De mascarillas a mascaradas

De mascarillas a mascaradas

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El contrabando por definición, es comerciar y, por tanto, introducir en un país productos sin pagar los impuestos correspondientes o productos que tengan prohibida su venta.


Esta actividad tuvo su zona de máxima actividad lógicamente en las zonas fronterizas de España: la francesa y la famosa “raya de Portugal” desde A Guarda en la provincia de Pontevedra, hasta Ayamonte, Huelva.

Por la parte que nos toca, aunque toda la frontera portuguesa era susceptible de tener actividad contrabandista. En Salamanca, es la zona de Las Arribe con la mayor actividad por ser terreno abrupto y con más posibilidades para pasar inadvertido y, sobre todo, por ser la más cercana a Madrid, mercado principal de los productos de tan ilegal como necesaria actividad para sobrevivir en una zona tan deprimida económicamente hablando.


Y qué productos eran objeto de contrabando: Entraba a España bacalao, café, tabaco…. Y hacia Portugal por la raya seca el pan blanco. El contrabando en los años duros de posguerra era un medio de supervivencia en una zona hoy, necesitada de iniciativas industriales, el turismo va a tener un parón importante, los hoteles no abrirán sus puertas hasta el año 2021 y es normal pues, existe en el ciudadano medio un miedo a “el bicho” que sólo el tiempo normalizará, esto el tiempo y las ganas que tiene los españoles de tomarse una cervecita, por poner un ejemplo, con los amigos. Somos temerarios o simplemente que somos unos necesitados de la vida social.


En este sentido, el Camino de Hierro una de las iniciativas turísticas estrella de una ineficiente institución como es la Diputación de Salamanca -y creo que todas las Diputaciones- está en vía muerta, ya veremos si termina arrancando o se queda en otro proyecto inútil con casi dos millones de inversión, si al menos esta crisis política económica y social se llevase por delante a las Diputaciones, nos ahorraríamos mucho dinero que sería mejor administrado por una nueva administración en la que el municipio fuese el protagonista, pero eso será objeto de mi atención en un próximo artículo.


A falta de iniciativas legales, el contrabando no dejará de existir, es más, posiblemente reforzará su actividad por la introducción de un nuevo producto en la cadena del consumo legal, quien lo iba a decir “las mascarillas y geles hidroalcohólicos” …… Ironía OFF…. ¡O no!


Estos productos a los que el gobierno comunista -vamos a dejar lo de socialista para lo que quede de ese partido con un cierto respeto a la Constitución- decía, el gobierno comunista de España a las mascarillas, geles hidroalcohólicos y guantes de nitrilo les ha puesto un precio mínimo, a las mascarillas 0,96€ por unidad, por lo que respecta a los geles, con la intervención de los productos para su fabricación también interviene en su libre mercado con lo que  ha creado una tergiversación del mismo pues, en plena ebullición, con precios al alza de materia prima y producto final por la gran demanda exterior, va a ser imposible que su fabricación -ni siquiera para el estado sea viable- y, claro está, con un mercado intervenido dudo que se pueda encontrar producto con cierta seguridad o algo que se le pueda perecer a seguro,  por no decir, que cumplan con el fin para las que fueron creadas. Recordamos las casi 200.000 mascarillas deficientes que ha puesto en peligro de infección a miles de sanitarios y usuarios.


Menos mal que existe Europa y el comercio electrónico, dejando el comercio local en déficit y clara indefensión por las decisiones del gobierno de Pedro Sánchez y sus socios que han convertido el mercado de las mascarillas y otros productos necesarios para la prevención y la sanidad de este país en una cruel y negligente mascarada.


Y digo bien ¡mascaradas¡, que es este gobierno y a mayores a falta de un respeto de duelo por los fallecidos, una fiesta de ineptos en la que participan políticos que llevan caretas de demócratas, pero se comportan como dictadorzuelos.