Mujer, sanitaria y con ansiedad, perfil mayoritario en la atención psicológica de las Hermanas Hospitalarias durante el confinamiento
Imagen: ICAL

Mujer, sanitaria y con ansiedad, perfil mayoritario en la atención psicológica de las Hermanas Hospitalarias durante el confinamiento

Dos profesionales del centro palentino desgranan a la Agencia Ical cómo vivieron los momentos más duros de la pandemia cargados de incertidumbres y miedos
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David Herrero / ICAL


El servicio gratuito de atención psicológica telefónica del Centro Sociosanitario Hermanas Hospitalarias recibió, entre el 30 de marzo y el 29 de mayo de 2020, un total de 120 llamadas anónimas correspondientes al confinamiento domiciliario. De las que, el 81 por ciento fueron realizadas por mujeres y, dentro del total, el 28,84 por ciento representaban al personal sanitario o sus familiares, según los datos recogidos por Ical.

Y es que, 52 personas, entre profesionales de la provincia correspondientes tanto a centros privados como públicos, reclamaron ayuda por diferentes situaciones personales durante la primera oleada de la epidemia. Las llamadas gratuitas fueron atendidas por un equipo de cinco profesionales de Psicología del CSHH de Palencia, uno de los centros de referencia en Castilla y León. 


Con ellas se identificaron, por un lado, a sanitarios que vivieron en primera línea el problema del contagio, con sobrecarga y en unas condiciones precarias en cuanto a medidas de seguridad, y las personas con psicopatología previa, en segundo lugar.


Del global de las llamadas, el 20 por ciento fueron resueltas en la primera conversación, mientras que cerca del 80 por ciento requirió de un seguimiento telefónico. En los casos más severos fueron necesarias hasta siete intervenciones, e incluso seguimiento continuado en consulta pasado el confinamiento domiciliario de la primera ola. 


Los síntomas y signos detectados fueron la ansiedad en un 57,7 por ciento y depresión en el 11,5 por ciento de los usuarios. Un empeoramiento de las sintomatologías previas se observó en el 28,9 por ciento de los casos analizados, según detalló el director médico y responsable de la Unidad de Investigación y Docencia (UID) del Centro de Hermanas Hospitalarias, Carlos Martín.


Meses estresantes 


“Al principio todo era muy estresante, porque no hacían nada más que llegar pacientes nuevos y que no conoces. Es distinto y más complicado. Nosotras estamos acostumbras a atender a enfermos habituales y con una pauta diaria”, afirma en declaraciones a la Agencia Ical la enfermera de la Unidad COVID del CSHH de Palencia, Alicia Gento. 


Explica que, a mayores de atender a los propios pacientes del centro que contrajeron la enfermedad, se abrió la unidad en la que acudían pacientes tras el alta hospitalaria, al no poder tener cuidados en su casa, pero que seguían siendo positivos. 


De igual manera, acudían otras personas que daban positivo, pero su familia no podía prestarle la atención y los cuidados personales debido a la presencia de la enfermedad. Todos ellos derivados por el Sacyl, argumenta.


Aunque a nivel psicológico no ha pedido ayuda, reconoce que “ha estado agobiada, ya que ha sido muy duro ver a los pacientes solos”, y subraya que en su área predominan las mujeres, uno de los aspectos que puede justificar los datos de uso del servicio de asistencia a los profesionales, donde ocho de cada diez han sido trabajadoras.


Además, traslada que esos resultados se pueden deber a que las mujeres “se implican más a nivel emocional con los pacientes, de una manera más cariñosa y cercana”. Gento apunta que “tuvo miedo, ya que estuvo muchos meses sin ir a ver a su abuela para evitar posibles riesgos a consecuencia de su trabajo y su contacto directo con enfermos de COVID-19”. 


Define que sentía “miedo por los demás”, motivo por el que dejó de “entrenar y tener vida social”. “Mi vida era el trabajo y la casa”. Todo ello con el fin de evitar males mayores y no provocar posibles contagios, añade.


“Ahora estamos muy tranquilos, porque hay pocos pacientes, pero tenemos la incertidumbre de lo que pueda ocurrir. Una sensación de que será algo momentáneo, como ocurrió en verano”. Ese es el sentir principal que traslada la enfermera, de la mano de la incertidumbre tras unos meses muy duros, que se ha sobrellevado gracias a “un gran equipo formado por profesionales muy humanos”, asevera.


Incertidumbre


“Ahora se vive todo con más serenidad. Esa es la percepción que hay. Existe más tranquilidad que durante los meses más duros de la pandemia, que no se sabía bien cómo funcionaba el virus. La vacuna también ayuda a la mejora”, desgrana a Ical la coordinadora de Salud Mental del centro, Carlota Botillo.


Afirma que el día a día ha cambiado para todos debido a la presencia del coronavirus, tanto para los trabajadores como para los usuarios. “Los que residen en el centro han tenido que cambiar todo su estilo de vida, al igual que el resto de personas han tenido restricciones, ellos también”. 


Todas estas situaciones generaban mucha incertidumbre, una sensación que también se ha trasladado a los compañeros y profesionales de las diversas áreas de las instalaciones situadas en la capital palentina, puntualiza.


Todo ello motivado por “el desconocimiento, en mayor medida en los inicios de la pandemia y con el confinamiento, por el miedo a contagiar”. Botillo relata que no ha trabajado en primera línea con pacientes COVID, razón por la que tuvo “cierta calma” en ese sentido, al haberse mantenido, en general bien, pero siempre con la incertidumbre volando sobre su cabeza, apostilla la médico.