El oscuro futuro de los articulistas políticos

El oscuro futuro de los articulistas políticos

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Quienes escribimos artículos en periódicos digitales ¡lo tenemos claro!


Primero: porque si no vamos precedidos de firma conocida, los lectores pasan totalmente de nosotros. Máxime cuando, cada vez la gente lee menos.


Segundo: porque llevamos medio año hablando de los mismos temas: pandemia del Covid 19 y corrupción política generalizada. Y naturalmente la reiteración acaba por aburrir.


Tercero: porque el público está hasta el gorro de darnos la razón, pero también de la inutilidad de nuestros razonamientos, porque el mundo político se lo ha montado de tal manera que no hay independencia entre los tres poderes representativos de todo estado democrático.


Todo esto desemboca en que:


Los articulistas de fama, por tener una firma, viven escribiendo un solo artículo semanal, porque son los únicos que cobran en estos medios telemáticos inundados por artículos de articulistas nacidos como espárragos, por aquello de que los periódicos digitales acogen sus artículos -que publican sin coste alguno adicional- cuando lo creen conveniente sin tener en cuenta la preferencia de actualidad.


Muchos de estos aficionados articulistas escriben por mantener su ego de escritores y ver sus titulares de artículos reflejados. Otros por corresponder al amigo que les instó a que colaborara con el periódico digital a cambio de nada. Finalmente otros, porque estaban convencidos de que podían atacar a determinados políticos que por sus actuaciones no les caían bien, para instarlos a que rectificaran en su proceder.


¡Craso error en todos ellos!


Cualquier artículo, por bueno que sea, no tiene reflejo en que los políticos  que no cumplen con sus obligaciones se vean afectados, porque ya se encargaron sus predecesores políticos, de dejar todo bien atado para que nunca pase nada.


¿Cómo lo hacen? Jugando con los tres poderes de Estado; ejecutivo (creador de leyes), legislativo (ejecutor de leyes) y judicial (potestad jurisdiccional).


Poderes que no son autónomos e independientes entre sí, (como debería ser  en las verdaderas democracias)  con la finalidad de que el poder, detenga al poder, al vigilarse  entre ellos mismos como argumentaba Montesquié.


Suelen fusionar alguno de los tres (generalmente ejecutivo y legislativo) en los sistemas parlamentarios y entonces la papeleta se vuelve “chunga”, al nombrar el poder legislativo al ejecutivo lo que conduce finalmente a que no pase nada por nada, aunque la causa sea de enorme gravedad.


Cómo las “cloacas”, (término tan utilizado últimamente a pesar de su acuñación reciente) están bañando nauseabundamente a todos los partidos, sean de la ideología que sean, se ven obligados  a realizar corrupción legislativa con repercusión en la ejecutiva y judicial al formar un círculo vicioso o bucle político, capaz de paralizar todo atisbo de denuncia.


Y por mucho que el cuarto poder a través de  determinados medios de comunicación independientes, denuncien día tras día las corruptelas, nunca pasa nada, porque todo está “atado y bien atado” por quien ostenta la batuta en esta desafinada orquesta.


La Constitución la interpretan a su antojo. Tergiversan  las cuestiones para eludir responsabilidades políticas, cerrando el medio de comunicación que sacó a la luz la noticia en un delito flagrante de coartar la libertad de prensa.


España, de momento, goza de una Monarquía Parlamentaria donde el Rey es Jefe de Estado bajo el control del poder legislativo (Parlamento) y el poder ejecutivo (Gobierno), de ahí que alguien dijera: El rey reina, pero no gobierna” limitándose a sancionar leyes y decretos que le presentan a firma tanto el Gobierno cómo el Parlamento.


¡Desde el momento en que es el poder legislativo quien nombra a los jueces,  no habrá libertad civil!

Debe ser el pueblo quien nombre a las magistraturas supremas  del ejecutivo, el legislativo y el judicial.

Actualmente, con el gobierno que tenemos, España es un caos donde un partido cohesionado de ámbito nacional comprometido con la Constitución ha pactado, para lograr la poltrona, con un conglomerado de tribus de extrema izquierda que con corte populista y comunista tratan de destruirlo.


A los ojos del mundo civilizado, España es un manicomio integrado en la UE y en la OTAN, que cuenta con un Presidente aventurero y sin escrúpulos. Un vicepresidente 2º contradictorio y carente de moral. Un partido socialista roto e irresponsable y una oposición acomodada dirigida por un indolente sin ideología. ¡Un gobierno muy frágil!


Un Gobierno que ahora está en dificultades pues su vicepresidente 2º quiere a toda consta una reforma constitucional hacia la República, a pesar de que es casi inviable por el parapeto de la Carta Magna pero que llevará a término su doctrina comunista de encabronar el ambiente sublevando y contando con los nacionalistas catalanes + EHBildu + PSCm en un escrache (que para él no quiere y evita valiéndose de la Fuerzas de Seguridad del Estado).


Pues ahora Podemos  se ha hecho más radical  a raíz de los malos resultados en las elecciones de Galicia y provincias vascongadas, agravados por los escándalos que salpican a su Secretario General sobre Irán, Caja B y la tarjeta de memoria  de Dina Bousselham y ruptura de relaciones con Teresa Rodríguez y su pareja Kichi, quienes  le habían apoyado en la lucha contra la Monarquía.


¡Por eso ahora, Pablo Iglesias aspira a ser la concubina más solicitada por Sánchez!

Iglesias que trata de implicar a unos vendedores de republicanismo poli-comunista para vender la mercancía  federalista o confederalista como si fuesen fórmulas resolutorias que los nacionalismos periféricos  originan al Gobierno español.


Pablo Iglesias se une a los separatistas para acabar con la Monarquía, consciente de que la única forma está en construir una república catalana como un Estado de Derecho, mientras su socio Pedro Sánchez traga, presentándose ante Europa convencido de que hay que realizar la Unión de Estados mientras en España pretende el desmembramiento total.


De ahí que Echenique diga en redes sociales que la investigación sobre Podemos quedará en nada ya que el objetivo (tergiversando la realidad) no es judicial sino de “difamación mediática”.


¡Vaya tropa!


La oposición está muy cómoda en el papel que ocupa que es no hacer nada, mientras el partido manda más en sus componentes. ¡El Jefe cada vez es más jefe!, puede hacer y deshacer a voluntad a pesar de que en su ideología comulgue con la de del componente defenestrado, pues acomoda su permanencia en el lugar que ocupa dentro del espectro político a las críticas que le llueven del resto de los componentes del Congreso.

¡Adiós ideología! ¡Adiós a los que la defienden a través de su portavoz en la Cámara Alta! quien, por moverse no saldrá más en la foto.


Y ante esto nos sentimos impotentes y decepcionados porque con nuestros escritos nada conseguiremos tanto desde el punto de vista material como de reconocimiento investigador.