Justo Gallego en su Catedral de Mejorada del Campo

Justo Gallego en su Catedral de Mejorada del Campo

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Es un edificio-catedral que empezó a realizarla Justo Gallego el día 12 octubre de 1961 a raíz de su salida por enfermedad, como monje del monasterio de Santa María de la Huerta, en Soria. 


Como gracia por la curación de su tuberculosis, por iniciativa propia, con pequeñas donaciones empezó esta catedral en honor y loor a Dios. Se le denomina catedral, pero estrictamente, no es un templo religioso, porque no está consagrado oficialmente por la Iglesia Católica. 


Se puede abordar de muchos modos y maneras este proyecto, es una obra quijotesca, esencialmente de un ser humano, casi solo, una labor de décadas, es una obra que algunos la conceptualizarían dentro del Arte Marginal o Art Brut, en el terreno de la arquitectura. Pro no debemos olvidar que el MOMA dedicó un espacio de exposición, en fotos, a esta catedral. 


Aunque vivimos en tiempos de desierto para la fe, especialmente en Occidente, esta catedral es un canto, de una persona al Buen Dios, es la expresión condensada en materiales de construcción, casi todos reciclados, aunque nuevos, de una obra, es una especie de Summa, pero en vez de palabras, de arquitectura. Quizás, las autoridades eclesiásticas y civiles y, la persona del autor-constructor, no se pongan de acuerdo, en consagrar este monumento humano, y también divino, es quizás, un error, que quién sabe a qué motivos y razones y circunstancias se debe. 


Ahora que Gaudí, está en proceso de beatificación, esta obra, me crea semejanzas y analogías mentales, entre estos dos autores, y sus dos obras, con las diferencias, que Gaudí, era arquitecto profesional y de carrera, y en el caso de Justo Gallego, es y ha sido un autodidacta, en el terreno de la construcción, quizás, con algunos conocimientos heredados del acervo popular. 


En tiempos actuales, quizás de paradojas y paradójicos, por un lado, se dicen tener grandes ideales, por otro lado, se vive en una especie de materialismo-relativismo-hedonismo galopante. Quizás, perdidos todos o la mayoría en nuestro interior, y en nuestro exterior, buscando como el gran filósofo, con la antorcha, "¡dónde está el hombre!". Esta catedral o construcción arquitectónica de fe, cristalizada en materiales de construcción, nos enseña algo profundo de nosotros mismos, que quizás el ser humano, este ser bípedo implume, o este ser con cuerpo y racionalidad, y según muchos, también con alma-espíritu, se pueden hacer grandes obras, pequeñas grandes obras, pequeñas obras. Que quizás, lo importante, no sea hacer una catedral o hacer un café, sino el amor-esperanza-fe-caridad-templanza-fuerza con que se hace. 


El autor, Justo Gallego, que en las entrevistas que realiza, supongo la mayoría, para obtener algún dinero, para continuar realizando esta obra, nos habla siempre de los grandes fundamentos del cristianismo. A una veintena de kilómetros de la villa y corte, se está levantando desde la tierra, como un gran árbol, mirando hacia el cielo, una construcción que combina la tierra y el cielo, la racionalidad humana y el deseo del y hacia el Buen Dios. 


Deberían las fuerzas vivas de la ciudad y de la región, eclesiásticas y civiles, encontrar una solución a la problemática civil y religiosa, de ingeniería y espiritualidad, y otorguen permisos y normativas, para que este sueño termine de realizarse y construirse, como un monumento a la fe del ser humano a si mismo, también, a la fe del ser humano en el Misterio y Lo Otro y el Buen Dios. Una obra que el autor, en sus entrevistas habla más de ética y de moral y de espiritualidad que de arquitectura y de arte y de estética. 


La mañana que estuvimos, ya hace algunos años, no muchos, los dos viajeros, estaba sentado en una especie de habitación, supongo que descansando y pensando, pero no olvidaré, que un grupo de jóvenes, pero no adolescentes, intentaron hablar con él, y de alguna manera, no tuvieron el respeto, primero, a una persona mayor, segundo, a una persona, que con razón o sin ella, había sido capaz de construir o medio terminar, un monumento como éste, de tipo artístico y estético, de tipo religioso-espiritual. Diríamos, que esta obra es una demostración de la ascética del espíritu expresado en arte. Una obra, que nos muestra y demuestra, que el ser humano, es todavía digno de esperanza y de fe y de cariño... 


Invitaría a cualquier ciudadano o colectivo o institución o entidad pasease sus huesos y su mente, algún día, algunos días por este recinto, y quizás, entendería y comprendería un poco mejor lo que es y lo que somos. También invitaría al arquitecto-orante, Justo Gallego, pusiese algunos bancos, en algunos lugares, dónde los visitantes-peregrinos pudiesen sentarse y descansar y meditar. A, veces, pienso que la obra Cuadernos o Cuadernos de la Mancha, es una obra similar a esta catedral, pero es una "catedral mental, no física", una catedral de palabras y de pinturas-imágenes, repartidas por el mundo. Paz y bien...