Por solidaridad. No por responsabilidad

Por solidaridad. No por responsabilidad

|

En este momento en el que la covid19 y sus variantes vuelven a colocarnos en situaciones críticas, todos los políticos, y mucha gente, se dedican a exigir responsabilidad a los ciudadanos, a imponernos estados de alarma ilegales y “detenciones” sin las garantías, para una, supuesta, suspensión de los índices de infestación.


Se les llena la boca echándonos la culpa a los ciudadanos por haber disfrutado de la Navidad junto a nuestros familiares y se vuelve a responsabilizar a los “perritos sin alma” que, además, ahora, son “perritos culpables y estúpidos”.


Según los expertos, para contener el virus, es preciso reducir las posibilidades de contagio aplicando cuatro formas de actuar: 1.- airear las estancias, 2.- mantener las distancias interpersonales, 3º. colocarse adecuadamente las mascarillas, 4º- limpieza con gel hidroalcohólico.


Con esto, no garantizas que no puedas infectarte, sino que minimizas las posibilidades de ello, para que, si se detecta un positivo, proceder a su confinamiento y control.


No se trata de cerrar la actividad, sino de controlar aforos, aireación, distancias y limpieza, con un control real, efectivo y con sanción adecuada al incumplidor, pero no “sancionando”, “encarcelando” y/o “arruinando” al que cumple.


Por tanto, sin precisar ser una eminencia sanitaria, es evidente que se debe solicitar de los ciudadanos esas prácticas y gestionar un sistema de control y sanción adecuado a la situación. Dicho sistema de control y sanción no se ha implementado de forma adecuada, con la normativa ad hoc, la generación de protocolos al efecto, sino que se ha pretendido utilizar la legislación general y/o una normativa de estado de alarma que supera los límites legales, que no desarrolla jurídicamente dichas acciones y que, amén de inconsistente, carece del estudio preciso para su implantación y desarrollo.


Desde el principio pedimos un cribado masivo y permanente de la población con la realización constante de test que permitan determinar los positivos y actuar en consecuencia, permitiendo que el resto mantenga su actividad lo más ordinaria posible.   En los países de nuestro entorno más cercano, los test son gratuitos y a disposición permanente de la ciudadanía, con la obligación de acceder a su territorio con una pcr negativa acreditada, mientras que en España no se exige ni a los legales, ni se impone a los ilegales que se distribuyen por la península sin control alguno.


Desde el primer estado de alarma, en el que se encierra y limita la libertad del individuo, no se han estudiado protocolos de acción, de colaboración administrativa, de desarrollo de planes de intervención logística, jurídica y sanitaria, se han limitado a encerrarnos y mal gestionar las compras de material sanitario y echarse la culpa los unos a los otros.


Se ha ocultado la forma de gestionar el dinero público, que se convierte en dinero opaco, se han utilizado modelos de gestión burocrática que han impedido salvar vidas, se ha negado, de forma expresa, la necesidad de utilizar mascarillas por carecer de ellas, en lugar de informar verazmente al ciudadano e indicarle cómo podían protegerse con sistemas alternativos; pero no, se nos considera estúpidos, se nos engaña y, cuando alguien lo critica, le acusan de generar bulos o ser un “fascista” al que hay que “eliminar” o “minimizar”.


La actuación de nuestra clase dirigente se limita a limitar los derechos civiles de los ciudadanos, a los que se engaña o acongoja con el miedo a la covid19; pero, ellos, siguen haciendo política, luchando por sus puestos y posiciones, en un desprecio infinito no ya al “perrito sin alma” sino a cualquiera que no sea de su casta.  


Yo asumo y aplico las medidas sanitarias por solidaridad con mi prójimo, por evitar su contagio, por una actuación ciudadana, pero no estoy dispuesto a asumir responsabilidad alguna, ni que nadie me exija responsabilidad, pues los responsables son nuestros mezquinos políticos (TODOS) que quieren trasladarnos su culpa.


Que tenga miedo a la sanción el que no cumpla la ley, sea político o ciudadano; pero, el que cumple, no es responsable, y menos si lo hace no tanto por someterse a la ley, sino por solidaridad con sus cercanos.

Cada vez que un político nos pida responsabilidad que acredite haber cumplido la suya, pues son ellos los que nos han matado, negando la epidemia en marzo, nos han infectado sin adoptar medidas sanitarias, nos están engañando, ocultado datos, víctimas, etc., se están lucrando con nuestra ruina y nuestra muerte…. Cuando ellos asuman su responsabilidad que empiecen a pedirla a los ciudadanos, mientras tanto yo seguiré siendo solidario y señalándoles con el dedo como culpables de lo que estamos viviendo.