El Beato de Liébana del Monasterio de Silos

El Beato de Liébana del Monasterio de Silos

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El Beato de Liébana es un libro que es un comentarios al Apocalipsis realizados por este monje, cuyo nombre fue Beato, entre otros el denominado Códice del Monasterio de Silos. 


Se encuentra el original en The British Library, consta de 106 miniaturas decoradas con oro y plata, 558 páginas de pergamino en letra visigótica minúscula, cuyo tamaño es de 380 por 250 mm. Realizada hacia 1.091-1.109 D.C. Como calígrafos a Domingo o Dominicus y Muño o Nunnio, y por el prior Pedro


El libro denominado Beato de Liébana, es un comentario al Apocalipsis realizado por un monje denominado Beato de Liébana (730-798), Beato es el masculino de Beatriz, que habitó la segunda parte de su vida, en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria, realizó una primera versión, en el 776 y una segunda en el 786. A lo largo de los siglos posteriores se fueron haciendo copias de dicho libro, algunas con ilustraciones o pinturas o miniadas, como la que estamos comentando. 


Esta obra intenta aunar, arte y fe, religiosidad y espiritualidad, pero también la Trascendencia con la inmanencia, es decir, la Providencia de Dios con la inmanencia humana, el Existir de Dios con el existir histórico de lo humano. Unir verdad y bondad y bien y belleza o, lo que sería lo mismo Religiosidad y Fe y Arte y Estética y realidades humanas antropológicas. 


Dicho más sencillamente, un Beato es un libro, que es comentario al libro de la Biblia denominado Apocalipsis de San Juan o libro de la Revelación, es decir, diríamos, que nos cuentan el final de la historia humana, en definitiva, los grandes parámetros-miedos de la vivencia y supervivencia humana. Es decir, de la muerte de cada ser humano, de la muerte de la especie humana, de la muerte de la humanidad. De las angustias y penas de cada época, se cree, que este libro refleja las persecuciones del cristianismo en el imperio romano de y con Nerón y siguientes emperadores... 


Todo siglo, toda generación, toda sociedad, todo colectivo, toda persona individual se tiene que enfrentar ante la cuestión muerte, morirse esa realidad o entidad, ese individuo o ese colectivo. En la época del Beato, nombre masculino de Beatriz, se enfrentaron también a este problema o cuestión, es decir, con las realidades sociopolítica del siglo octavo de la Península Ibérica, con el problema del milenarismo o que el mundo pensaban se terminaría literalmente en el año mil, con la herejía del adopcionismo del obispo Elipando de Toledo, que no consideraba al Nazareno como Hijo Unigénito de Dios, igual al Padre, etc. 


El Apocalipsis nos presenta al ser humano, en sus debilidades y coyunturas y en sus límites. Es decir, la muerte, la epidemia, la guerra, el hambre. Los cuatro famosos jinetes del Apocalipsis. Diríamos que esta obra, intenta, entre otros fines y motivos, enseñarnos a tener esperanza en el Buen Dios, que éste no abandona al ser humano, en las miles de guerras que han estado sucediendo a lo largo de siglos y milenios, desde el Neolítico, en las cientos de epidemias, que los humanos han padecido que sepamos, al menos desde el Neolítico. Ahora, que estamos en el seno-mar-huracán-torbellino-seísmo de otra epidemia, que ahora se denomina pandemia, pero que hacemos frente a ella, con todo el saber tecnocientífico, y con toda la estructura del estado del bienestar, fundamentado en Estados, en mayor o menor grado democráticos, en mayor o menor grado defensores teóricos y prácticos de los Derechos Humanos... 


Este Apocalipsis es un libro de esperanza, con sus textos escritos, con sus comentarios que hizo el monje escritor Beato, con sus pinturas-miniaturas, pienso-siento que quiso  dar esperanza, para que el ser humano siga esperando con esperanza, las vicisitudes de la vida. Cada uno, con sus heridas, unas más profundas que otras, cada uno con sus alegrías y penas y tristezas y angustias y felicidades y traumas y coyunturas. Cada uno, al final, se tiene que enfrentar a su mismidad y, a la Mismidad del Buen Dios. En definitiva, creamos que existe Dios o no existe, todo ser humano, tiene que tomar una postura sobre este tema metafísico, o cree que las realidades metafísicas son reales, o es antimetafísico o escépticos metafísico. Pero nos guste o no, el cerebro-corazón del ser humano está fabricado o construido para plantearse este problema-cuestión, o se cree en Dios o no se cree o se duda, o se cree que existe Otro Mundo después, o no se cree o se duda, o... 


Es obvio y evidente, que no todos podremos consultar el libro original de este beato, pero quizás, si todos podamos ver y leer y pensar y sentir y percibir alguno de las copias facsimilares o ediciones de esta obra, que existen en bibliotecas, y, al menos, ver o pensar o percibir algunas de las imágenes que encontramos en el gran vientre de Internet. 


De este modo, quizás podamos en estos tiempos entristecidos-vulnerables, de incertidumbre-temor que estamos pasando con la actual pandemia, que en definitiva no entendemos-comprendemos, quizás, nos sea más fácil, superar esta tristeza, al aunar, conceptos y belleza, preguntas y respuestas, fe y esperanza que este libro nos presenta.  Paz y bien.