La difícil situación de nuestra fiesta más nacional

La difícil situación de nuestra fiesta más nacional

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Estoy tan harto de este Leviatán bicéfalo formado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que voy a dejar a un lado los artículos dedicados a este Estado que en ningún momento piensa en el bien común de los ciudadanos que tienen bajo su dominio dictatorial.


Para los no versados diré que Leviatán  era un ser humano EGOISTA, TERRIBLE, TEMIBLE, sin escrúpulos ni compasión. Un verdadero demonio creado por el filósofo y político Thomas Hobbes en el siglo XVII, encaminado a explicar y justificar la existencia de una estado absolutista que subyuga a sus ciudadanos y que considera como necesario para conseguir paz y orden con la finalidad de que la civilización progrese y los individuos no amenacen ni sean amenazados por sus congéneres.


Hobbes explica la relación entre hombre y Estado en pacto consensuado.


Analiza al hombre como ser del conocimiento y la sabiduría que tras adquirir experiencia usa la palabra para imponer  la verdad mediante la oratoria  y el discurso político.


Los problemas surgen cuando  aparecen los intereses individuales, materiales y pasionales en busca  del poder y la riqueza que definió con la adecuada frase de: “homo homini lupus est”.


Analiza al Estado como el portador del “pacto social” o “contrato social” que elaborado y manipulado por el hombre lo utiliza para evitar los conflictos de intereses individuales y proteger al individuo. En una palabra para asegurar la paz, para lograr una sociedad estabilizada mediante las tres formas de gobierno: monarquía, aristocracia y democracia.


También analiza al estado cristiano asignándole un papel secundario y al que llama “reino de la oscuridad” por haber faltado a la verdad y haber adoctrinado a las masas con falsas prácticas.

Llega a la conclusión de: “se debe callar o silenciar la palabra de la verdad, si ello conlleva a la desestabilización del Estado por rebelión”


¡Como verán pocas premisas se cumplen! en este Congreso de diputados que es una verdadera jaula de grillos”.


Y tras estas reflexiones más que sustanciosas voy a analizar el estado de la situación taurina tras haber impuesto la desescalada en el sector, al pasar a la fase 2.


Con 400 espectadores el batacazo económico es tan inminente que nadie se atreverá a montar ningún espectáculo taurino y menos una corrida de toros.


Tampoco la fase 3 dará opción alguna pues los 800 espectadores de aforo que propician la distancia de seguridad de 9 m2 por persona hacen viable el montaje.


Este gobierno Leviatán no está por el mundo del toro.


El Presidente defiende a los animales desde que se lo inculcaron sus padres  Cree que la Tauromaquia es cultura, pero la izquierda que él representa, no pude aceptar el maltrato animal.


Sus palabras son: “Nunca iré a una Corrida de Toros” pero “respeto la Tauromaquia”.


De candidato a la Presidencia visitó Tordesillas donde estaba la polémica del tradicional “Toro de la Vega”

Durante su mitin las animalistas le aprietan tanto que, luego en “petit comité” (pues no le permitieron que hablaran reventándole el mitin) se comprometió a llevar al Congreso una Ley Contra el Maltrato Animal y descalificó al Alcalde, compañero de partido, cuando dice: “El alcalde de Tordesillas, es socialista, pero si apoya al Toro de la Vega, no lo hace en nombre del partido PSOE”.


Algún escritor dijo del Presidente respecto a la Tauromaquia: Ha hecho más daño a la Fiesta de los Toros que el Papa antitaurino, Pio V.


Tiene un programa antitaurino y, cuando la ocasión le sea propicia, lo llevará a término a pesar del importante montante económico que la Fiesta representa. 2.500 millones de euros por temporada, (equiparables  a Servicios Sociales y a Política Exterior),  el valor ecológico que representan las 300.000 Ha de dehesas de bravo, de los importantes puestos de trabajo que genera y de los más de 5 millones de aficionados.


Por su parte el vicepresidente 2º,  de momento no abolirá los toros para evitar el efecto rebote.

Su táctica es no prohibir pero si dejar que la Fiesta languidezca para seguidamente buscar los recovecos  para impedir las subvenciones (si bien la Fiesta la mantiene la sociedad civil a base de entusiasmo, amor y afición) y blindará las áreas.


Podemos quiere una Ley de Bienestar Animal y la retirada de ayudas  a los espectáculos taurinos. Apuesta por la desaparición de las Corridas de Toros para lo que cuenta con votantes activistas del animalismo y del veganismo que tratan de colocar a los animales, incluso por encima, de los humanos.


Y en medio de este panorama desolador, los ganaderos están en un grave dilema.


Unos porque viendo que, económicamente el negocio les funcionaba, aumentaron sus ganaderías para contar con más corridas por temporada y ahora sus toros se van a quedar en la estacada.


Otros porque sus descendientes al ver el negocio se desgajaron  de la ganadería madre y sus propias y nuevas ganaderías  estaban dando los primeros frutos que de momento se han quedado en los árboles

Y finalmente el tercer grupo que sobrevivían con enorme esfuerzo de proporcionar  su producción a los festejos populares, ahora se irán definitivamente a la RUINA y llevarán a que los Ayuntamientos sean fuertemente cuestionados al no dar a sus votantes los festejos tradicionales esperados durante todo un año.


Los toreros quedarán en el dique seco con consecuencias de baremo diferentes, pues, mientras: unos (que caben en los dedos de una mano) que económicamente no sufrirán quebranto y sí debilitamiento de su ego artístico, otros tendrán que hacer frente a esos créditos bancarios que les propiciaron la adquisición de sus fincas y ganaderías. Y finalmente están los del gran grupo del escalafón que tendrán que sobrevivir  como buenamente puedan a esta hecatombe sanitaria-económica que el COVID 19 nos ha traído.


Los aficionados, nuevamente como ciudadanos, a sufrir las consecuencias  de ver nuestra pasión cercenada en una prolongación del confinamiento.