Absuelto el acusado de agredir sexualmente a una amiga tras una noche de copas

Absuelto el acusado de agredir sexualmente a una amiga tras una noche de copas

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La Audiencia de Valladolid ha absuelto a un hombre que había sido acusado de agredir sexualmente a una mujer con la que había quedado para cenar y que tras una noche de copas, supuestamente, había mantenido sexual no consentido con ella al regresar al domicilio.



Aunque el fiscal del caso había pedido para el encausado, J.A.D, una condena de siete años de cárcel, junto con la prohibición de acercarse o comunicar con ella por un periodo de seis, además de libertad vigilada también por idéntico periodo y el pago de una indemnización de 6.000 euros--la acusación particular pidió ocho de prisión y 7.000 euros--, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial ha optado por un fallo absolutorio, en consonancia con la petición de la defensa, según la información del Gabinete de Prensa de Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León recogida por Europa Press.


El tribunal recuerda que el acusado y la denunciante se conocían y que ya habían mantenido relaciones sexuales con anterioridad, tal y como atestiguan distintos mensajes telefónicos, algo que ella niega.

"Esto es relevante porque evidencia lo endeble de la
declaración de la víctima, que no reconoce hechos acreditados, y lo hace de forma innecesaria, porque el hecho de haber mantenido relaciones con anterioridad no implica que se consientan las posteriores, obviamente, lo único que cabe extraer de tal empecinamiento es que, quien dice la verdad es el acusado, en todo momento", advierte la Sala, que también considera no creíble que la mujer alegara en el juicio no recordar mucho de lo ocurrido y, en cambio, sí precise otros detalles coetaneos, además de las numerosas contradicciones cometidas y la falta de lesiones, como certifica el informe forense.


"En definitiva, la declaración de la denunciante aparece huérfana de toda prueba, mínimamente objetiva, más allá de lo admitido por el acusado, del hecho de haber mantenido relaciones consentidas y de que, en un momento dado, la denunciante se muestra arrepentida, ya que está manteniendo una relación sentimental con otro hombre, y le pide que se vaya de su casa, algo a lo que él accede", añade la sentencia absolutoria.


Los hechos se remontan al 21 de septiembre de 2019 cuando el ahora absuelto se desplazó desde su lugar de residencia al domicilio de la denunciante, en Valladolid, con la que había quedado para pasar el fin de semana con ella.


Ambos salieron de cena esa noche y a posteriori volvieron al domicilio de ella, al que acudió también una amiga de la chica, que de madrugada abandonó el domicilio, momento en el que los dos anteriores salieron de nuevo para tomar copas por distintos locales de la ciudad.


Fue en el regreso a la vivienda cuando, según los hechos probados, los dos comenzaron a mantener relaciones sexuales consentidas que se iniciaron en la cocina y concluyeron en el dormitorio, donde la pareja tuvo sexo pleno utilizando preservativo.


En un momento dado, ella comenzó a decir que quería a su chico,
en referencia a la persona con la que, al parecer, estaba manteniendo una relación de pareja en ese momento, mostrándose arrepentida de haber mantenido relaciones sexuales con el acusado. Debido a ello, la denunciante salió del dormitorio, entró en el baño y pidió acusado que se fuera del domicilio.


Los gritos de ella y la Policía 


El acusado hizo la maleta y comenzó a vestirse para abandonar el domicilio, si bien acudió al baño y proporcionó a la mujer un edredón y una almohada, ya que ella estaba tumbada en el suelo del baño.

En ese momento, la mujer comenzó a gritar y a dar patadas al acusado, al tiempo que profería gritos pidiendo ayuda, razón por la que el acusado intentó taparle la boca y ella le mordió para, acto seguido, levantarse y saliendo corriendo hacia el rellano de la vivienda chillando.


Al oír los gritos, algún vecino del edificio llamó a la Policía, que acudió al domicilio cuya puerta les fue franqueada por el propio acusado, mientras que la inquilina fue hallada por los agentes tendida en la entrada de la casa, boca abajo y semidesnuda.


Ella relató a una de las agentes, a preguntas de ella, que había pasado algo malo, sin concretar nada, por lo que el acusado fue detenido en ese mismo momento.