La invasión magrebí

La invasión magrebí

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Mientras los españoles discutimos sobre si son galgos o podencos, si mascarillas sí o mascarillas no, si confinamos o no confinamos, si cerramos o abrimos la hostelería, y el Gobierno se ocupa de inventarse un “ministerio de la verdad” y de imponer por la vía de apremio una Ley de Educación sin consultar a ninguno de los sectores afectados, que acaba con la libertad de elección de centro, el castellano como lengua vehicular en las CCAA bilingües, los centros de educación especial y se pasa de curso sin aprobar una sola @ asignatura, nuestro vecino del sur “ nos la mete doblada”, dicho sea con perdón de la expresión.


Y es que por el sur, y haciendo frontera con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, encontramos el Reino de Marruecos, con el que por razones puramente estratégicas conviene llevarse bien. Y así se hizo desde la época de Franco con el Rey Hasán II, quien por cierto, aprovechando la agonía del General puso en marcha la Marcha Verde, con la que, colocando en la vanguardia a las mujeres y niños marroquíes, para, de esta forma y sin un solo disparo, anexionarse el desierto del Sahara y con ello los yacimientos saharauis de fosfatos y el control de la pesca en las costas aledañas.


Su reclamación sobre Ceuta y Melilla, que son ciudades españolas antes de la existencia del Reino de Marruecos, aparece y desaparece como el Guadiana, para presionar al Gobierno español, llegando incluso a ocupar militarmente la Isla de Perejil, que el Ejército español recuperó en una operación relámpago por orden del Presidente Aznar. Por cierto, algunos relacionan esta operación con el atentado de Atocha. Y ahora resulta, por voluntad marroquí, que las vallas de estas ciudades sí son infranqueables.


Es por esta razón, por la que tradicionalmente, en un gesto de buena voluntad, los Presidentes del Gobierno de España, una vez tomada posesión del cargo,realizaban su primera visita internacional a Marruecos reafirmando así la amistad con el vecino del sur. Hasta que llegó Pedro Sánchez que rompió esta tradición, lo que no fue del agrado del Rey Marroquí y en agradecimiento soltó una buena partida de pateras.


Este verano, Mohamed V, consciente de la debilidad del gobierno español, amplió sus aguas jurisdiccionales hasta las costas canarias para tener acceso a los yacimientos minerales y de Gas Natural que albergan bajo sus aguas. Y nuestro gobierno “en Belén con los pastores” o más bien, con los “caganer” catalanes. Por si esto fuera poco, el Frente Polisario, tan querido por la progresía española declara el fin del alto el fuego con Marruecos reivindicando el referéndum que prometió la ONU y que nunca se hizo y una soberanía sobre el Sahara que nunca tuvo,  y como suele ser habitual, nuestro Vicepresidente Iglesias se desmarca de la doctrina oficial del Gobierno, como hizo en Bolivia hace unos días, y aplaude la decisión de los Polisarios, lo que provocó la respuesta del Rey Marroquí, liberando una interminable oleada de pateras que podría detener en las playas africanas con toda facilidad. Sólo en octubre han llegado más de 8.000 migrantes a Canarias.


Como consecuencia de todo ello, el archipiélago canario, que con Baleares se había liberado del bloqueo turístico británico y alemán, no para de recibir pateras procedentes de las costas marroquíes, repletas de migrantes, curiosamente en su mayoría hombres jóvenes, provistos de teléfonos móviles de última generación, dinero en efectivo e incluso pasaporte. No se trata de gentes perseguidas en sus países a las que por razones humanitarias habría que acoger, sino de gentes que desean llegar a Europa para mejorar su nivel de vida, cuando no a colonizar Europa de forma más o menos pacífica, cuyo viaje realizan de la mano de las mafias especializadas en tráfico humano y con la colaboración de algunas supuestas ONGs además de las autoridades marroquíes.


Y la vida en Canarias se hace imposible: los centros de acogida están sobresaturados y después de pasar unas noches en los muelles son alojados en hoteles de cuatro estrellas con el consiguiente efecto llamada. Ante la justa reclamación del gobierno canario, algunos empiezan a llagar a la península de forma casi clandestina, y eso si, protegidos por la policía. Y de las menas... mejor no hablar.


Y antes de que alguno me acuse de xenófobo, quiero manifestar mi aceptación de la inmigración legal, pues no podemos olvidar que los españoles emigraron a Alemania y otros países centroeuropeos en la década de los sesenta, pero eso sí, con papeles y contratos de trabajo, y dispuestos a adaptarse a las normas del país de acogida. No sé si a día de hoy, el ministro Escrivá mantendría su afirmación de que España necesita más de dos millones de inmigrantes, mientras la cifra de parados nacionales crece de forma alarmante.


Por si fuera poco, buena parte de estos africanos no están dispuestos a adaptarse al estilo de vida,( ayer veíamos una manifestación de mujeres magrebies exigiendo en Madrid la gratuidad de la luz eléctrica que no tenemos los españoles), muchos de ellos resultan positivos en los controles anti Covid, e inmediatamente reclaman asistencia sanitaria, vivienda, y las pagas de subsistencia. Y los podemitas ya reclaman que se les concedan papeles a todos, que es tanto como concederles el derecho al voto.


El tema es complejo y de difícil solución, pero exige un actuación urgente del gobierno, que debe atajarel problema canario, que por ello es un problema español y europeo, y debe negociar con el gobierno de Marruecos el control de la salida de pateras, lo que este podría resolver sin dificultad si tuviera voluntad de hacerlo. Y la solución no puede ser, una vez más cesar al General de la Guardia Civil que denunció la situación. Y de  no ser así, la islamización canaria, española y europea seguirá avanzando y el clima de preguerra civil que describe Jorge Vestringe en Francia puede hacerse realidad en toda Europa. Y Don Pelayo es una figura histórica irrepetible.


De momento la Comisión Europea se está replanteando la política migratoria, pues ya hay países que se niegan a aceptar la política actual. Y en España, ayer después de 5 años, el Tribunal Constitucional ha decidido la legalidad de las devoluciones en caliente que en su día denunció el PSOE desde la oposición y el ministro Marlaska, en un gesto de valentía se desplaza hoy a Marruecos a negociar con su colega una salida a este grave asunto. Por cierto, le dejarán salir de Marruecos?


En fin, que o nos tomamos esto en serio, o nuestras nietas tendrán que salir a la calle con la cabeza cubierta y acompañadas de varón. Todo ello muy progre, verdad Irene ?