Mujer y economía en la Castilla del siglo XVI

Mujer y economía en la Castilla del siglo XVI

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500 años después de la batalla de Villalar (23 de abril de 1521) merece la pena volver la vista atrás y detenerse en aquella Castilla del siglo XVI, con su intrincada realidad sociopolítica, con una enorme complejidad económica e institucional. Ingredientes estos suficientes para cocinar uno de los intentos de transformación sociopolítica más ambiciosos que podamos recordar.



Chabela de la torre (2)

Aquel conflicto institucional sin precedentes, pretendía abrir el ejercicio del poder a un espectro más amplio de la sociedad, y sustituir los cargos vitalicios por otros designados mediante elección y de duración anual. Esta idea ya había sido defendida teóricamente, entre otros, por el profesor salmantino Fernando de Roa en el siglo XV. Resulta paradójico que el pensamiento político del profesor de Roa, precisamente sirviera para perpetuar en el poder oligárquico a muchos que ya lo venían ostentando desde antes, y ello a pesar de que esos mismos llegaran a participar activamente en la revuelta.


No resulta sencillo comprender los motivos por los que fracasaron tan loables intentos de transformar las ciudades castellanas, acercándolas a sus coetáneas en el resto de Europa, sin conocer los estamentos sociales, económicos y políticos de la Castilla del siglo XVI.


De hecho, para contextualizar correctamente la Revuelta Comunera, debemos entenderla como algo más que el levantamiento de un pueblo que ve sus libertades amenazadas por un rey y su corte extranjera. Estamos más bien ante una guerra de clases, donde la nueva clase burguesa y comerciante se sentía cada vez más oprimida entre los privilegios de la nobleza de sangre, por un lado, y la pobreza de las clases populares por el otro. Permítanme abrir un paréntesis para señalar que esta situación no se diferencia mucho, salvando las distancias eso sí, de las circunstancias que vive actualmente la clase media en pleno siglo XXI.


Las ciudades castellanas y leonesas que se levantaron en armas contra su rey, eran el centro demográfico e industrial más importante de la península. En ellas se concentraba el 35,4% de la población del país y su red de comunicaciones testimoniaba una gran riqueza.


Gracias a su dinamismo económico, Castilla fue la región con mayor proyección europea del siglo XVI. No en vano, los Reyes Católicos centraron su política económica en el fomento de la industria textil y la protección de la ganadería unida a Castilla. Pero Carlos V rompió esta tendencia y, en claro contraste con sus predecesores, alentó la competencia de los Países Bajos, desplazando así la hegemonía de Castilla hacia otros países. Consecuencia -o no- de este cambio en la política económica, lo cierto es que a finales de siglo empezó a languidecer el largo ciclo expansivo de la economía castellana; acentuado quizá por el espectacular crecimiento que experimentó Madrid tras convertirse en la sede de los Austrias y, con ello, en el epicentro de la actividad administrativa y comercial de la península.


Otras voces apuntan a que el declive de la región y su profunda crisis del XVII no respondieron solo al “factor Madrid”, sino también a la pauta demográfica que se dio a lo largo del siglo XVI y que sorprendentemente ha definido la estructura territorial de la región hasta el momento actual.


Castilla experimentó un fenómeno migratorio generalizado del campo a la ciudad que, a diferencia del resto de Europa, se produjo no sólo hacia las grandes ciudades sino también, y en igual medida, hacia pequeños núcleos de población que también ofrecían oportunidades de empleo inexistentes en el campo. Sin embargo, en general, esta migración a ciudades pequeñas no supuso cambios en la estructura económica, ya que la mano de obra excedentaria en el campo continuaba realizando tareas similares en la ciudad, sin integrarse en la actividad comercial o artesana que predominaba en las grandes ciudades.


Consecuencia de esta pauta de evolución demográfica, Castilla no pudo mantener el pulso de las grandes ciudades comerciales e industriales europeas iniciando así su decadencia.


Las finanzas castellanas

Analicemos ahora con más detalle el entramado financiero de la Castilla del siglo XVI. Comprenderlo en pleno siglo XXI puede resultar fácil, pero sorprende encontrar en aquellas fechas apuntes tan insólitos como operaciones de préstamo, de anticipación en el pago de deudas con la consiguiente refutación del principal, de descuentos y redescuentos de letras de cambio locales, e incluso cambios extranjeros, es decir, monedas de un reino español por monedas de otro país.  


No menos extraordinaria es la extensión y complejidad que alcanzaron las redes de crédito castellanas en la recién superada Edad Media. Además de los muchos intermediarios financieros que, provenientes de las más variadas actividades se dedicaban también a conceder créditos y captar depósitos, Castilla fue testigo en el siglo XVI del surgimiento de los bancos. Estas entidades financieras que contaban con una licencia de las autoridades locales, contribuyeron de manera notable al desarrollo de los núcleos urbanos, así como de las áreas rurales a su alrededor. Formalizaban con particulares depósitos remunerados a una media del 7% anual, ofrecían cuentas corrientes desde las que ordenar pagos y transferencias, e incluso permitían descubiertos a los clientes que gozaban de buena reputación. 


Los bancos también jugaron un papel protagonista en la deficitaria hacienda castellana de Carlos V, recordándonos las laberínticas conexiones que siempre han existido entre la política y las finanzas. El rey emperador tuvo que recurrir al crédito concedido por agentes privados para financiar su política de gastos desmedida, imposible de sufragar mediante un sistema fiscal claramente insuficiente y tremendamente injusto.


Si bien es innegable que todas las ciudades soportaron el mayor peso de la fiscalidad del período, fueron las castellanas las principales víctimas de los excesos de los Austrias. De hecho, fue la sociedad rural de Castilla –sus agricultores y ganaderos– la que pagó la mayor parte de las aventuras imperiales de la Corona, dada la exclusión de la Iglesia y la nobleza en el pago de muchos impuestos. Baste como ejemplo la decisión de las autoridades locales de gravar un consumo básico como el vino para así poder afrontar la deuda contraída ante las demandas fiscales de la Corona. Este endeudamiento de las ciudades para poder afrontar sus tributos a la corona detrajo dinero de los sectores productivos que tan protegidos estuvieron en el periodo de los Reyes Católicos, con los consiguientes efectos negativos en el tejido económico y social.


Aun así, la intensa actividad de importación y exportación en Castilla permitió articular una red financiera a escala internacional a través de la cual Carlos V se endeudó fácilmente y en diferentes monedas. Para ello usó tanto asientos que formalizaba con sus grandes banqueros (fundamentalmente alemanes y genoveses), como juros. Los juros fueronconsiderados la primera versión conocida de la deuda pública.


Estas operaciones financieras constituyeron un rentable negocio para muchos, dados los elevados intereses que se aplicaban (entre un 8% y un 14% anual), a la vez que entrañaban el considerable riesgo de las recurrentes bancarrotas de la Corona. Conviene recordar que estas prácticas se sucedían a velocidad de vértigo en la corte de Carlos V, en medio de una complicada convivencia entre una sociedad marcadamente capitalista y la doctrina de moral económica de la “Escuela de Salamanca”, cuyo fundador, Francisco de Vitoria, condenó con firmeza la usura, término empleado por aquel entonces para referir el interés del dinero.


La intrincada realidad social del siglo completa este crisol de amplios contrastes que para mí ilustra el siglo XVI. Como sería imposible describir aquí semejante complejidad social, me limitaré a una breve consideración del papel de la mujer en aquella sociedad que seguía debatiéndose entre los prejuicios de la baja edad media y los avances de la temprana modernidad.


La mujer castellana del siglo XVI

La marginación y opresión de la mujer respondía a la creencia extendida entre los intelectuales de la época de que la mujer es un ser imprevisible y peligroso que conviene controlar. Por tanto, no se concebía otro rol para ella que el de monja o casada. La mujer tenía además vetado el acceso al conocimiento, excepto aquellas pertenecientes a las clases altas, por lo que las mujeres de familias de campesinos, artesanos y mercaderes se limitaban a aprender y ejercer el oficio de sus padres y maridos, pero sin pertenecer a los gremios y desde la más indignante invisibilidad.


Ciertos vestigios de modernidad se atisban en los modelos de protección social que despuntaban en el siglo XVI a través de instituciones donde se atendían las necesidades de mujeres viudas, solteras y sin recursos, pero también desde las que se buscaba controlar, reeducar e incluso castigar a las mujeres de “mala vida”, infieles y rebeldes. Resultó que esas casas de arrepentidas y recogidas actuaron como auténticas cárceles en las que las mujeres que entraban rara vez salían si no era casadas y reafirmadas para una vida social ordenada conforme a los preceptos de Trento. Cualquier conducta alejada del ordenamiento establecido en el Concilio era reprobada y castigada.


Muchas mujeres no tuvieron otra salida que emigrar al nuevo mundo, donde la prostitución se justificaba y aceptaba con tolerancia. Otras que optaron por salirse de los roles socialmente aceptados terminaron denunciadas ante el Tribunal de la Santa Inquisición, juzgadas injustamente y encarceladas. Sirvan como ejemplo las noches oscuras que durante dos años pasó María de Cazalla en las mazmorras inquisitoriales, por sus ideas poco decorosas sobre su experiencia matrimonial, noches oscuras que dan nombre al libro que narra su vida.


Y termino con otra María ilustre del siglo, la Pacheco, mujer perteneciente a la alta nobleza de Castilla, de incuestionable inteligencia y dotes bélicas, que tras enviudar de Juan Padilla en la derrota de Villalar, encarnó la resistencia comunera.  La Leona de Castilla tuvo que huir a Portugal el 3 de febrero de 1522, donde pasó el resto de sus días condenada a muerte en rebeldía tras ser excluida del perdón general a los comuneros, y murió sin que Carlos V cediera a su última voluntad de ser enterrada en Villalar, adonde yacía el cuerpo de Padilla. Lejos de reconocerle sus virtudes, sus contemporáneos atribuyeron su conducta a su condición femenina, más proclive a los excesos que a la moderación, y a sus contactos con el mundo demoníaco y con las artes ocultas. Otras malas lenguas, a su deseo de suceder a la Reina Juana. Hoy la recuerdan en Toledo con una calle y un instituto de secundaria que llevan su nombre.


No puedo extenderme más. Cinco siglos es un océano en la vida de cualquiera de nosotros, o es una gota de agua en los dos millones de años de civilización. Quizá por eso encontremos asombrosas analogías, así como palmarios contrastes entre el entonces y el ahora. Esta Castilla nuestra de hoy, mucho más reducida en territorio, pero de igual riqueza, precisa de la apuesta y defensa decididas de unos Reyes Católicos que le devuelvan su grandeza.


Y para la mujer… persisten aún hoy ciertas realidades que deben ser superadas, y no precisamente desde el feminismo de pancarta actual, sino desde el feminismo de siempre, basado en la libertad y la igualdad de oportunidades.


Porque ¿qué pensaría la Pacheco si levantara la cabeza?


Patrocinado por las Cortes de Castilla y León a través de la Fundación de Castilla y León 

Comuneros


REFERENCIAS

Álvarez Nogal, C. (2017). Los bancos públicos de Castilla y el decreto de 1575.Cuadernos de Historia Moderna 42(2), pp. 527-551

-Canabal Rodríguez, L. (2015). Mujer y reclusión en el Siglo XVI. Fundación y estatutos de la Casa de Nuestra Señora del Refugio en Toledo.  TEMPUSRevista en Historia General, Septiembre-Octubre (2), pp. 4-35.

-Castro Sánchez, A. (2011). Las noches oscuras de María de Cazalla. Mujer, herejía y gobierno en el siglo XVI, La Linterna Sorda, Madrid 2011, pp. 251.

-Escribano Páez, J.M. y García Montón, A. (2017). De gobernantes y deudas. Una década de producción historiográfica sobre la Castilla de los Austrias. Cuadernos de Historia Moderna 42(2), pp. 369-410.

-González Ferrando, J.M. (2012). La idea de “usura” en la España del siglo XVI: consideración especial de los cambios, juros y asientos. Pecvnia, 15, pp. 1-57.

-Gonzáles Lopez, E. (1965). Los factores económicos en el alzamiento de las comunidades.Revista Hispánica Moderna 31 (1), pp. 185-191.

-Nava Rodríguez, T. (1995). La mujer en las aulas (siglos XVI- XVIII): una historia en construcción. Cuadernos de Historia Moderna, 16, pp. 377-389.

-Rizzuto, C.C. (2014). Pensar con demonios entre los comuneros de Castilla. El diablo y la revuelta de las Comunidades (1520-1521).Sociedades Precapitalistas, 4 (1).


-Sánchez León, P. (1998). El campo en la ciudad y la cuidad en el campo: Urbanización e instituciones en Castilla durante la Edad Moderna. Hispania, 58 (199), pp. 439-470.


BIOGRAFÍA

Chabela de la Torre es salmantina, de 47 años y madre de dos hijos. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, ejerce como Profesora Titular en la Universidad de Salamanca en la rama de Economía Financiera. También dirige la Escuela de Negocios del Instituto Multidisciplinar de Empresa de la Universidad de Salamanca. Concejal de Economía, Hacienda y Empleo en el Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes (Salamanca). Cuenta con una treintena de publicaciones y amplia experiencia en investigación en los ámbitos de Finanzas y Gobierno Corporativo (selección de proyectos y coste del capital, quiebra, estructura de propiedad, empresa familiar) y Desarrollo Sostenible.


Entre sus publicaciones cabe destacar

 “Does Family Control Shape Corporate Capital Structure? An Empirical Analysis of Eurozone Firms”, Journal of Business Finance and Accounting, 2015, 42 (7) & (8), 965-1006.

 “How do country-level governance characteristics impact the relationship between R&D and firm value?”, R&D Management, 2015, 45 (5), 515-526.

 “Family control, expropriation and investor protection: A panel data analysis of Western European corporations” Journal of Empirical Finance, 2014, 27, 58-74.

 “Diversification: a value-creating or value-destroying strategy? Evidence from the Eurozone countries”, Journal of Financial Management, Markets and Institutions, 2014, 2(1).

 “Do family firms use dividend policy as a governance mechanism? Evidence from the Eurozone”, Corporate Governance: An International Review, 2012, 20 (5), 413-431.

 “The Impact of Country-level Corporate Governance on Research and Development”, Journal of International Business Studies, 2011, 42 (1), 76-98.

Pindado, J., Requejo, I. and de la Torre, C., “Family control and investment-cash flow sensitivity: Empirical evidence from the Euro zone”, Journal of Corporate Finance, 2011, 17 (2), 1389-1409.

 “Capital Structure: New evidence from the ownership structure”, International Review of Finance, 2011, 11 (2), 213-226.

 “How do firms characteristics influence the relationship between R&D and firm value”, Financial management, 2010, 39 (2), 757-782.

 “The Effect of Ownership Structure on Underinvestment and Overinvestment: Empirical Evidence from Spain”, Accounting and Finance, 2009, 49 (2), 363-383.