ENTREVISTA | Mariano Esteban, virólogo vallisoletano: “Podríamos tener nuestra vacuna disponible en otoño de 2021”
Mariano Esteban. Fotografía: CSIC Comunicación

ENTREVISTA | Mariano Esteban, virólogo vallisoletano: “Podríamos tener nuestra vacuna disponible en otoño de 2021”

​NoticiasCyL Valladolid charla con Mariano Esteban, virólogo vallisoletano nacido en Villalón de Campos e investigador del CNB-CSIC con amplia experiencia en el desarrollo de vacunas contra el ébola, el zika o el VIH. Ahora busca una contra la COVID-19
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Con 50 años de experiencia a sus espaldas como virólogo el vallisoletano, de Villalón de Campos, Mariano Esteban Rodríguez y su equipo del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) trabajan en el desarrollo de una vacuna, prácticamente desde el 10 de enero y tras conocer la secuencia genética del SARS-CoV-2.


El pucelano tiene una amplia experiencia en lo que a vacunas se refiere ya que ha participado en un proyecto internacional que busca poner solución al VIH y ha desarrollado otras contra el ébola o el zika probadas en animales pero que no han sido comercializadas. 


En esta ocasión, la estrategia de Esteban y de su equipo pasa por una versión atenuada de la vacuna usado en el programa para frenar la viruela pero busca incorporar proteínas del nuevo SARS-CoV-2 en busca de encontrar la mayor inmunidad posible en nuestro organismo.


La vacuna, que lleva el nombre de MVA-COVID-19 (S) ha obtenido unos buenos resultados preclínicos y el objetivo pasa por comenzar las pruebas en humanos a finales de año para que en otoño de 2021 comience a ser suministrada.


Pregunta. Nada más conocer la secuencia genética del SARS-COV-2 usted  y su equipo se pusieron a trabajar en el desarrollo de la vacuna. ¿Cómo va el camino? 


Respuesta. Era lógico que viendo una enfermedad que había aparecido en China y que parecía que se estaba extendiendo nuestro grupo, que lleva muchos años trabajando en el estudio de vacunas emergentes, se pusiera a trabajar en ello.


La cuestión estaba en qué tipo de antígeno utilizábamos como candidato vacunal. Decidimos que, viendo las experiencias previas en otras vacunas que habíamos realizado, lo lógico era utilizar la proteína que se proyecta en la parte externa del virus que se llama proteína S por spike y que forma la corona del virus.

Este fue nuestro razonamiento, conjuntamente con un posdoctoral de mi laboratorio Juan García Arriaza, y tomamos esa posición para ponernos a trabajar el mismo día 10 de enero en ello. Fue una acción directa, sin tener una constancia de que iba a afectar a nivel global tanto pero sabiendo que sí que se presentaba como una amenaza para la población.


P. Su experiencia está avalada por la búsqueda de una vacuna frente al VIH y ha desarrollado otras contra el ébola y el zika que se han probado en animales pero no han sido comercializadas.


R. Llevamos más de 30 años trabajando en vacunas. Hemos desarrollado una plataforma. En el VIH llevamos trabajando mucho más tiempo. Concretamente desde 1983, cuando se identifica el agente causal como virus de la inmunodeficiencia humana. Aún no hemos conseguido una vacuna por la variabilidad de este virus pero llevamos trabajando con ayudas durante muchos años y seguimos haciendo ensayos clínicos. Sin embargo, no hemos conseguido aún una vacuna que cuente con el 50% de eficacia.


Hemos logrado entre un 80% y un 100% en vacunas frente al ébola, zika o chikungunya que es lo que nos ha dado el entrenamiento y conocimiento para elaborar una vacuna frente al coronavirus.


P. ¿En qué consiste la estrategia de su vacuna? ¿Qué tiene en común con la de la viruela?


R. Somos un laboratorio que trabaja con poxvirus, que un miembro de esta familia es el que produjo la mayor pandemia de la humanidad, con mayor número de muertes, la viruela. Se desarrolló una vacuna que demostró ser eficaz y que erradicó por primera vez en este planeta una enfermedad producida por un virus.

Este éxito se consiguió porque era una vacuna que confería inmunidad duradera prácticamente de por vida. 

Basado en esto y en otros virus para los que hemos hecho vacunas, utilizamos una variante de la que se usó para erradicar la viruela y sobre ella insertamos en su material genético, que es un ADN, gen S de coronavirus. Ese es el candidato vacunal con el que estamos trabajando y con el que hemos demostrado que es muy estable.


P. Ha obtenido ya buenos resultados preclínicos. ¿Cuándo va a comenzar con los ensayos en voluntarios?


R. Hemos realizado experimentos en animales. Con este candidato vacunal hemos hecho pruebas en modelo de ratón y hemos demostrado que se produce la activación de las dos ramas más importantes del sistema inmunológico para protegernos frente a patógenos. Por un lado la producción de anticuerpos neutralizantes, que se unen a la partícula viral y la eliminan de la circulación y también la activación de linfocitos T, que son células del timo y que están en constante producción, circulando por el organismo. Estas últimas, cuando son activadas, reconocen una célula infectada para destruirla. En resumen, por un lado tenemos anticuerpos neutralizantes, que bloquean el virus, y linfocitos T que destruyen a la célula infectada.


Podríamos tener nuestra vacuna disponible en otoño de 2021


Tras estos resultados hemos hecho una patente y hay una empresa gallega que está produciendo la vacuna. Mantemos contacto directo con ellos para ver cómo evoluciona el proceso.


Si consiguen los entre 2.000 y 4.000 diales que necesitamos para  iniciar la fase 1 y la fase 2 podríamos iniciar la fase clínica 1, para mostrar seguridad, para final de año seguido de la fase 2, para confirmar esa seguridad y medir parámetros inmunológicos, en marzo y una fase 3 que podría ser en verano si consiguiéramos apoyos económicos fuertes para producir cientos o miles y millones de dosis y esto podría hacerse en verano con  unos 20.000 o 30.000 voluntarios.  Podríamos tener nuestra vacuna disponible en otoño de 2021.


P. Difícil superar el acelerón de proyectos como el de Moderna en Estados Unidos y el de Oxford en Londres pero al final España no puede renunciar a sacar su vacuna porque a la larga una más lenta pero más segura puede ser clave.


R. Nosotros trabajamos con este modelo pero al mismo tiempo, en el laboratorio, estamos haciendo otros candidatos con mayor amplitud y la capacidad suficiente para que si las vacunas de ahora no funcionaran del todo, si la protección no es suficiente o el virus evoluciona o se modifica y se hace más resistente a la vacuna, desarrollar una con mayor amplitud y en las que utilizamos dominios muy conservados del virus para que no pueda escapar a la acción de los anticuerpos que estas otras vacunas van a producir.


España tiene que participar a nivel internacional como país en la producción de esta vacuna porque contamos con conocimientos, científicos y sistema sanitario y debemos potenciar el tejido empresarial para que nuestras empresas tengan liderazgo en el desarrollo de estas vacunas. Nuestro país no puede tirar la toalla en esto y tenemos que seguir adelante.


P. ¿Será el final de la COVID-19 cuando tengamos una vacuna o nos llevaremos una decepción?


R. Estas vacunas que llegan ahora son las rápidas. En tan poco tiempo jamás en la historia se había conseguido desarrollar vacunas así a nivel global pero tenemos que ver cómo actúan en la población. 


Debemos obtener la información de los ensayos clínicos en fase 3 que van a ser determinantes para saber qué tipo de vacuna vamos a usar. Estamos a la espera de saber esos resultados de la vacuna de Moderna, la de Oxford, las alemanas, chinas y demás con un ojo también en la entrada de vacunas españolas.


P. Viendo el avance imparable de las vacunas de Moderna y Oxford, ¿Cuándo podremos estar vacunándonos en España?


R. España participa en un consorcio europeo en el que se asegura un número de dosis. Nuestro país ha firmado este acuerdo con el deseo de obtener 30 millones de dosis de la vacuna de Oxford. Hay que ver cuándo llega porque esta vacuna tiene que demostrar, en la fase 3, que protege en un alto porcentaje y eso lleva varios meses.


Luego, aunque la producción está en marcha, hay que ver si al final llega y avanza. Estamos pendientes de los datos clínicos y hasta que no los conozcamos no podemos decir nada. Si fuera todo bien podríamos decir que a mediados del 2021 se podría estar administrando a la población. Primero empezarán a inmunizar a grupos de riesgo y poco a poco avanzará hacia la población general.


P. ¿Cuál sería una eficacia óptima para que esa vacuna salga al mercado y sea utilizada?


En modelos animales, frente a otros patógenos como el zika o el chikungunya,  nosotros hemos demostrado eficacia del 100%


R. En modelos animales, frente a otros patógenos como el zika o el chikungunya nosotros hemos demostrado eficacia del 100%, no aparece virus una vez estás inmunizado tras la vacuna. Pienso que las que tengan una eficacia del 70% o más van a entrar.


P. Hay dudas sobre la inmunidad, ¿Serán estas vacunas efectivas ante posibles reinfecciones?


R. Llevamos poco tiempo desde que ha aparecido esta pandemia. Se está haciendo un seguimiento de las personas infectadas en mayor o menor grado con el fin de ver cómo se encuentra su sistema inmunológico.

Sabemos que producen anticuerpos y fabricación de células T (linfocitos T) pero no sabemos en qué medida están protegidos hasta que no hagamos estudios con más personas. Ahí veremos cuánto dura la inmunidad. Normalmente, los anticuerpos se producen rápidamente después de la infección o tras la vacunación y bajan a los pocos meses. Los linfocitos T permanecen y eso es lo que puede posibilitar una inmunidad más duradera.


Los anticuerpos neutralizantes son buenos de forma rápida para alertar de la infección cuando llega y los linfocitos T sirven para eliminar esa infección durante un largo tiempo.


P. ¿El hecho de que aparezcan vacunas antes que la suya debilita su proyecto? ¿O más vale lento pero seguro? ¿Es optimista con su vacuna?


R. Estoy convencido de que va a haber vacunas extranjeras que lleguen a nuestro país pronto. En cuanto a las españolas tenemos el hándicap de la financiación. Vemos que en Estados Unidos el presidente Trump ha concedido 12.000 millones para distintas compañías y empresas para esta producción de vacunas. Estamos compitiendo contra gigantes. En España tenemos el problema de la financiación. ¿Quién financia la producción y los ensayos clínicos? La producción es muy costosa cuando fabricas millones de dosis y los ensayos clínicos, que son multicéntricos con varios colaboradores en hospitales fuera y dentro de España, también son caros.


Esta es la parte más débil que tenemos en España. Creemos que hace falta más inversión, que la sociedad pueda contribuir  a este desarrollo. Hacen falta mecenas, más gente y empresas que apuesten por esto y también que lo haga el sistema público como en países como Alemania, Reino Unido o a mayor escala Estados Unidos y China.


P. Es uno de los españoles que más cerca está de la vacuna, ¿Orgulloso?


R. Muy orgulloso y más siendo de Villalón de Campos. Yo siempre digo que soy de Villalón de Campos, tierra de campos y corazón de Castilla. Uno conoce la tierra, el país, y creo que científicamente somos muy buenos, a pesar de la poca financiación. Ese es un problema de nuestro país que no ha apostado por la ciencia como elemento trascendental para el desarrollo del mismo.


Pienso que apostamos por la ciencia o nos vamos a quedar colgados como estamos viendo con el turismo, que era nuestro filón, y que el coronavirus ha hundido. Si no vienen turistas, esto no funciona. Tenemos que apostar por el conocimiento, por la gente joven y potenciar la creatividad ayudando a nuestras empresas y al sistema productivo cuidando el sistema social. No podemos dejarlo todo a que nos lo hagan otros como con las mascarillas. Todo lo importamos y lo vendemos aquí. Creo que hay que ser innovadores, tenemos gente buenísima a la que no podemos perder.


Tenemos que recuperar a la gente que está fuera. Formo constantemente a personas que hacen sus tesis doctorales y les mandamos fuera porque forma parte del aprendizaje pero no tenemos sistema de vuelta. En el momento del regreso les decimos que se queden allí todo lo que puedan porque aquí no hay posibilidad en el momento presente. Eso es muy triste.


P. ¿Será este el momento perfecto para que se valore más la investigación en nuestro país?


R. Somos un país con gran mezcla de civilizaciones y tenemos un material genético grandioso. El español se caracteriza por esa creatividad para improvisar o resolver un problema y eso nos da una ventaja grande. Creo que competimos en todas las áreas pero no las fortalecemos. La ciencia es el elemento más fuerte para que un país sea competitivo en todo. Si no se apoya, vas a ser un país débil y dependiente de otros.


Si la apoyas, como otros países como Alemania, Reino Unido, etc. todo lo que derives va a tener una marca que es la “Marca España” avalada por la competitividad, calidad, innovación y está al frente de todo. Nosotros competimos con los mejores a nivel global pero somos pocos. Necesitamos ampliar la marca y recuperar a la gente joven, dejarles desarrollar todo de lo que son capaces. Tenemos que creer en nosotros mismos como hacen otros países.

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