Un año y cuatro meses de cárcel para los tres albaneses acusados de numerosos robos en viviendas

Un año y cuatro meses de cárcel para los tres albaneses acusados de numerosos robos en viviendas

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La Audiencia de Valladolid ha impuesto una pena de un año y cuatro meses de cárcel a cada uno de los tres ciudadanos de origen albanés, dos de ellos hermanos, como autores de casi una veintena de robos en viviendas perpetrados entre los meses de febrero y marzo de 2019 en la provincia de Valladolid y distintas localidades andaluzas.


Si bien uno de los tres encausados, Alexander L, ya había pactado dicha condena con el fiscal del caso, los otros dos partícipes en los robos, los hermanos Ilirjan y Laurel D, rechazaron el acuerdo, pese a los seis años que pedía para ellos el acusador público, con lo que tan sólo faltaba por saber su suerte, que al final ha sido la misma que la del primero.


La rebaja de la condena impuesta por la Sala obedece a que se les ha aplicado la atenuante de reparación del daño, ya que, al igual que Alexander L, los dos hermanos han abonado las indemnizaciones que se les exigían en concepto de responsabilidad civil, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La sentencia dictada establece que los condenados, una vez cumplida la mitad de la pena, serán expulsados a sus países de origen.


Un geolocalizador 


El dispositivo de geolocalización instalado en uno de sus coches por una empresa de alquiler de Málaga condujo a la Guardia Civil de Valladolid tras la pista de los tres ciudadanos de origen albanés, con domicilio en Atarfe (Granada), como responsables de los distintos robos en Valladolid y las provincias de Jaén, Córdoba y Granada.


Los tres formaban un grupo organizado que, movido por el propósito de obtener un ilícito beneficio patrimonial, se dedicaron entre los meses de febrero y marzo de 2019 a entrar en distintos domicilios de la geografía nacional, utilizados como vivienda por sus titulares, dañando para ello sus diferentes sistemas de cierre o trepando por las ventanas para, una vez en el interior, apoderarse de cuantos efectos encontraban a su pasado, mayoritariamente joyas y dinero.