Actúa, resiste, no te dejes engañar

Actúa, resiste, no te dejes engañar

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Del "yo no podría dormir con Pablo Iglesias en el gobierno", pasando por el "hemos vencido al virus", o el "cuántas veces tengo que decírselo: no pactaré con Bildu", o el "Sr. Rajoy tendrá que explicar esta falta absoluta de previsión" tendrá que dar explicación el Sr. Sánchez como el Sr. Iglesias de sus palabras ante el "rodeemos el congreso" o "el único que se va a sentar delante de los buitres es Pablo Iglesias", "es una vergüenza que la factura de la luz suba el día que más frío hace y el gobierno hable de la climatología y las empresas eléctricas sigan sentando a exministros, que el gobierno no intervenga", "la azotaría hasta que sangrase" o "hay que hacer política con cojones" o "cuando termines esto vamos a la caza del fascista".



De esta lista, que podría ampliarse a varios folios y folios, los responsables deberán de explicarse ante sus votantes y decirles las causas o motivos por los que no cumplieron su palabra.


Nos estamos acostumbrando a que el político es un mentiroso profesional, que su palabra vale menos que un euro de madera, que su capacidad intelectual y moral se encuentra por debajo de la de un rata, que se lucran sin trabajar, sin merecerlo y, desde luego, muy por encima de lo que jamás hubieran logrado en cualquier otro modo de vida.



Aceptamos, sin ningún tipo de repugnancia, que las afirmaciones, las promesas, los compromisos, no se cumplan nunca, que los realizados en  campaña sean simplemente cantos de sirena para embobar al votante convencido, que de la palabra dada nada se debe responder, ni conceder una explicación razonada y razonable, pues no se debe asumir responsabilidad por la mentira.



No, no quiero que estos personajes, ni los otros, cumplan su palabra, pues sólo con sus actos el daño que nos están haciendo lo sufrirán nuestros nietos (será nuestra responsabilidad), lo que quiero es que a la política, a los políticos, les exijamos, les obliguemos, a firmar un contrato con nosotros en el que sus obligaciones sean cumplir su palabra, y la nuestra firmarlo con nuestro voto; pero, como en cualquier contrato, que su incumplimiento pueda ser exigido ante el primer incumplimiento, sin necesidad de esperar al resto de incumplimientos. Apliquemos la teoría general del contrato y los efectos para el incumplimiento contractual; en definitiva, utilicemos las medidas legales que tenemos a nuestro alcance.



A mayor abundamiento, cuando la promesa se conforma un claro engaño por el que obtener del engañado una disposición patrimonial, en el presente, el voto, podríamos contemplar que el político mendaz podría estar incurriendo en un delito de estafa, cuya gravedad se desarrolla, como mínimo, en daños durante cuatro años para el engañado.



La democracia no es votar, no es el admitir la tiranía de una mayoría, sino establecer controles al poder y, para ello, debemos de reforzar los modos, formas, modelos y sistemas que el ciudadano tiene para ejercer dicho control, en el presente la aplicación, al menos, de la legislación vigente, desde una perspectiva mucho más sincera y sencilla, por unos tribunales con mentalidad democrática y responsabilidad social; pero, también, con el ejercicio solvente, por parte de los ciudadanos, de su responsabilidad de exigir al que votó la obligación de cumplimiento y desdeñar las posturas proselitistas y estúpidas de apoyar todo lo que haga el dirigente elegido, con una posición muy propia del pesebrero que come de lo que diga el líder y muy poco inteligente.



Necesitamos una sociedad que sea capaz de discernir la verdad y la mentira así, igual que hoy, en el pasado nos engañaron cuando decían que tenían en la cabeza la nueva administración que no construyeron, o cuando decían que pretendían la regeneración política en la que no hicieron nada; por ello, para que no vuelvan a repetir la farsa, somos los ciudadanos los que tenemos que mostrar nuestro ¡basta ya!, dilo, hazlo, déjalo claro... son signos, son posturas, son exigencias claras y no simples cabreos de caña o café.



Desde tu profesión, puesta al servicio de la causa de la regeneración, desde tus círculos de amistad, desde tu familia, deja claro que ¡ya está bien!



¿Cómo? Desde tu opinión, un gesto o símbolo de protesta, dejando de ver determinado programa que busca el engaño, apagando tu TV o tu radio o periódico... que se note, que lo noten, que cada uno se mueva como mejor considere, pacífica, seria y contundentemente.