Muchas fases y poco nivel

Muchas fases y poco nivel

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Desde los primeros momentos de la epidemia del covid19 se observó cómo los partidos de las oposiciones hicieron piña en torno al gobierno y aprobaron, sin rechistar, los primeros 4 estados de alarma. Así, en los 3 primeros los apoyaron y en el 4 se abstuvieron, pero de uno u otro modo se colocaron del lado del gobierno.


Cada Estado de Alarma ha sido decretado por 15 días, de lo que podemos afirmar que el gobierno gozó de dos meses de libertad de movimiento en una situación especial. Esa situación se debía a una circunstancia vírica o sanitaria que había generado un colapso del sistema sanitario, y con ello, una paralización de la actividad productiva total.


De este modo, el gobierno debió de realizar varias labores; la primera, tomar medidas sanitarias de abastecimiento de material de protección a los sanitarios, adquisición y/o fabricación de material sanitario preciso, cuales eran los respiradores, y planificar la reacción social ante dicho virus.


En este apartado, el gobierno llegó tarde, desdeño la producción nacional y, acogido al Estado de Alarma, a realizar operaciones de compra sin las garantías de transparencia que exige el estado de derecho. Se ordenó, por el gobierno, el no ingreso de personas de residencias en los hospitales, se ocultaron los muertos cambiando el sistema de conteo y de acreditación, no se acreditaron ni dieron luz verde a respiradores que podían hacer empresas nacionales y los sanitarios se infectaban por la falta de protección y la falta de concreción gerencial o de liderazgo.


El segundo nivel de medidas que debió de realizar el gobierno es el de planificación de las situaciones futuras, con la posibilidad de adaptación al momento concreto, pero con una proyección fiable, conocida y respetada por los ciudadanos al comprobar la solvencia científica que las mismas debían de reflejar. En este apartado, lo que hemos comprobado es un gobierno que presentaba las ideas en el último momento, las imponía sin consenso dentro del ejecutivo, las cambiaba incluso cambiando el contenido de lo pactado en el seno del ejecutivo y carecían de seriedad científica o solvencia profesional, pues lo mismo se decía que las mascarillas no eran precisas, como se nos obligaba a ponerlas.


El tercer nivel de acción de gobierno, y muy de la mano de los dos primeros, debió de ser de apoyo a la empresa, a los autónomos y a los trabajadores. Se comenzó diciendo que se movilizarían millones de euros que no se han visto por nadie, pero además las medidas fueron aplazar un mes los impuestos y se negoció un aval para créditos ICO; de este modo, no hubo una exención de impuestos, ni un ingreso o subvención a fondo perdido para las empresas, sino que se echa en manos de los “tiburones bancarios” y se les aplaza del pago del impuesto, es decir sin solución. No mejor parados van los trabajadores a los que se les aplican los ERTEs, que se criticaban de la reforma laboral, pero no se les pagan a tiempo, de forma que hay personas que han pasado 2 meses sin un solo ingreso y, como no se apoya a las empresas, cuando esto finalice el ERTE será en demasiados casos ERES


El cuarto nivel debería de ser el estudio riguroso de medidas económicas que permitan la subsistencia de las empresas una vez vuelva la normalidad, lo que debería de suponer bajadas de impuestos, generación de servicios de apoyo empresarial, facilidades para la implantación ex novo de empresas, redirigir la industria a sectores estratégicos que eviten sustos como el vivido, a sectores tecnológicos que permitan desarrollos de la mano de I+D+i que precisa nuestra nación, fortalecer el tejido industrial con la creación de marcas propias, aumento de la investigación militar que tenga aplicación en el sector civil, revisar los modos de actuar del pasado que pueden ser de aplicación en el presente y apostar por la tecnología, sin perder de vista o apartando las relaciones personales, pero nada de esto se ha hecho.


Deberíamos de salir más cooperativos, más humildes, más humanos y observo que regresamos más egoístas, más altivos y más crueles, a lo que ayuda la violencia verbal de la política, lo que unido a la falta de gestión adecuada y el nivel de crispación generalizado, nos llevará a la violencia física… evitemos esto y trabajemos por el futuro.