Roca Rey “ficha” a Roberto Domínguez

Roca Rey “ficha” a Roberto Domínguez

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Ha sido la noticia bomba de la mañana a raíz de que el propio torero lo anunciara en sus redes sociales con el titular: “la decisión está tomada”. Y bien tomada está. Cuántas conjeturas se habían abierto a raíz de la decisión del diestro peruano de dejar a su anterior apoderado (Ramón Valencia) y a su mentor y descubridor, el bueno de José Antonio Campuzano.


Que si Joselito, que volvía al campo del apoderamiento con Talavante, que si patatín, que si patatán… Y mira por donde el “tapado” era Roberto Domínguez, que al parecer se aburre en su finca extremeña cuidando de sus novillos de carne, los cochinos ibéricos y su punta de ganado jandilla que le vendiera Daniel Ruiz.

Vuelve a los despachos quien fuera un apoderado independiente durante once fructíferos años (2003-al 2014). El vallisoletano marcó una época llevando de poderdante a una de las figuras del toreo como es El Juli quién, tras  22 años de primerísima figura, sigue estando en primera línea.


Defendió a capa y espada -nunca mejor dicho- a un Julián López a quién le quitó el “polvo de la dehesa” en la calle y limó sus defectos en la plaza, además de aconsejarle que dejara de banderillear. Domínguez, siempre fue un gentelman en la plaza y en la vida, y de eso tomó buena nota el diestro de San Blas-Canillejas.


Y serio en los despachos. Aún se recuerda la bronca con la empresa de Las Ventas en 2012. Roberto tuvo que recordar que su torero venía cobrando lo mismo en San Isidro desde hacía diez años. La cantidad exacta era de 240.404 euros de 2002.


No son buenos tiempos para la lírica, que diría el otro. Pero el torero de Lima es joven y tiene todo un mundo por delante. Y Roberto, a pesar de su madurez, -en febrero de 2021 cumplirá 70 tacos, aunque está para reaparecer- tiene temperamento y sabe aguanbtar en los negocios taurinos, tal y como cuando toreaba poco: “No desesperes, no te aburras, todo llegará”, le decía su tío Fernando Dominguez, su espejo. Y llegó.


A partir de los 36 años (1987) saltó al pelotón de los grandes de la torería. Y a los 40 (1990) estaba rico. Llevaba razón el tío Fernando…


Suerte, Roberto, en tu nueva etapa.