​Lana turca en la Montaña Palentina
Brágimo / ICAL . Rebaño de cabras de Angora, en Revilla de Pomar (Palencia), su nombre deriva de la ciudad de Angora

​Lana turca en la Montaña Palentina

La granja, ubicada en la localidad palentina de Revilla de Pomar, cuenta con 12 cabras de Angora, conocidas por la calidad de su pelaje, al obtener fibra de mohair
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David Herrero / ICAL

Jackie y Nuca, como los dibujos, Lira, Isolda, Isabelita o Sancho se acercan curiosos a la valla. Saben que es la hora de comer. Ya conocen el sonido del todoterreno, conducido por Óscar Alonso, el dueño de la granja, quien trae la cena a sus doce cabras de Angora, localizadas en la localidad palentina de Revilla de Pomar.

Puede parecer raro y muchas personas las confunden, al no saber que tipo de animal tienen delante. Con cuernos muy característicos y la presencia de mucha lana, este animal originario de Turquía pasa su día a día en la loma del norte de la provincia.


Alonso afirma a Ical que la razón por la que empezó con este tipo de cabras desencadena por la presencia de otro tipo de animal, ya que también tiene alpacas, que son caracterizadas por su lana de calidad. Condición que quiso continuar y buscó otro tipo de ejemplares en la misma línea, lo que dio lugar a este tipo de cabras, conocidas por la lana mohair.


Los inicios se remontan a 2015, con la compra de dos cabras en Asturias, macho y hembra, y otras dos, también macho y hembra, en San Sebastián, aunque dos de las cuatro han muerto. De esos dos originales han dado lugar a un total de 12, que es el número que compone el rebaño.


Entre todos, sobresale el macho Galindo, con unos grandes cuernos que, a primera vista meten miedo, pero nada que ver. Recuerda, a modo de anécdota, que se fue a dar un paseo por la lora con un amigo, y Galindo marchó con ellos. Tal es la relación de “cariño y lo mimoso que es el macho que se colocó entre ambos para que lo cogiera por el cuerno, a modo de la mano, durante toda la caminata”. Las otras “son más esquivas, pero para nada agresivas o peligrosas”, subraya.


Brágimo  ICAL . Rebaño de cabras de Angora, en Revilla de Pomar (Palencia)




Tipos y lana

Diferencia dos tipos diferentes de animales. Por un lado, las que son más franceses, debido “a diversos cruces de los originarios turcos”, que poseen los cuernos enredados y más redondos, con rizos en el pelo. A la contra, los turcos tienen los cuernos abiertos hacia los lados y el pelo más lacio, mucho menos rizoso. Es decir, “ondulado, que no rizado”, añade.


Estas cabras “no se caracterizan por dar gran cantidad de leche ni de carne, dado que se enfocan en la lana”. Sucede igual que con las ovejas, dado que hay merinas, que son para pelo; las Assaf, con mucha lecha; o las churras, orientadas a la carne, traslada a Ical.


Esa es la misma explicación con este tipo de cabras, las cuales destacan por su pelo, al dar lugar a la lana mohair, de gran calidad. Aun así, aclara que las cabras se llaman de Angora porque proceden de la zona de Ankara, quien puntualiza que existe la lana de Angora, pero se obtiene de los conejos de Angora.


El responsable de la granja comenta que cada animal produce tres kilos de lana al año, con único periodo para esquilar. “Si las esquilo la segunda vez las mato. A partir de septiembre, que sería la fecha del segundo proceso, comienza a hacer frío, porque no existe el otoño, sino entra directamente el invierno en esta zona. No me queda más remedio que hacerlo solo una vez al año”.


Salida económica

“A día de hoy no le saco partido a la lana”. No obstante, apunta que el momento en el que ha podido vender la lana ha sido únicamente para fabricar pelo para los bebés ‘Reborn’, ya que, la mayor parte de la lana utilizada para realizar esa parte procede de Canadá, a un alto coste, en mayor medida por el trabajo que conlleva peinar dicho producto, añade.


Señala que, durante el contacto con la interesada en España, la proposición de venta era de la lana en bruto, a unos 50 euros el kilo, pero después tendrían que limpiarlo y peinarlo, “lo que conlleva mucho trabajo”. Para ello haría falta maquinaria en dicha operación, por lo que habría que realizar una nueva inversión, mientras que, si se hace a mano, la operación “se alargaría en 60 horas por kilo”.


Por ello, la salida más beneficiosa pasaría por comprar maquinaria para dicho proceso, algo que sucede igualmente con la lana de alpaca, la cual “tiene almacenada a la espera de encontrar una salida y la forma de transformarla, acción que ha dificultado más la pandemia y las restricciones a causa del COVID-19”.


A parte de la venta para pelo de los bebés ‘Reborn’, detalla que se comunicó con una fábrica española de mantas, bufandas y productos textiles confeccionados con lana mohair, pero sus doce animales no pueden hacer nada ante la demanda de entre 5.000 y 6.000 kilos al año de la factoría, asevera a Ical Óscar Alonso.