La 'España vaciada', un lugar donde huir del bicho

La 'España vaciada', un lugar donde huir del bicho

Artículo de opinión de Tomás Hidalgo
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Que cada día que pasa vamos camino de un confinamiento o de una situación en la que determinados derechos se vean limitados, es una terrible realidad que ya se está produciendo.


Empezamos por trozos, pequeños cachos en los que no sabemos si ha reinado la confianza, el desprecio a una situación anómala, la desidia, la prepotencia o la insuficiencia de información, pero, al final, “el bicho” se ha ido haciendo fuerte poco a poco en nuestros espacios de libertad y de convivencia.


Hace unos días los pueblos de Iscar 7.000 habitantes y Pedrajas 3.500, después Aranda, ya no es un pueblo pequeñito 35.000 almas confinadas en su término municipal ¿nos lo estamos mereciendo? unos más que otros puede que sí, pero al final, pagaran justos por pecadores, viejos por jóvenes, enfermos por sanos, precavidos por imprudentes.


No andemos con medias tintas, carguemos al máximo el trazo de la cuestión ¿nos merecemos un nuevo confinamiento?


En concreto, Castilla y León, salvo que la cosa empeore sobremanera, pues ¡No!


¿Este país, España lo puede aguantar en caso de producirse? Creo que ni la economía, ni la sociedad, ni la actual configuración del Estado lo aguantarían. La gente entendería y, yo lo entiendo así, que se ha desaprovechado el esfuerzo que supuso el confinamiento de muchos por imposición de unos pocos para que esos pocos con sus actuaciones tiraran a la basura con su desidia y negligencia una oportunidad como la que se produjo entre marzo y junio.


Llegado el caso, ¿no quedaría más remedio que el país se infectara? (lo que se llama inmunidad grupal, de rebaño o colectiva)


Algunos, parece ser, es lo que buscan con esas reuniones llamadas de infestación y con ese objetivo en su mente, creo que ya están infectados, pero de imbecilidad.


Los expertos dicen que hay tres formas de parar el virus:


Limitando severamente los movimientos de los ciudadanos, eso ya se ha realizado en el confinamiento con un resultado más o menos evidente a la vista de los números de contagios y la bajada de asistencia a UCI y el descenso de fallecidos.


Creando una vacuna, cosa que no se ve cercana.


La inmunidad de rebaño que, para que sea efectiva, debe llegar a una población cercana al 65 o 70% con capacidad inmune por haber adquirido anticuerpos tras haberse infectado, podría ser otra solución. Con el virus Zika haya por el 2015 y 2017 y que tanta preocupación trajo por la infestación que se produce en la madre embarazada con grave afectación craneal del nasciturus. Según Antonio Regalado senior editor for biomedicine para MIT Technology Review. Parece ser que eso es lo que ocurrió; en la ciudad brasileña de Salvador tras analizar muestras de sangre, un estudio brasileño descubrió que el 63 % de la población de esa ciudad ya había estado expuesta al Zika.


También hablaban de que esto fuese una probabilidad.


Pero “el bicho” es “el bicho” (un ser hasta cierto punto aún desconocido y sin solución médica -vacuna- en el horizonte) y el índice de infectados para llegar a esa inmunidad -con probabilidad o sin ella- es demasiado alta, así lo exponen Esperanza Gómez-Lucía y José Antonio Ruiz-Santa-Quiteria, investigadores del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid. 


Con un R0 (índice reproductivo básico) del 3,28, la inmunidad de rebaño para el Covid, de producirse, estaría entre un 65 y un 70% de población infectada.


Una tasa muy alta que sanidad no podría atender. Uno piensa mal, no hay razón humana ante tanta negligencia y desidia y pregunto ¿no es eso lo que se busca, la inmunidad de rebaño?


Recordemos que en el Reino Unido en los primeros momentos de aparición de “el bicho” el objetivo era este, una fase como parte de otras tres y así el Primer Ministro, Boris Jonhson lo afirmó; desechado tiempo después tras una reunión con expertos, como excusa y, algo más que eso, las probables y gravosas consecuencias sobre la atención hospitalaria, recordemos lo que paso en España con un índice de población afectada a distinto nivel y según en qué territorio que se acercó al 5% -según estudios de seroprevalencia- y con 50.000, muertos; se imaginan con un 65 o 70% de población infectada, mejor no lo pensemos y sigamos siendo precavidos y apostando por las herramientas que tenemos a mano: limpieza, distancia interpersonal y mascarillas y, llegado el caso, por la más extrema en su momento y, hasta ahora probadamente eficaz, el confinamiento o en menor medida las limitaciones de movimientos que se están ejecutando ahora.


Según las ultimas noticias, Madrid podría estar cerca de esa inmunidad de rebaño, un poco contradictorio ¿qué quiere decir eso, que aproximadamente un 65 o 70% de la población de Madrid se ha infectado?  Ya sabemos que hoy, las noticias las carga el diablo según para quien trabaje, y más, tratándose de Madrid un castillo defendido y atacado a partes iguales por la política de este país. En artículos anteriores ya lo denuncié, la falta de información veraz ha sido un  elemento responsable para llegar a la situación en la que nos encontramos.


Hoy centro mi atención en otro elemento de control de “el bicho” y del cual somos desgraciadamente campeones. Estoy hablando de la despoblación del ámbito rural y su dispersión que estadísticamente se ha evidenciado como un elemento de contención pandémica e indica que a mayor dispersión poblacional menor probabilidad de infectarse, podría ser una solución, pero con un índice mayoritario de ancianos, esta población es considerada de riesgo y hay que extremar las precauciones.


Pero la población hoy tiene libertad de trasladarse de un lugar a otro y tiene conocimiento del beneficio ante la epidemia que ha supuesto el pueblo, lo que antes era una desventaja hoy lo sigue siendo, pero si la referencia ante un confinamiento es la ciudad la cosa cambia, ante una mayor limitación de movimientos no sería desechable que muchas casas en los pueblos no se cerrasen tras el verano y permaneciesen abiertas en previsión de un nuevo confinamiento o limitación para deambular.


Y es lógico, no es lo mismo pasar un confinamiento en un piso de 60,70 u 80 m2 que en una casa con más metros y posiblemente con espacio privado para moverse; es una observación que la Consejería de Sanidad debería tener en cuenta a fin de adecuar los servicios ante una mayor población sobrevenida.