ENTREVISTA | Igea: "Romper el pacto con Mañueco en Castilla y León es como que caiga un meteorito"
El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, durante la entrevista./ FALCAO

ENTREVISTA | Igea: "Romper el pacto con Mañueco en Castilla y León es como que caiga un meteorito"

El vicepresidente de la Junta, consejero de Transparencia y portavoz, Francisco Igea, responde a NOTICIASCYL sobre la actualidad de la pandemia, las fiestas populares, el Gobierno de la Junta y su partido, Ciudadanos
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El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, consejero de Transparencia y Acción Exterior y portavoz, Francisco Igea, realiza un repaso a la actualidad de la pandemia por coronavirus, a la suspensión de las fiestas populares, a la acción de Gobierno junto al PP en la Junta, a la situación de su partido, Ciudadanos, y a su futuro político.


Igea, en este tiempo de epidemia sanitaria, ha sido la cara visible, junto a la consejera de Sanidad, Verónica Casado, ambos médicos, de las políticas de la Junta de Castilla y León. Además, ha tenido que vivir la primera crisis de Gobierno con la dimisión del que era consejero de Empleo e Industria, Germán Barrios, nombrado como independiente por el propio Igea. Se comenta que es "el que más manda" en el Gobierno regional, por eso de que la estabilidad del Ejecutivo está en sus manos.


¿Vicepresidente, ya pasó lo peor de la pandemia?

Ha pasado lo peor. Esperamos que así sea. Estamos pendientes de ver qué va a ocurrir en otoño y conocer si somos capaces de controlar los rebrotes que estamos teniendo, sin que se nos vuelva a producir una nueva ola epidémica. Pero sí, esperamos que así sea.


¿Qué aconteció en las residencias de mayores de Castilla y León?

Aconteció que tuvimos una epidemia cuya mortalidad se centraba básicamente en los mayores de 65 años y se multiplicaba de forma exponencial por encima de los 70-80 años. Ocurrió que Castilla-León tiene más del 25 por ciento de su población mayor de 65 años. Además, Castilla y León tiene el mayor porcentaje de población viviendo en residencias de toda España. Y hemos tenido una de las mayores tasas de seroprevalencia de toda España.


A pesar de todo eso, tuvimos unas tasas de letalidad, en ese grupo de población, más bajas que otras comunidades. Eso fue lo que ocurrió en las residencias. A ello se suma que, en las residencias, como en todos los sitios en los que se vive en comunidad, en los que se comparte espacio, donde además de la mucha gente que entra y sale, es el sitio ideal para tener un brote epidémico. Lo hemos visto, y lo estamos viendo estos días en los rebrotes en lugares en los que la gente vive junta, entra y sale y que, además, son personas muy sensibles.


Tenemos una tasa de letalidad, es decir, de muertos en relación a infectados, que es buena. No hay nada bueno cuando hay una sola mjuerte, vamos a decirlo. Pero está por debajo de la media de otros lugares, incluso en Europa. Eso es lo que ha ocurrido. Nosotros tomamos decisiones, y lo he dicho muchas veces, sobre cómo se ordenaba la asistencia, cómo se priorizaba, cómo intentamos hacer asistencia domiciliaria, es decir, hospitalización a domicilio, no sólo en residencias. También se realizó como primera opción en todos los sintomáticos.  Desde el Gobierno de la Junta tomamos todas las decisiones que había que tomar. En primer lugar, lo primero que se publica es el documento del Comité de Bioética sobre cómo actuar en esta situación, siempre tomamos decisiones de acuerdo a la ética.


Ahora hay gente, ya lo he dicho públicamente, que pensaba que durante la crisis, con 70.000 enfermos sintomáticos y hasta 80.000 que hemos llegado a tener, 5.000 plazas de hospitalización y 160 camas UCI, lo mejor era no hacer nada. Todo el mundo va al médico o al hospital como si no estuviéramos ante una situación difícil. El dirigente que no sabe tomar decisiones durante estos días de crisis no es apto para la política.


¿Podríamos estar a las puertas de un nuevo confinamiento?

No. No estamos a las puertas de un nuevo confinamiento. La incidencia acumulada esta última semana está en 0,6, me parece. De lo que sí estamos pendientes es de los brotes que han aparecido en algunos sitios. Estamos preocupados, pero no a las puertas de un nuevo confinamiento. En estos momentos nos centramos en controlar los brotes de virus que vayan apareciendo y de ser capaces de realizar todas las pruebas necesarias para encontrar a los enfermos de Covid-19 lo antes posible. Mientras tanto estamos realizando entre 2.800 y 3.000 PCR diarios de control.


La suspensión de las fiestas, una de los mayores y más impopulares medidas.

Bueno... No tengo yo tan claro que haya sido tan impopular. Hay gente que no lo ha entendido, pero tengo que decir que la mayoría de las personas con la que yo he hablado, alcaldes incluidos, lo han entendido muy bien. Incluso, las propias asociaciones profesionales más afectadas. La gente que se dedica a participar en los festejos y los empresarios del sector lo han entendido. Otra cosa es que no lo sufran y que no tengamos que ayudarles. Creo que la inmensa mayoría de la población de Castilla y León ha entendido por qué se tomaba esa decisión y, además, la comparte. Puede haber algunas personas que tengan su opinión sobre este asunto, pero no es la sensación que tengo de que haya sido impopular. Y desde luego, todos los mensajes que hemos recibido, en su inmensa mayoría, son de apoyo.


El sector de las fiestas populares asegura que “no les dejan trabajar”.

Sí, tienen razón. Por ese motivo nos hemos reunido con ellos dos veces, como también lo han hecho la consejera de Empleo, Cultura y Turismo y la Federación de Municipios, y todos juntos estamos trabajando para dar una solución. En el último Consejo de Gobierno estuvimos viendo qué posibilidades existen de ayudarles, porque, efectivamente, son gente que ha suspendido su actividad de forma obligada. No es un problema de fuerza mayor, como ha sido el caso de otras empresas, pero hay que buscarles una salida.


¿Por qué no prohibió directamente las fiestas y solo lo recomendó (aunque al final era una prohibición porque sanciona si se hacen, pero a efectos prácticos y legislativos es una recomendación)?

Porque nosotros creemos mucho más en la fuerza de la convicción que en la de la coerción, y porque todo el mundo tiene que asumir sus responsabilidades.


Somos una comunidad que creemos, eso que se ha dicho tantas veces del municipalismo, en la responsabilidad, y este es un momento para la responsabilidad colectiva. Además, así lo hemos expresado y yo creo que así lo han entendido bien los alcaldes. La inmensa mayoría.


¿Habrá revisiones en el anexo al decreto de nuevas medidas de la ‘nueva normalidad’, según avanzan los días?

Puede que tengamos que valorar cómo han ido estos primeros 14 días. Ya le digo, en este momento no estamos preocupados por la incidencia del Anexo, sí por aclarar algunos aspectos, pero queremos esperar un poco a ver cómo se desarrolla. Esperamos darle una vuelta al Anexo, todas las secretarías tienen el encargo de hacer una revisión de las medidas de cada área y, por ello, sí, puede que hagamos alguna reforma para darle algo más de claridad.


Dicen los maledicentes que el Gobierno de Castilla y León es una 'galenocracia', en la que mandan los médicos...

(Risas largas). Esa es una buena noticia durante una crisis sanitaria. Si fuera cierto, no sería una mala noticia, pero no es así. Decir que es verdad que el Gobierno regional durante la crisis ha mostrado una prioridad, que era la razonable, para tener la menor letalidad y la menor tasa de infección y muerte posibles. Esa ha sido una buena decisión. Ahora viene otro tiempo en el cual, probablemente, los médicos seamos menos importantes de lo que hemos sido. Si los médicos no son importantes durante una epidemia, mal asunto.


Se presenta un escenario económico duro, vicepresidente.

Desde el Gobierno de Castilla y León esperamos que ese escenario no vaya a ser tan duro como parece. No obstante, hay que estar preparados para la peor de las situaciones. Estamos tomando medidas para evitar, dentro de lo posible, que no sea tan profundo económicamente, como por ejemplo el decreto de simplificación normativa. Trabajamos también con la empresa familiar, con los agentes sociales y vamos a intentar, entre todos, que este escenario económico sea lo menos duro posible.


Hay buenas noticias dentro de las malas noticias, porque tenemos un sector primario agroindustrial muy potente, que es probablemente el que menos afectado se ha visto en la crisis, salvo en algunos sectores, como  en lo que se llama el ‘canal Horeca’ o los vinos, por ejemplo, que han sido una parte del sector agroindustrial que sí ha sufrido. Tenemos también ventajas notables en turismo rural, por ejemplo, este año se han duplicado las reservas porque se ha realizado un buen trabajo, porque se ha creído en la seguridad y en la toma de medidas, y se ha hecho una buena campaña. Esperamos que estas actuaciones nos ayuden a arrancar lo más rápidamente posible, que el daño producido sea el menor.


Pero sí, una caída entre el 8 y el 12 por ciento del PIB es un escenario desconocido. Ahora, lo que hay que hacer es lo mismo que hemos hecho durante la crisis sanitaria, remangarse, ponerse a trabajar con quienes crean empleo, con quienes crean riqueza y, además, ponérselo fácil.



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La dimisión de Germán Barrios sorprendió. Y llegaron los problemas.

Nosotros no hemos discrepado. Por eso, siempre he dicho que mientras él no diga otra cosa, su dimisión es una decisión personal. Él dijo en su momento, yo nunca le he escuchado las declaraciones en directo, que si había incompatibilidad o no. Siempre he dicho que tengo muy pocas cosas que me hagan ser incompatible en política. Yo pongo siempre el programa, nuestro código ético, nuestra manera de entender la política y, naturalmente, las normas.


En un principio, Francisco Igea y Alfonso Fernández Mañueco eran como el agua y el aceite…

Hay que decir que, en estos meses de crisis, el gobierno ha sido una buena batidora para hacer una revolución. Eso es lo que ha ocurrido. Ahora nuestras relaciones son inmejorables y he aprendido mucho del presidente.


Alfonso Fernández Mañueco tiene muchas virtudes y es un hombre que sabe delegar cuando toca, que sabe apelar al diálogo, que es tranquilo y que ha demostrado, durante todos estos meses de crisis, que compartíamos un objetivo, que el mal durante la pandemia fuera el menor posible. La verdad es que eso es importante en la vida política, cuando uno olvida todas sus consideraciones y se centra en buscar lo mejor para los ciudadanos, es lo que hemos hecho.


¿Cómo son las relaciones entre el vicepresidente de la Junta y los consejeros de Cs con el Grupo Parlamentario? Se comentó que el actual portavoz, David Castaño, no era santo de su devoción.

Bueno... nuestra relación es bastante buena. Quiero decir, somos un grupo parlamentario en el cual, sería tontería negarlo, hay diferentes sensibilidades. Hemos tenido un proceso interno, un congreso. Los militantes ha manifestado sus diversas opiniones, pero eso no hace imposible que tengamos una buena relación y que compartamos lo más importante, que no es la amistad ni el ocio, sino el programa.


Mientras cumplamos nuestro programa y estemos centrados en ese cumplimiento, todo irá bien. En política la gente disfruta mucho con esto de las crisis y afecciones. Me parece lo más normal del mundo que haya gente que tenga opiniones diversas, y más en un partido liberal. Yo no sufro nada con ello. No, no, no me preocupa. Me interesa que todos estemos de acuerdo, que lo estamos, en cumplir el programa y, mientras eso sea así, que yo me lleve mejor con uno o con otro, es lo normal.


Se comenta que la decisión de llevar a Carlota Amigo a la Consejería de Empleo e Industria renunciando a su escaño de procuradora, ha sido un gran error por su parte, que de este modo ha perdido mucha influencia en el Grupo Parlamentario de Cs en las Cortes de Castilla y León.

Que todos los errores que cometa yo en esta vida sean como decir que estamos muy contentos con la llegada de Ana Carlota a la Consejería, donde ha hecho un buen equipo. Hay un trabajo muy importante que hacer en Empleo y las personas que han sustituido a los procuradores son muy trabajadoras. Insisto, no necesitamos tener más influencia en el Grupo Parlamentario, sino que el acuerdo que tenemos con todo el grupo es cumplir el programa. Es lo que estamos haciendo y es lo que vamos a hacer. Pero vamos, que todos los errores en mi vida sean como este.


¿Le suena el nombre de Silvia Clemente? Solo ha pasado un año y tres meses.

Quién lo diría. Pero vamos, ya prácticamente no me suena. Creo que esa apuesta fue error por parte de la dirección. Y de aquella campaña y aquellos días quiero recordar a todas las personas, a todos y cada uno de los militantes, que hicieron posible que las cosas cambiaran de verdad. Que hubiera un programa, que hubiera una regeneración, que hubiera un Gobierno en la Comunidad que llevara adelante ese programa. Ciudadanos no es un partido de ambiciones personales, sino un partido de personas. Y de aquellos militantes y personas, que lo hicieron posible, no me olvido de ninguno de ellos.


Muchos militantes que apostaron por usted ahora lo critican en las redes sociales. Dicen que los ha traicionado.

Yo no he visto tal cosa, pero puede ser que entre 580 personas haya algunas que al cabo de un año piensen o estén decepcionadas, a mí no me sorprende. La intención desde el Gobierno regional es no decepcionar a la ciudadanía que nos votó, a las más de 200.000 personas que confiaron en nosotros. Este partido, lo dije durante toda la campaña de primarias y lo he dicho después, no es una agencia de colocación. Nuestro partido va a intentar cambiar las cosas colocando a los mejores hombres y mujeres de dentro y de fuera del partido. En las consejerías hay dos consejeros independientes y otros dosque son del partido, hay directores generales que son del partido y otros que no. Hemos procurado colocar a las personas que tenían más experiencia, y que pensábamos que podían llevar adelante lel programa lo mejor posible.


Puede haber decepciones personales, sí. Es posible que haya gente que se equivocara pensando que era solo una apuesta. Pero hemos procurado ser honestos con lo que dijimos y llevar adelante nuestro programa.  Hemos sido intolerantes con algunas cosas con las que nosotros pensábamos que había que serlo.


Esto es lo que hay que hacer en política. Pero insisto, en las redes veo apoyo, mucho apoyo por parte de bastante gente del partido. Veo también personas que están decepcionada. La verdad, con nosotros, he visto muy poca, quizás alguna cuestión un poquito extemporánea en estos días de crisis, pero, en general, dentro del partido no.


En cualquier partido, cuando uno pertenece a la lista perdedora en un congreso, su futuro político se complica. ¿Cómo ve su futuro en Ciudadanos?

Mi futuro político ya lo he dicho, son tres años de gobierno. Ese es mi futuro político. Busco intentar cambiar las cosas en la Comunidad y acabar la legislatura. Ese es nuestro futuro político.


Además, los que llevamos algunos años en política también sabemos que un año es una eternidad, un mes incluso. Recordarle que hace un año Ciudadanos teníamos un partido con 57 diputados, los cuales se negaban, de una manera rotunda, a pactar en una situación en la cual sumábamos 180 escaños junto al Partido Socialista. Un partido que estaba dirigido por Albert Rivera, en el que estaban en la Ejecutiva personas como Marcos de Quinto, Girauta... Fíjese todo lo que ha pasado, dónde está cada uno de estas personas y dónde está esa política. Y sólo ha pasado un año, dentro de tres años ya veremos.


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Se habla de que Cs podría llegar a pactar con el PSOE en la Comunidad de Madrid para desbancar a Isabel Ayuso. ¿Le ve posibilidades a un pacto de esas características?

Ninguna. No va a suceder.


Si la actual dirección de Cs ordenara hacer lo propio en Castilla y León, Francisco Igea se vería en un aprieto, supongo.

No va a suceder. El orden de posibilidades es como el de que caiga un meteorito.


Es conocido que yo tenía una posición sobre el pacto en la Comunidad, pero estuvimos dos meses negociando duramente un programa, que ahora se está cumpliendo. Mientras el programa se cumpla,  vamos a mantenernos en la misma situación. Prometimos una cosa a los ciudadanos de esta Comunidad, que las cosas iban a cambiar. Creo que no hay nadie, a día de hoy en Castilla y León, que piense que este es un Gobierno de los de siempre del PP. Que no ha cambiado nada. Puede ser que haya personas que no le guste lo que han visto del cambio, pero eso no cambia nada. No lo pueden decir. Estamos cumpliendo nuestra promesa de transparencia y de regeneración. Mientras siga así,  no tenemos ningún problema. No va a suceder.


¿Desea Igea ser también el portavoz de Cs en Castilla y León?

No. Creo que hay otras personas que lo pueden hacer, muy capacitadas y, además, es bueno que sea otra persona que simbolice bien los valores del partido y que no ocupe un primer cargo o un alto cargo dentro de las instituciones. Mejor que sea una persona que tenga proyección de futuro, y que cuente con el mayor grado de consenso dentro del partido en Castilla y León. Hay muchos candidatos. El otro día me preguntaron si Carlota Amigo podría ser una candidata. Claro que es una persona que lo podría ser perfectamente, aceptada por la dirección y por los militantes, que entiende bien los valores del partido y sé que sería una persona de consenso.


Pero, desgraciadamente, no depende de mí. Tampoco depende de los militantes de Castilla y León, sino de la dirección, que fue lo que eligieron los militantes. Espero que la elección continúe con este cambio hacia la moderación y hacia el consenso, y que el esfuerzo que hemos hecho de diálogo y de pacto a nivel nacional lo hagamos también entre nosotros en esta Comunidad. Y eso espero.


En la actualidad es Luis Fuentes

No, hasta donde yo sé. En realidad no hay.


No es menos cierto, sr. Igea, que cuando Cs se desmarca del PP recupera espacio político, como demuestran todas las encuestas.

Recupera espacio cuando se mantiene en lo que era su programa, cuando se mantienen sus principios. Cuando el partido es visto por la ciudadanía como algo útil, que cambia las cosas y no como una formación más de la trinchera del otro que bloquea los cambios. Ciudadanos es el partido del cambio, del progreso y de la regeneración cuando somos capaces de expresar con hechos nuestra autoridad y nuestra creencia en el progreso incremental. Siempre digo que no somos un partido revolucionario de blanco o negro, si no un partido que quiere cambiar las cosas y, creo, a nivel nacional estamos recuperando espacio, no porque nos acercamos más a uno u otro, sino porque somos más fieles a nosotros mismos.


Muchas deserciones o bajas en Cs.

Nunca he creído que cuando uno no gana en un proceso interno que no es esencial, que no es programático, tenga que irse. No sé qué decir, esto es tan español. No acabo de entender que quien haya perdido unas primarias se vaya. ¿Qué hubiera sido de los grandes partidos en estas situaciones, que hubiera sido del PSOE o del Partido Popular? La gente tiene que aprender a vivir la discrepancia interna con normalidad. Es decir, siempre existieron reacciones en los grandes partidos y, además, eso hace que sean más grandes, que ocupen más espacio. Ello ayuda a que se cometan menos errores. Los partidos monolíticos, que es lo que nos está pasando ahora con el cesarismo, lleva a los errores de manera indefectible. Es un proceso que no es ni únicamente español ni únicamente europeo. Es el proceso del cesarismo, del blanco y negro, del líder carismático que se va cepillando a todo aquel que no piensa como él. Esto ha pasado en la política española, inglesa, americana. Se pierde el debate, se pierden los matices, se pierde la inteligencia. Es un partido de adhesiones, y eso provoca que las políticas sean peores y que, además, los partidos tengan malos resultados.


Usted es muy crítico con los liderazgos en Cs, ¿pero no falta en Castilla y León?

No creo que falte liderazgo, aunque esté hablando de Ciudadanos, estoy muy contento de no ser un líder carismático. Lo que procuro en política es cambiar las cosas y poner el acento en la política para que sea un poquito menos aburrida y un poquito más transformadora, no en la potencia de la persona o del mensaje. No creo en los súper líderes carismáticos de grandes discursos y de imágenes frescas y juveniles. Creo que la política tiene que ser una cosa un poquito más tranquila. Que cambies las cosas, que tengas claro qué quieres hacer, qué quieres mejorar en Sanidad, qué quieres cambiar en Transparencia, en resumen, qué quieres cambiar e ir haciéndolo. La gente que piensa que todo es seguir al líder no nos ha traído muy buenos resultados.


La transparencia, en la política de esta Comunidad después de más de 30 años, es vital.

Creo que va a cambiar mucho más de lo que se ha cambiado en 30 años. La Consejería de Transparencia, esa que cuando empezamos nos dijeron que era una bicoca y un chollito para que yo estuviera tranquilo, ha hecho más por cambiar la política en Castilla y León de lo que se ha hecho en 30 años. Publicar los datos, los contratos, las agendas, hacer que los ciudadanos sepan dónde está su consejero, qué está haciendo, con quién habla, con quién se sienta, con quién come, con quién contrata, cuánta gente se muere... Eso ha hecho que la política cambie, que sea más exigente, que sea más honesta y es lo que desde Ciudadanos pretendíamos. Yo nunca voy a ser Albert Rivera ni Inés Arrimadas. No me interesa. A mí lo que me interesa de la política es cambiar las cosas, cambiar la suerte de la gente, vivir en un lugar más libre y, eso, es vivir en una Comunidad que cuando te levantas por la mañana puedas abrir la prensa todos los días y ver que te dan por todos lados. Esa es una buenísima señal.


Ello significa que nadie te debe nada. Eso te explica que la prensa es libre, que pueden hacer y decir con independencia. Muchas mañanas no hacemos más que recibir leches por todos los lados. Y a mí me alegra bastante. Si esta es una Comunidad en la cual la prensa escribe y dice lo que le parece, no está mal.


¿Dónde veremos a Francisco Igea en junio de 2023, cuanto tengamos nuevas elecciones autonómicas?

Vivo al momento con esta tarea y, cuando se acabe, tengo un oficio que me encanta, al cual puedo volver sin ningún problema. No me importa regresar a ejercer al medicina y tener una vida un poquito más tranquila. Me gustaría, además, disponer de tiempo para escribir y disfrutar de las cosas importantes de la vida y poder emitir tu opinión con tranquilidad.


Lo que más me preocupa es no tener sufrir ese síndrome que tiene la mayoría de la gente cuando abandona este oficio, cuando de repente deja de sonar el teléfono y se ponen malísimos. Por eso he procurado mantener a mis amigos y mis costumbres, no subir al coche oficial más que cuando sea imprescindible, no hacer cosas que luego no vas a poder seguir haciendo. Me preocupa saber que cuando el teléfono deja de sonar, es lo que dicen todos, quede la sensación de que dejas de ser un hombre que tampoco eras tan importante.


Quiero sobrevivir a todo esto, no quiero encontrarme luego, demencial, como hemos visto a algunos personajes en estos días. Yo sigo yendo todos los viernes a tomar pinchos morunos o salchichas, como he ido toda mi vida. Si en vez de eso te acostumbras a ir al Miguel Ángel, al no sé qué y a vivir de tal puesto, luego, cuando caes al suelo, es mucho más doloroso.