David Rivas: el privilegio de los chavales de Toro de tener a un compositor internacional como profesor

David Rivas: el privilegio de los chavales de Toro de tener a un compositor internacional como profesor

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Vive en Toro (Zamora), da clases de música a chavales en el instituto Cardenal Pardo Tavera de la ciudad, pasea y compra el pan como cualquier otro vecino. Y tiene unos cuantos Global Music Awards en su casa. Pero él no se da ninguna importancia, incluso a pesar de deslumbrar por su talento y sus logros en el reportaje publicado este fin de semana en la revista de El País que lee media España. David Rivas es uno de los compositores españoles más talentosos del panorama musical mundial. Su creatividad no entiende de géneros, e imprime su sello personal y su virtuosismo en todo lo que toca. 


Autor de 142 obras. Algunas clásicas como su ‘Perdónalos’, que se interpreta desde hace años en la Semana Santa de varios territorios españoles; o ‘En tus manos Soledad’, su marcha fúnebre dedicada a la Santísima Virgen de la Soledad de Zamora. 142 obras cuya calidad compositiva ha sido reconocida a nivel nacional e internacional en múltiples ocasiones, que bien ejemplifican sus cuatro medallas (dos de plata y dos de bronce) de los Global Music Awards, el certamen para músicos emergentes celebrado en California y en el que participan más de mil músicos de todo el mundo.


Todo esto nos haría pensar que el toresano David Rivas está ‘desconectado’ de la escena musical actual que dominan Bad Bunny, Rosalía, Bad Gyal o C. Tangana. O que al menos, le horrorizaría. Pero el compositor se descubre ante la última propuesta musical del ahora conocido como ‘El Madrileño’. No es que sea fan declarado de C. Tangana, pero sí reconoce el mérito y la creatividad que el trapero madrileño ha demostrado al fusionar la marcha procesional ‘El amor’, del Rosario de Cádiz, con el tema que abre su nuevo trabajo: ‘Demasiadas mujeres’. Y si de algo sabe David Rivas es de marchas de Semana Santa. De hecho, le maravilla como al que más que Tangana haya ‘convencido’ a artistas de la talla de Jorge Drexler o Andrés Calamaro para formar parte de este trabajo.


El también profesor de música en el instituto Cardenal Pardo Tavera de Toro lidia cada día con que sus alumnos no sepan quién es Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat o Manolo García, pero analiza y entiende el porqué de que esta generación haya encumbrado a este tipo de artistas. Lo ve a diario. La condena de la inmediatez. Shazam te permite conocer qué canción está sonando en apenas unos segundos y Tik Tok hace una canción viral con 15 segundos de vídeo y en apenas unas horas. Los chavales mueven y comparten música a una velocidad vertiginosa, pero también se cansan de ella con la misma premura y su atención tiene que ser captada en lo que dura un suspiro. El compositor de complejas piezas para cine, teatro, grandes orquestas o bandas de cofradías, que ha dedicado días y quizá meses en sus composiciones ve “lógico” que esas creaciones musicales con ritmos machacones y letras repetitivas triunfen por millones en todo el mundo.


No señala a los chavales porque cree que “es culpa de todos”. En 4º de la ESO, los alumnos sí reciben una parte de historia de la música, pero, como en tantas otras materias lectivas, falta tirar de orgullo patrio y de repasar con estas cabecitas adolescentes el frutífero bagaje musical que tiene nuestro país. David Rivas dedica en sus clases una parte a “meterles” la historia musical española a sus alumnos en Toro, pero el Can Cerbero que es la industria musical y las propias emisoras de radio, parecen haber enterrado nuestro propio pasado musical y copado los oídos de nuestros jóvenes con el ‘sonido urbano’. “A la gente le suele atraer lo que conoce y reconoce”, sentencia el músico toresano. Si ni en casa, el coche, el colegio o los propios bares han escuchado un ‘Flojos de pantalón’ de Rosendo o un ‘Ama y ensancha el alma’ de Extremoduro, difícilmente van a valorar lo peculiar y valioso del rock español.


Formación y gestión emocional


Es que la música hay que ‘mamarla’ desde niño. Y, sino que se lo digan al propio David Rivas. Con un café en la plaza Bollos de Hito en su Toro natal, el compositor reconoce que su vocación musical nace la propia ciudad. La alargada estela del maestro José Luis López Cobos, las bandas de música, los grupos locales… hicieron aflorar el talento innato de un joven David Rivas, primer músico en la familia, pero que (aunque casi se disculpe cuando se lo dices) es toda una estrella internacional en la composición para banda. Una posición a la que el toresano ha llegado con años de estudio y trabajo, porque un talento, aunque innato, “necesita de formación para desarrollarse”.


Tras eso llegaron los premios, los encargos importantes y el reconocimiento global, dentro del específico mundo que es la música para banda. Pero David Rivas mantiene sus pies en el suelo y reconoce que vivir en Toro ayuda a no “venirse arriba”. Porque pese a que es imposible cruzar con él media calle sin que alguien lo pare, felicite o salude, todos lo hacen como un vecino más. Incluso se toman la confianza de vacilar un poco mientras intentamos hacerle fotografías para este reportaje. Para Rivas esto es fundamental. Y en una época donde a Iñigo Errejón se le gritaba en el Congreso de los Diputados “vete al médico” cuando trataba de hablar de salud mental, Rivas sí valora muy mucho la importancia de “tener una buena gestión emocional”. El músico toresano sigue la máxima de “no creerse mejor ni peor que nadie”.  La clave está en el equilibrio. Por un lado, de nada le vale al compositor acumular premios en las estanterías o tener más de un centenar de obras, “si luego no le interesan a nadie”. Y por supuesto, también ocurre, al contrario. Conocedor de lo que nos gusta en este país ‘despellejar’ al vecino, Rivas opta por nutrirse de las críticas constructivas y hacer oídos sordos de “la gente que solo quiere malmeter”.


Una naturalidad y normalidad que también le da ser profesor de música en el instituto de su propia ciudad natal. Obviamente sus jóvenes alumnos no son ajenos al éxito de su maestro y “se alegran, felicitan y comparten por redes” cuando David Rivas consigue algún nuevo logro o crea una obra musical destacada. Pero, igualmente pone de manifiesto el valor que nuestro país le da al talento de sus artistas. Rivas sí admite que España reconoce y admira a los músicos, pintores, bailarines por su calidad artística, pero eso no siempre se repercute laboral o económicamente. Se viene a la cabeza el caso de Beatriz Luengo, que tras su etapa como actriz y cantante en la mítica serie ‘Un Paso Adelante’, tuvo que abandonar nuestro país, incapaz de que la industria le permitiera tener un hueco con una nueva faceta musical distinta a la de su personaje en la propia serie. Un caso que viene inevitablemente unido con el “machismo encubierto en el sector” y que a Rivas le recuerda también a Gloria Estefan, diosa absoluta del ritmo latino, pero que durante décadas tuvo que dejar que su marido Emilio gestionara todo el tema económico de su propia carrera, mientras sus fans se contaban por millones en todo el mundo.


Una discriminación que los instrumentistas, directores o compositores de música clásica sufren, también por su condición particular. Nadie se echó las manos a la cabeza cuando Beyoncé se embolsó más de 25 millones de dólares por poner su voz al personaje de ‘Nala’ en el remake de El Rey León de Disney. Y siempre guardando muy mucho las distancias y entendiendo que el beneficio que genera solo el nombre de la artista norteamericana, lo cierto es que “no vas a ver que un trompetista excepcional exija cobrar un caché (el que sea) por participar en algún proyecto de banda”. Por mucho que dicho instrumentista sea el mayor de los virtuosos y el público aficionado a dicho género valore con gran ahínco sus interpretaciones.