Gonzalo Santonja en profundidad

Gonzalo Santonja en profundidad

El catedrático y escritor se incorporará como columnista de nuestro digital en fechas próximas
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Les ofrecemos una entrevista de calado con uno de los personajes más admirado y laureado de la Cultura de Castilla y León. Uno tiene el orgullo de pertenecer al amplio círculo de amistades de nuestro personaje. Un bejarano de pro, defensor a ultranza de la Cultura (abarcada ampliamente e incluida la taurina). Director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua donde, entre otros, enseña al mundo los Cartularios de Valpuesta.


Desterrado a Francia en la época franquista, ahora vive intensamente la política (sin pertenecer a ningún partido), le apasiona el toreo (con cuatro de sus preferidos y que no se los toque nadie: El Viti, Capea padre e hijo y su amigo del alma Enrique Ponce). Filología Hispánica, su otra pasión que enseña en la “Complu” madrileña. En fin.


Vamos a ello y disfruten con este apasionado bejarano, que no perdona que uno deguste el clarete cigaleño sin su “Gaseosa Molina”, naturalmente de Béjar.


Nos vamos al pasado de Gonzalo Santonja. A los años del joven inconformista y amante de las libertades, que acaba detenido y procesado durante el franquismo por el Tribunal de Orden Público, rechazó el exilio y volvió a España.


P.- Cuéntenos esto, maestro

R.- Lo estoy contando por escrito, pero de momento ese relato está en el obrador. En resumidas cuentas, era muy joven, sí, pero detesté el franquismo y eso tuvo consecuencias, mejores y peores, todas las asumo sin recriminaciones, cuentas pendientes ni arrepentimientos. En efecto, pasé por Francia y me volví, iba y venía, unas veces de una manera y otras, pues eso, de otras. Conservo un pasaporte falso, obra de Malagón, un verdadero genio, el “artista” decisivo de la clandestinidad, en el que soy suizo, en fin ….


P.- Tirso de Molina también sufrió un presunto destierro y lejos de convertirse en castigo, -recogemos- “dio paso a un trienio de logros literarios” ¿Le ocurrió algo parecido a aquél joven inconformista?

R.- Yo no me quejé ni me quejo de nada. Como dicen los toreros siempre pa´lante y al encuentro de la vida se sale llorado.


P.- Filología Hispánica ¿Cómo siendo hijo de médicos decide estudiar letras?

R.- Mis padres fueron unos grandes padres, los mejores del mundo, lo fueron y lo son, porque los siento muy vivos. Nunca, jamás, intentaron disuadirme. Me veían siempre con libros, y me apoyaron. De hecho, con Alberti entré en relación, luego convertida en amistad honda, por un hallazgo casual en nuestra casa familiar de Béjar, que ahora es mía y, por cierto, a ver si algún día se encara de verdad la situación de tierras adentro. ¿Qué hablan de revitalizar la España vacía? Béjar tiene ahora los mismos habitantes que a mediados del XIX y los pueblos de comarca, entonces llenos, están en vías de la despoblación total. La inmensa mayoría de las casas de la calle Mayor están cerradas y cayéndose, porque mucha gente no acepta o no puede asumir las herencias. Esa es la realidad.


P.- ¿Cómo fue el doctorado?

R.- Complicadito, me lo complicó bastante el tribunal de Orden Público, pero apasionante. A los jueces de aquel Tribunal y a los sicarios de la Brigada Político Social los he olvidado por completo. Algo, por cierto, que no pueden hacer quienes se han inventado un pasado antifranquista inexistente, la inmensa mayoría de esos escritores/intelectuales/hombres públicos de mi edad que tanto partido han sacado al descaro y a la imaginación.


P.- La docencia en la Complutense, el Instituto CyL de la Lengua, los libros, los congresos, las investigaciones taurinas, los artículos de prensa, etc. ¿Cómo se compagina tanta actividad a los taitantos? Porque Ud. ya no es un jovenzuelo

R.- Los años, para todos, van por sus pasos contados, y bienvenidos sean. Lo llevo bien, salvo a  los actuales dirigentes culturales. Vinieron de profetas y ejercen de sepultureros.  


P.- ¿Sigue Ud. andando por esos montes y valles como antaño?

R.- Como antaño, no, pero sigo. Lo que dejé hace tiempo es la espeleología, que hace años me apasionaba. Qué curioso, entonces me aventuraba por galerías, agujeros y sifones inverosímiles y dormía a pierna suelta. Ahora, sin embargo, hasta tengo pesadillas.


P.- Frase suya: «Si hubiera que poner alguna definición u olor a mi infancia, ése sería el de la niebla”¿Sigue oliendo a infancia y por ende a niebla?

R.- Gracias a Dios, sí. Siempre he sentido su llamada de la niebla y la noche.


P.- Sea sincero, porque ustedes, los bejaranos, son muy suyos ¿Llegó Béjar a competir con Cataluña en lo relativo a la industria textil?

R.- Béjar nunca compitió con Cataluña. Había sitio para todos hasta que entramos en el Mercado Común y se suprimieron los aranceles, poniendo a competir a los fabricantes de Béjar y Cataluña, que como estaba de Dios pagaban sueldos dignos y mantenían las condiciones de trabajo debidas, con negreros que producen en condiciones esclavistas. Los uniformes de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles se confeccionan en China, y eso es suicida. Se desmanteló  la pequeña industria nacional y ahora, con la pandemia, se ha descubierto lo que eso supone: no podíamos fabricar ni mascarillas, y eso se ha pagado en muertos y en un confinamiento cuyas consecuencias económicas nos aguardan a la vuelta del verano.  


P.- Debe sentirse muy a gusto con su terno de paño bejarano en los actos especiales, porque se viene usted arriba como un torero en una buena faena

R.- Siempre me he vestido con ropa hecha en Béjar, chaquetas, pantalones y trajes.


P.- Y hablando de toreros, sincérese: Santiago (El Viti), Pedro (Niño de la Capea) o Enrique (Ponce)

R.- Lo has dicho muy bien: El Viti, ¡y cómo no!; Pedro Capea, torerazo y ganadero en la cumbre, que ha salvado un encaste, el de Murube, y eso solo lo han conseguido un puñado de genios; y Ponce, discutido en España por algunos, lo que le honra, y aclamado en todo el planeta taurino, yo he tenido ocasión de ver lo que Ponce significa en México y Perú, por ejemplo, y sería bueno que aquí se cobrase conciencia de ello.


P.- ¿No le caben en la cabeza más toreros?

R.- Sí, claro, muchos: desde Victoriano Valencia a Roca Rey. Es muy difícil que a mí se me vea silbando en una plaza a un diestro. Ni si quiera en las tardes malas, porque conozco los peligros del toro y, francamente, todas las tardes los veo superar situaciones dramáticas. Mira, si algo se te viene encima la reacción lógica es apartarse, aunque se sea valiente. Pues el torero ve el peligro, lo ve antes que nadie, siente el riesgo de la cornada y lo único que no puede hacer es eso: quitarse.


P.- ¿Y ganaderías?

R.- Tengo cultura vitista: el toro lo es todo. Comprendo el dominio de los domecq, un encaste que ya está muy abierto y en consecuencia del que no se puede hablar a la ligera, pero mis toros preferidos son otros, galaches, santa colomas, albaserradas, los contreras de mi inolvidable Juan Carlos Martín Aparicio y, ya lo he dicho, los murubes de Capea. La riqueza del campo bravo impresiona, y la pérdida, en su caso, sería una catástrofe en cuanto a la biodiversidad y la ecología. En este sentido, qué patrimonio el de Castilla y León: desde luego, y en primer lugar, Salamanca, pero ahí están los “Toros del frío” burgaleses de Bañuelos, los albaserrada abulenses de Escolar o los santacoloma leones de Valdellán, procedentes de los salmantinos de Hoyo de la Gitana, una de las ganaderías de mi juventud.    


P.- ¿Cómo ha vivido la pandemia sin clases presenciales… y sin toros?

R.- Bien, muy bien, yo siempre he tenido gran capacidad, primero, de adaptación y, segundo, de salirme por la tangente. Pues eso.


P.- Esta pandemia ha trastocado al mundo, y prácticamente a todos los sectores¿Los suyos, -la Cultura y la docencia- en qué grado les ha afectado?

R.- Muy seriamente, y  veo enojosa la recuperación.


P.- ¿Y al sector taurino? -expláyese y arremeta contra la clase política-

R.- No hay que arremeter contra nadie, pero lo cierto es que en España parece que tenemos en torno a cuatrocientos cincuenta mil políticos profesionales y eso no es viable.


P.- Madrid, Burgos, Segovia y Béjar ¿Alcanzó logros en esos importantes cuatro puntos para Ud.?

R.- Mi balance empieza con mis padres, mi mujer y mi hijo, sigue por la libertad (dueño de mis días y de mis noches) y se ha forjado en la amistad con Alberti y Bergamín y con sendos círculos entrañables en Perú y México, que me ha  facilitado una inserción profesional muy positiva. Y vamos a los cuatro puntos que dices:

Madrid: ciudad abierta y generosa, Madrid es una maravilla.

Burgos: la pujanza de Burgos es sobresaliente. Y en Burgos, desde el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, he tenido la fortuna de hacer realidad expectativas de trabajo con las que ni siquiera soñaba: las pizarras visigodas, Valpuesta, Cardeña, las Glosas de Silos y lo que está al salir, sencillamente hemos cambiado el mapa de los orígenes del español. Francamente, en Burgos  estoy muy bien y muy agradecido, hasta me han hecho académico de la Fernán González, que es la institución cultural de referencia (y no solo de Burgos), y mantengo una relación óptima con Atapuerca y todo lo que Atapuerca significa, en especial con su director gerente, mi querido amigo Alejandro Sarmiento, muchos años trabajando codo a codo en el Instituto.

Por lo demás, no quiero ocultar que siempre he tenido dificultades para poner a Burgos en su sitio. Nunca encontré el apoyo debido en Cultura de la Junta, y jamás conté con la colaboración de sus directores generales de cultura, gente que solo tenía en la cabeza a su circulito vallisoletano, y esto, quede claro, no es una crítica a Valladolid, ciudad abierta y generosa, sino a ciertas capillitas, que en la penúltima legislatura y sobre todo en lo que va de la presente han desconocido o minimizado lo que Burgos supone, bueno lo que supone Burgos y lo que supone Soria, Segovia y etcétera, etcétera, porque solo están a lo suyo.  

Segovia y La Losa, el pueblo donde paso buena parte del año: llegué a comienzos de los ochenta y sigo, eso lo dice todo. Y a la hora de los agradecimientos, primero la Diputación Provincial que me confió y sigue confiando el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, a la cabeza de los premios de poesía en el ancho y plural mundo del español sin fronteras. Además, en su Archivo Municipal, magníficamente dirigido por Rafael Cantalejo y con archiveras de fuste, he encontrado una documentación taurina de trascendencia.


P.- Debe Ud. tener muchos amigos, porque acapara premios literarios y taurinos de forma continuada (risas). El último, y sin recoger por culpa de la pandemia, ha sido el de los parlamentarios taurinos que preside su amigo y paisano Miguel Cid. Por cierto, el jurado unánime

R.- Eso me han contado quienes lo saben. Sólo tengo palabras de gratitud. Pero déjame recordarte que poco antes  me habían dado el premio de la Real Maestranza de Caballería/ABC de Sevilla y ahí prácticamente no conocía a nadie, del mismo modo que tampoco tenía relación de amistad con ninguno de los jurados del Premio Nacional de Literatura, o sea …


P.- Sigue Ud. mostrando esa rebeldía innata que le caracteriza, de tal forma que es capaz de lograr y ofrecer datos (con pelos y señales) sobre las primeras palabras en castellano con los Cartularios de Valpuesta, y que el toreo comenzó antes de lo que apuntaban eruditos como Cossío

R.- Ambas realidades son incuestionables. El castellano es nuestro mejor patrimonio y el toreo “la mayor riqueza cultural de España”, como afirmaba García Lorca, poeta universal y hombre de izquierdas, asesinado y enterrado, por cierto, junto a dos banderilleros anarquistas.


P.- En sus incursiones en la tercera de ABC, sus opiniones en El Norte de Castilla y sus colaboraciones en otras publicaciones literarias, nos recuerda casi siempre a los clásicos ¿Es una forma de inducir al lector para que lea más, sobre todo a los clásicos?

R.- No, es mi realidad. Yo aprendí de Alberti y Bergamín que con los clásicos se puede mantener una relación en presente.


P.- Sus dos últimas obras taurinas tuvieron un respaldo importante en la presentación ¿Cómo están funcionando en las librerías?

R.- Iban bien, pero la pandemia ….


P.- ¿Qué tiene en mente escribir en un futuro inmediato?

R.- Vamos a ver si está de Dios que salga adelante lo que tengo entre manos.


P.- Y a partir de ahora veremos sus columnas en este digital ¿Qué le influyó para tomar esta decisión?

R.- Leerte a ti, leer luego este digital y estar al tanto de sus índices de lectura. Las evidencias no se niegan.


P.- ¿Nos puede adelantar, escuetamente, lo de la incursión taurina en el próximo Congreso de Literatura actual de Castilla y León, que no pudo celebrarse el pasado año?

R.- Estoy cerrando las actas, que dejaran un panorama bastante completo de la crónica taurina en Castilla y León del siglo XXI, ojalá superemos pronto esta fase de las reuniones virtuales.


P.- No podemos ni debemos pasar por alto la brillante y feliz etapa literaria donde usted compartió vivencias y experiencias con el gran Rafael Alberti

R.-  Mi relación con Alberti, Bergamín y, entre otros, Alfonso Sastre, está en el telar.


P.- ¿Cómo lidia Ud. con la clase política?

R.- Con unos mejor, con otros peor. Ahora de ninguna manera, no hay diálogo con quienes únicamente lucen sonrisas de hienas.


P.- Le pongo en un compromiso, maestro ¿Si su amigo y paisano Alfonso Fernández Mañueco le pidiera el voto? (risas).

R.- Le daría las gracias por pedírmelo. Es el presidente de Castilla y León, tengo plena confianza en él.


P.- Le voy a recordar una frase muy larga, pero que recoge muchas cosas interesantes de Ud. y, sobre todo muchos sentimientos y sensibilidades:

«Soy una persona tranquila, reflexiva, muy amigo de mis amigos», mi carácter, pragmático, es poco propicio a los desalientos, quizá por eso vivo desde hace cuarenta y tantos años en permanente crisis de felicidad, aunque haya pasado etapas duras o difíciles. Francamente, pienso que cada día es mejor que el anterior. Dicho de una manera bárbara, siento que hasta en la cárcel fui feliz y aproveché el tiempo».

R.- Amén.


P.- Pues acabamos. Y le voy a emular citando a uno de sus clásicos favoritos como es Cervantes: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

R.- Yo la he aventurado varias veces, he estado cayendo por el famoso túnel con fondo de luz, y no pasa nada. Mis padres murieron, así que iré adonde ellos están, y esa es una gran ilusión: algún día volveremos a juntarnos.

Gracias por su amistad, maestro. Y me quedo con esa frase larga que contiene tantas cosas hermosas que nos da la vida. Ha sido un placer.


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