¿Enfrentarnos nos permitirá salir adelante?

¿Enfrentarnos nos permitirá salir adelante?

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Por Jorge Caballero Ruiz. Estudiante de Grado en Educación Primaria en la Universidad de León


Vivimos una situación histórica, que será muy recordada a lo largo de una gran cantidad de años. Podría ser recordada como “aquella época en la que hubo unidad para superar una crisis”. Pero no, nuestras generaciones no van a tener esa fortuna, es mucho mejor para el porvenir del planeta estar todos enfrentados, dónde va a parar.


Intentaré hacer reflexionar con el siguiente símil: Nos encontramos con una clase de 2º de Bachillerato, dentro de la cual, todo el alumnado se está jugando su porvenir. En cualquier grupo, cada persona tiene una forma de ser, unos intereses y unos objetivos diferentes. Existen dos opciones, una de ellas es mirar cada uno por su futuro, sin pensar en el resto de compañeros o intentar unirse, sacando partido y entendiendo las diferencias para que el curso se desarrolle de la mejor manera posible para todos.


A priori parece fácil, cualquier persona en su sano juicio querría lo mejor para él mismo y el resto de integrantes. Me apostaría algo a que un gran porcentaje de la gente que lee esto preferiría estar en un grupo unido a uno que consista en un “sálvese quien pueda”.


Por el contrario, la sociedad, sobre todo en edades entre los 18 y los 35 años, se encuentra dividida, polarizada, crispada y enfrentada. Qué inteligente pensar que todo el mundo debe pensar de una misma manera en específico, ¿no?


Estamos sufriendo una pandemia y se avecina una potente crisis y en nuestro país aún hay gente preocupada por el “y tú más” de lo ocurrido en la década de los 30 del siglo pasado. Igual va siendo hora de dejar esos capítulos donde deberían estar, en los libros de historia.


¿Por qué seguir insistiendo en algo en lo que ambos bandos perdieron y con ellos toda la ciudadanía?

Me resulta muy triste ver morir miles de personas y, en consecuencia, ver sufrir a miles de familias y que en lugar de remar todos en la misma dirección, vivamos enfrentados. Discutiendo sobre quién ha sido el culpable, quién es peor, quién es mejor, en vez de aportar soluciones.


Pero tengo muy claro quiénes son los responsables de este hecho: ciertos políticos que se alimentan y viven de la polémica y el enfrentamiento. ¿De verdad están preparadas para trabajar por y para la gente personas que anteponen el interés político personal al bienestar de todos los habitantes de su país? Yo humilde y rotundamente pienso que no.


Es importante mencionar que, por culpa de dichos políticos tan vergonzosos, la política está manchada y no se deja trabajar a los que de verdad tienen vocación por ayudar a mejorar la vida de la gente. De estos, que conste que hay en todos los partidos y cada uno puede aportar una cosa, el consenso es muy positivo.

Mucho venden hoy en día los discursos populistas, que están vacíos de realidad y repletos de un gancho emocional que les hace vivir a costa de todos los ciudadanos. Encontramos este problema sobre todo en la juventud, que se encuentra repartida en su mayor parte entre la extrema izquierda y la extrema derecha. Cuanto podemos esperar de una generación igual de tóxica a ambos lados del tablero, que no son capaces de consensuar nada ni siquiera para salvar vidas. Se dice pronto. Tan solo pueden rezar para que el mérito de los buenos hechos les caiga a ellos, ya que no pueden alejarse de sus dogmas ideológicos, ni ponerse de acuerdo en busca del interés general.


En pleno siglo XXI deberíamos ser capaces de vivir en libertad, sin una dictadura social moderna que discrimina al que no sigue su corriente de pensamiento o similares. Una sociedad en la que los Mass Media se encuentran dominados por una izquierda que nada se asemeja a la supuesta izquierda que trabaja pensando únicamente en el beneficio de la gente.


Digo deberíamos porque es mi mayor utopía actual. Vivimos gobernados por una mayoría de gente que solo piensa en su propio beneficio y que no se para un instante a ponerse en el lugar de las personas que lo están pasando mal. Lejos quedaron aquellos años en los que Adolfo Suárez fue Presidente del Gobierno de España, liderando un partido llamado Unión de Centro Democrático. No he nombrado ni un solo partido político, salvo en este caso y se debe a que me gustaría hablar de qué ocurrió con el partido más decente que ha gobernado este país. Sencillo: Tanto la izquierda, como la derecha no pararon hasta hundirlo en la más humillante disolución. Sí, los mismos que para poder gobernar pactan con los radicales que sueñan con romper España. O peor aún, con los que a día 7 de agosto de 2020 continúan mostrando su apoyo a asesinos y siguen sin condenar la violencia de ETA, que tanta gente sufrió durante años. Gente que hoy es acosada y señalada por no pensar como la dictadura social moderna desea.


Años de trabajo incesante para que se termine el bipartidismo y resulta que al final el sentido de voto se vuelve radical, nacionalista y populista, encontrándonos una sociedad más confrontada que la anterior.

¿Tan descabellada es la idea de tener una sociedad en la que saquemos partido de la diversidad? Enfrentarnos no lleva a ningún lugar que no sea peor que el anterior.


Es evidente que todos no podemos concebir las cosas de la misma forma, tan evidente como imposible de cambiar, pero, ¿qué tiene de malo estar situados en un grupo (sea del tamaño que sea) en el que todos podamos aprender de todos y todos podamos aportar?


Estos valores deberían inculcarse desde la escuela, unido a una libertad que se puede ejercer primero a la hora de documentarse y más tarde a la hora de elegir una ideología. Pero mientras se siga luchando de forma muy egoísta por los intereses propios, será imposible.


La libertad es hoy más importante que nunca. Y cada día que pase y sigamos perdiéndola, más importante será. Hemos perdido tanto la libertad de prensa, como la de expresión, podemos frenar este totalitarismo o seguir lamentando la pérdida de más libertades.


Ha llegado la hora del centro, del liberalismo, el único movimiento que realmente es vanguardista en la actualidad española.


¿Por qué son necesarios el centro y el liberalismo?


Por varios motivos, el principal es que, sin centro político, España va camino de convertirse en la nueva Venezuela. Y esto no me lo invento yo, esto lo dicen personas que tuvieron que huir de allí por la dictadura y que ven que aquí las cosas se asemejan a los comienzos dictatoriales venezolanos.


Otro es que, el liberalismo está económicamente comprobado y documentado a lo largo de la historia que funciona, como podemos demostrar con el reciente progreso de la Junta de Andalucía, acabando con 800 millones de déficit y generando superávit después de muchos años. Esto no se consigue con enfrentamiento, se consigue con consenso, generando propuestas en este caso que promuevan el consumo, creando más empleo y, por lo tanto, más recaudación tributaria.


¿Lo mejor del centro? Evitar que se dependa de los radicales para aprobar medidas en los diferentes Parlamentos que componen las instituciones españolas.


Por último, en una coyuntura tan delicada como la que, por desgracia, nos ha tocado vivir, no puede superarse desde rencillas ideológicas, sean del lado que sean.


La mejor forma de salir adelante es desde el centro, teniendo margen de maniobra hacia ambos lados, pudiendo sacar lo positivo de la diversidad ideológica que, por suerte, existe.