CCOO pide en el juzgado la readmisión de un delegado en Lingotes despedido por una "persecución sindical"
Lingotes Especiales

CCOO pide en el juzgado la readmisión de un delegado en Lingotes despedido por una "persecución sindical"

​ El afectado, delegado de Prevención, denunció la situación en la empresa a raíz del fallecimiento de un compañero por un golpe de calor
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Alrededor de una treintena de personas ha secundado este martes la convocatoria de concentración realizada por CCOO en apoyo de un trabajador de la empresa Lingotes Especiales, Raúl Lorenzo García, despedido a primeros de este año víctima, según el sindicato convocante, de una "persecución sindical".


La concentración a tenido por escenario la calle Angustias, donde estaba previsto celebrar en el Juzgado de lo Social el juicio promovido por la demanda que el exempleado, delegado de Prevención y miembro del Comité de Seguridad y Salud Laboral en Lingotes, ha interpuesto para reclamar su readmisión en la fábrica de componentes de automoción situada en la carretera de Fuensaldaña, a las afueras de Valladolid.


Entre los asistentes se encontraban los responsables regionales y provincial de Industria de CCOO, Gonzalo Díez Piñeles y Jesús Emilio Izquierdo Heras, respectivamente, el primero de los cuales, en declaraciones a Europa Press, ha asegurado que el motivo del despido no es otro que la "persecución sindical".


El sindicalista ha explicado que se trata de la reacción de la Dirección de Lingotes a la denuncia que el afectado realizó respecto de la alta siniestralidad de la empresa en la que en el año 2018 se produjeron 89 accidentes con bajas laborales y 12 sin bajas, y que en 2019 fue escenario de la muerte del carretillero Marcial Ajo de la Calle, a causa de un golpe de calor.


"La empresa se lo ha tomado como una afrenta, abrió expediente disciplinario y luego despidió al compañero, cuando lo único que ha hecho el trabajador, en su condición de delegado de Salud y Prevención, es reclamar medidas para garantizar la seguridad de toda la plantilla", censura Díez Piñeles, quien considera "inconcebible que en siglo XXI se despida a alguien por el mero hecho de pedir mejorar en las condiciones de trabajo en una mercantil donde parece que no ha entrado aún la democracia".