este caso la IBO la organiza Portugal, han sido unos buenos vecinos y amigos, y nos han invitado a realizar las pruebas en Lisboa.


Quería agradecer expresamente el esfuerzo de la organización de cada una de las fases, ya sea regional, nacional o internacional, porque han conseguido sacar esto adelante a pesar de vivir unas circunstancias tan adversas.


P. ¿Qué pruebas ha tenido que pasar? ¿Cómo las recuerda?


R. Primero, hay que ganar en la fase regional, donde pasan entre tres y cinco alumnos. En el caso de Castilla y León, somos 3 por motivos demográficos. Después, hay que obtener una de las 4 medallas de oro en la fase nacional, y de ahí, ya vamos a la IBO. Las 4 platas, irían a la Olimpiada Iberoamericana.


Aunque hubo momentos de indecisión, y problemas con los medios técnicos, al final uno se lleva un buen recuerdo de estas experiencias. Yo siempre digo que estos concursos son un reto para uno mismo, un juego para ver qué sabes hacer y pasártelo bien.


Por otro lado, es una pena que la fase nacional haya sido telemática pero fue lo más adecuado dadas las circunstancias.


P. ¿Alguna pregunta en la prueba teórica que recuerde? ¿Y de la práctica?


R. De las preguntas teóricas les debo la medalla a las 4 o 5 de inmunología e infección vírica y bacteria, ya que esa parte no la habíamos dado y la preparé el día antes. Tuve suerte, y entró bastante de lo que había previsto. En cuanto a la práctica, una de las cuatro pruebas se la debo a mis profesores, ya que había que identificar 40 organismos eucariotas, y muchos los sabía por ellos, porque en los libros no vienen. Por ejemplo, los osos de agua (tardígrados) o las pulgas de agua (género Daphnia).


P. ¿Ha sentido mucha presión?


R. La verdad es que no. Tengo mucha experiencia en este tipo de exámenes y concursos, y lo he llevado con mucha calma. En este sentido tengo suerte, porque hay compañeros que se ponen muy nerviosos. Además, aunque es una competición, se trata de tener una experiencia positiva, no de vivirla con estrés. En ese sentido la organización ha planteado muy bien el concurso.


P. ¿Cómo se ha preparado?


R. Realmente, este tipo de pruebas no se pueden preparar como tal. Yo siempre recurro a la estrategia, tienes que ver cómo se pregunta y qué temas son más frecuentes. Sin embargo, al final vas con lo que sabes y con lo que has aprendido durante tu vida, porque salvo cosas puntuales es inabarcable poder estudiar y aprenderse todo. También hay que tener en cuenta, que las preguntas, más que teóricas, están dedicadas a saber relacionar y aplicar la teoría.


Aún así, quiero destacar la ayuda de mi profesor de Biología, Claudio Marcos, que me ha enseñado un gran porcentaje de lo que sé, y siempre me ha resuelto todas las dudas. También tienen mérito las profesoras responsables de la Olimpiada en Castilla y León, especialmente Almudena Velasco, que nos apoyó mucho de cara a preparar las prácticas, y Marita Hernández, que puso todo a disposición para que pudiéramos realizar el examen.


Sobre todo, quiero destacar lo importante que es la estrategia en estas competiciones. Yo estimé el número de preguntas que debía dejar en blanco y respondí a alguna sin estar seguro para poder llegar al objetivo. Es muy importante saber cómo funciona el examen y llevar un plan para contestarlo.


P. ¿De dónde le nace el amor por la biología?


R. Siempre me han gustado las ciencias, pero la elección de la biología me llega en torno a primero/segundo de la ESO, pues antes sabemos demasiado poco como para decidir qué nos gusta. También he de decir que tener buenos profesores es clave para muchos, y en mi caso, la mayoría me ha sabido transmitir todo lo bueno de la biología.


Me gustaría llegar a afirmar algún día que entiendo cómo funciona la vida


Para mí, la pregunta a responder es ¿cómo funciona el universo? Y dentro de ella, lo más complejo e interesante son los seres vivos, y en especial el ser humano. Por tanto, me gustaría llegar a afirmar algún día que entiendo cómo funciona la vida.


P. ¿A qué quiere dedicarse en un futuro? Cuando sea un poco más mayor.


R. Me gustaría estudiar Medicina y combinar la investigación con la propia profesión médica. Creo que todavía quedan muchas cosas por descubrir, y lo mejor de dichos descubrimientos es que la gente pueda beneficiarse de ellos.


Además, aprovecharé los ratos libres para indagar un poco en la biología, que también me apasiona. Sin embargo, no se puede hacer todo, y hay que elegir.


También, en algún momento de mi vida me gustaría dedicarme parcialmente a la docencia, ya que todo lo que sabemos nos lo ha enseñado alguien. Es fundamental tener buenos profesores para el desarrollo de cualquier campo.


P. ¿Cree que en la actualidad es correcto el rumbo que la Educación está tomando para formar a los futuros especialistas en el ámbito de la biología?


R. En España, o mejor dicho, en Comunidades como Castilla y León el nivel que se enseña en ciencias es muy bueno comparado con el de otros países similares. Creo recordar que ciertas pruebas educativas internacionales así lo demuestran. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer, especialmente en la aplicación de los conocimientos teóricos y su puesta en práctica. Es decir, hay que hacer más prácticas de laboratorio y salidas a campo.


Aún así, creo que es necesario recordar que España es un país exportador de talento científico, y que de nuestras universidades salen algunos de los mejores del mundo. Me gustaría aprovechar la ocasión para reivindicar un mayor gasto en ciencia, porque, ¿de qué sirve formar muy bien a los estudiantes, si luego se ven obligados a irse fuera?


P. Destaca la falta de prácticas de laboratorio y salidas a campo ya no solo en el ámbito de la biología sino en toda la educación secundaria. ¿Esta carencia limita el desarrollo del talento científico?


R. Por supuesto, realmente, es el mayor reto que tiene la educación. Como le comentaba, la teoría nos la sabemos muy bien, pero a la hora de ir a un laboratorio, no tenemos casi experiencia. Usted imagínese, ¿de qué sirve saberse por ejemplo el procedimiento de una PCR (aprovechando la conveniencia, dadas las circunstancias), si a la hora de la verdad no sabes ponerlo en práctica?


Aunque yo he tenido suerte en cuanto a la parte práctica, la mayoría de los alumnos de la Comunidad y del país podrían contar con los dedos, incluso, de una mano, las experiencias que han realizado.

Es absolutamente vergonzoso e indignante, que la mayoría de los estudiantes no sepan manejar una micropipeta, o preparar una muestra para observación en microscopio. Pero como comentamos, no solo pasa en Biología, sino que en el resto de las ciencias (Física, Química) se agudiza aún más.


P. ¿Qué solución pondría?


R. Evidentemente, la única solución posible es que los responsables políticos, en cuanto a educación en todos los niveles, se conciencien de este “agujero en el barco”, y pongan los medios materiales, económicos, y temporales para que no nos “hundamos”.


Además del problema de presupuesto, sobresale el problema del tiempo. No puedes pretender que un profesor utilice cuatro horas semanales para explicar los ambiciosos temarios, y a la vez complementar con la práctica. De hecho, las horas de laboratorios se ha ido reduciendo con el tiempo, hasta llegar a prácticamente cero.


En mi opinión es urgente reformar los currículos, sobre todo de bachillerato, y centrar y mejorar la educación en cada área. Quiero decir, un alumno de ciencias necesita sus cuatro horas semanales de biología, de física y de química. Pero hay que buscar la manera de añadir unas horas de práctica.


Soy un gran defensor de educar en la multidisciplinariedad, pero ya a niveles preuniversitarios, necesitamos centrarnos si queremos conseguir los mejores niveles posibles. Esto no quiere decir dejar de estudiar ciertas asignaturas, si no reducir un poco sus contenidos e invertir ese tiempo en la formación práctica de los estudiantes.


P. Un objetivo y un deseo. ¿Va a ganar a la Olimpiada?


R. He de decir que habitualmente ganan los chinos, que son los que más se machacan. Pero evidentemente, tanto el resto del equipo como yo daremos lo mejor para intentar obtener un récord para España. Además, siendo el organizador de este año Portugal, esperemos que haya suerte, y nos entre alguna especie de la península ibérica.


Lo importante no es quedar el primero, sino hacerlo lo mejor que puedas y pasártelo bien y disfrutar de la experiencia


De todas formas estoy seguro de que el equipo lo va a hacer bien, aunque otros lo hagan mejor. Lo importante no es quedar el primero, sino hacerlo lo mejor que puedas y pasártelo bien y disfrutar de la experiencia.


P. Un orgullo representar al país y a Valladolid allí, supongo.


R. Sin duda. Ante todo, además de al país, sigo representando a Valladolid y a Castilla y León.Y quiero aprovechar la ocasión para comentar que de los cuatro oros y las cuatro platas (que se corresponden con las olimpiadas internacional e iberoamericana, respectivamente), Castilla y León ha obtenido un oro y una plata.


Esto prueba que el nivel de nuestra Comunidad es excelente en el ámbito nacional. Por tanto, deberíamos replantearnos si realmente es justo y merecemos competir cada uno a su nivel, o si lo mejor es tener una EBAU única. Creo que a pesar de que a mucho no les gusta la respuesta, esta es obvia.