El Pozo de Nieve retoma este sábado sus visitas guiadas gratuitas

El Pozo de Nieve retoma este sábado sus visitas guiadas gratuitas

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El Ayuntamiento de Salamanca retomará desde este sábado, hasta el día 31 de octubre, la oferta de visitas guiadas gratuitas al Pozo de Nieve, en grupos que no pueden superar las nueve personas y con la intervención de expertos.


Los interesados podrán inscribirse en la página web www.salamancaymas.es para asistir en grupos que no pueden superar las 9 personas (incluidos niños); y, según ha explicado el consistorio, "se podrán reservar dos entradas por persona y solo para la misma semana.


En concreto, el programa ofrecerá tres pases los sábados, dos de mañana (11.00 y 12.30 horas) y uno de tarde (18.00 horas), y dos pases durante la mañana del domingo, a las 11.00 y a las 12.30 horas).


De la mano de una arqueóloga, la visita incluirá "un completo e interesante recorrido" que se iniciará en el pozo, para salir a los jardines y contemplar los Siete Picones de la Cerca; entrar en las dependencias hasta los túneles y de nuevo, para finalizar, el pozo, visto desde abajo.


El recorrido permitirá a los asistentes "descubrir uno de los monumentos más peculiares y desconocidos de la Salamanca del siglo XVIII", pues, junto a la Cerca Nueva de la ciudad, se conservan los restos de "uno de los más importantes conventos de la Salamanca renacentista", el de San Andrés, conocido en su momento como "el Escorial salmantino" por sus grandes dimensiones y adusto estilo arquitectónico.


Levantado en el siglo XVI por la Orden del Carmen Calzado, fue uno de los centros conventuales más importantes de la ciudad hasta su destrucción a mediados del siglo XIX.


De él se conserva la capilla de la Orden Tercera del Carmen y unas pequeñas dependencias de servicio anexas al cuerpo principal, consistentes en una casa de oficios con tenadas y un pozo de nieve construidos durante el siglo XVIII.


El Pozo de Nieve constituye una construcción en la que los antepasados almacenaban y conservaban la nieve que traían sobre mulos desde las Sierras de Francia y Béjar para convertirla en hielo, que luego aprovechaban para fabricar helados o sorbertes, como conservante o con fines terapéuticos.