La Junta destina 10 millones a obras de concentración parcelaria en cuatro localidades salmantinas

La Junta destina 10 millones a obras de concentración parcelaria en cuatro localidades salmantinas

Será en Hinojosa de Duero, El Tejado, Vilvestre y Sobradillo
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La Junta de Castilla y León continúa con las obras de infraestructura rural en los municipios salmantinos de Hinojosa de Duero, El Tejado, Vilvestre y Sobradillo, unas intervenciones vinculadas a los procesos de concentración parcelaria y que suponen una inversión de la Consejería de Agricultura y Ganadería de más de 10 millones de euros.


Según ha reseñado la Delegación Territorial en Salamanca, "a pesar de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, la Junta ha continuado la ejecución de las infraestructuras rurales necesarias para garantizar el acceso a las fincas y mejorar las condiciones de agricultores y ganaderos de los términos municipales afectados".


En Hinojosa de Duero, la administración autonómica comenzará "en breve" la ejecución de un total de 147,8 kilómetros de caminos rurales, con un presupuesto de 3,7 millones de euros, y está previsto que esta obra finalice en el primer semestre de 2022.


En El Tejado, el presupuesto de las obras de infraestructura de la concentración parcelaria asciende a 1,3 millones de euros y la longitud total de los caminos que se ejecutan es de 72,6 kilómetros, dentro de una obra que "terminará, previsiblemente, a finales de este año".


Las intervenciones ligadas a las concentraciones de Vilvestre y de Sobradillo son, en este momento, "las más avanzadas" y su finalización está prevista para octubre de este año, según la información aportada a Europa Press.


Las infraestructuras de Vilvestre tienen un coste de más de tres millones de euros y una longitud de caminos de 87,79 kilómetros; en Sobradillo, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural invierte 2,3 millones de euros y ejecuta 105,2 kilómetros de caminos.


CONCENTRACIÓN PARCELARIA


Tal y como ha explicado, la concentración parcelaria es un proceso por el cual se agrupa y reorganiza la propiedad rústica, donde se crea así mismo una nueva infraestructura viaria de servicio a las nuevas fincas.


Para ello, también se realizan obras de mejoras como desagües, saneamientos, regadíos y eliminación de accidentes naturales y artificiales.


La Junta trabaja con los propietarios de terrenos en este tipo de iniciativas para suprimir explotaciones que les proporcionen pérdidas económicas, facilitar la atención de los terrenos o permitir un mayor acceso al crear nuevas vías.


Las obras de infraestructura rural que complementan las concentraciones parcelarias también suponen la restauración de las zonas afectadas con nuevas especies arbóreas autóctonas y la conservación de "elementos constructivos singulares que pudiesen representar un valor económico o sentimental para sus dueños".