La Culebra y Aliste y Alba y La Carballeda, rincón de silencio
Un placer para la vida pasear por estas calles de Nuez de Aliste./ REP. GRÁFICO LUIS FALCÃO

La Culebra y Aliste y Alba y La Carballeda, rincón de silencio

Viaje a Zamora
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Un día impreciso de estos tiempos convulsos –con la brisa de la mañana cortando los rostros- partió el viajero hacia tierras zamoranas al encuentro del pasado, del hoy y del mañana oscuro. Al hallazgo de rincones, pueblos, sierras, historias… gentes de La Sierra de la Culebra, Aliste, Alba y La Carballeda, un todo que se desgaja en pequeños oasis de atractivo natural y fragancia etnográfica. Fue salir al encuentro con la esencia ancestral de una provincia hermosa, única, rica pero, terriblemente, olvidada.


Las sierras de La Culebra y Aliste y Alba y La Carballeda constituyen aún hoy una de las zonas más desconocidas y agrestes de nuestro país. El aislamiento, la condición de territorio marginal y fronterizo a pocos kilómetros de Portugal, con quien comparte espacio común conocido como La Raya, los indudables valores paisajísticos, humanos y naturales, convierten a esta franja de terreno serpenteante, en el noroeste zamorano, en un lugar privilegiado en la conservación del legado ambiental y etnográfico de sus pobladores.


San Pedro de la Nave 3


El viajero emprende el viaje desde la ciudad del Tormes en día de nubes de evolución –como dicen los mediáticos ‘hombres del tiempo’- y frescura como de primavera. Se adentra en Zamora tras dejar atrás los secanos de La Armuña. Cruza la capital de Doña Urraca y se desvía del trayecto para dirigirse a El Campillo –por una carretera casi olvidada de 22 kilómetros- y alcanzar a San Pedro de la Nave. Un templo visigodo edificado hacia finales del siglo VII, previo a la invasión musulmana de 711. Sus bellas formas, tanto en su proyecto inicial, como la notable decoración escultórica, lo llevan a ser uno de los ejemplares más señeros de este periodo histórico.


El templo se hallaba inicialmente a orillas del río Esla, y la construcción del embalse de Ricobayo amenazaba con anegarlo. El historiador Manuel Gómez Moreno, que fue quien lo diera a conocer para la ciencia en 1906, consiguió que se desmontara de su primitiva ubicación y fuera trasladado piedra a piedra entre los años 1930 y 1932 a la población más cercana a su emplazamiento original: El Campillo. Es Monumento Nacional desde el 22 de abril de 1922. El arquitecto que dirigió el desmonte y posterior traslado fue Alejandro Ferrant, y contó con la gran ventaja de que el templo se edificó a base de piedra sillar perfectamente escuadrada y ajustada, asentada a hueso, es decir, sin utilizar argamasas.


Alcañices 2



Desde este páramo mesetario ya se atisban en el horizonte los altos de las sierras, hacia las que el viajero conduce su andar. Llega a Alcañices, donde repone fuerzas con unas bolas de bacalao exquisitas y unos callos que por aquí se cocinan con sabor… El paso por la capital de Aliste es ligero, será motivo de otra visita.


Nuez y el extraño fenómeno luminoso


Nuez 4


El camino sigue por el noroeste de la provincia de Zamora en un viajar por estrechas carreteras que surcan el extenso territorio de la comarca del Aliste. El primer pueblo al que llega es Nuez de Aliste, frontera entre La Culebra y las tierras alistanas. Es el inicial contacto con el barro ocre de sus viviendas, de las balconadas de madera que dan entrada a la vivienda y los bajos de piedra que sirven de cuadra para el animal doméstico. El eco de un vendedor portugués, con música estridente, rompe el silencio de unas gentes que, aún, esconden su figura tras portones desconchados de vida e historia.


Es el pueblo de ‘El extraño fenómeno luminoso de Zamora’, que se encargaron de difundir las agencias de noticias de la época, tan deseosas de fenómenos para naturales. Aquí, en Nuez, aconteció otro de los avistamientos clásicos de la ufología patria, relatado en el libro de Federico Acosta Noriega, hecho ocurrido en la noche del domingo 22 de agosto de 1971. Se trató del aterrizaje de un supuesto ovni muy próximo al testigo del narrador, con huellas y efectos luminosos. Braulio Casas Rodríguez, de 34 años, casado y taxista de profesión, afirmó que cuando marchaba solo en el vehículo en dirección al pueblo de San Pedro de las Herrerías, a un kilómetro de Nuez, advirtió como un objeto circular de metro y medio de diámetro, que despedía una intensa luz amarilla, se posaba sobre la carretera a unos dos metros de distancia. El motor del automóvil se detuvo sin intervención alguna de Braulio, y pocos momentos después, el extraño objeto emprendió la ascensión…”.(Agencia Cifra).


Riomanzanas 1




Con el en el cielo por si avistamos algún efecto, continuamos nuestro recorrido para llegar a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con fachada y pórtico restaurados. Pero Nuez, Aliste y La Culebra es en río Manzanas, en el que se ha creado la única playa fluvial internacional, perteneciente a Nuez y Quintanilha, en la zona conocida como La Chanera. Un río que, además de tener carácter transfronterizo, tiene en sus riberas un importante hábitat que ha llevado a que la parte española haya sido declarada Lugar de Importancia Comunitaria bajo el nombre de Riberas del Río Manzanas y Afluentes.


Este reconocimiento deriva de la necesidad de tener que proteger sus riberas por ser el hábitat de una variada fauna salvaje, con especies emblemáticas como lobos, corzos, ciervos, jabalíes, ahora dicen que también osos, y una diversidad de aves, anfibios y peces que disfrutan de este ecosistema privilegiado. Recientemente se han creado y señalizado dos rutas turísticas que permiten su disfrute, una desde Nuez hasta el río y otra la de los arroyos.


Riomanzanas, 2.500 años de historia


Riomanzanas 3

El viajero sigue el trazado del lecho fluvial, ya sorteando las primeras estribaciones de sierra entre jaras y urces, hasta llegar a Riomanzanas, un castro que puede tener una antigüedad aproximada de 2.500 años, que dista escasos kilómetros de la sierra de la Culebra, del río Aliste y de la frontera con Portugal, por donde habita el lobo y anidan multiplicidad de aves. Una de las localidades más bellas de la zona, con el arroyo del Fontano, que parte el casco urbano por la mitad, que en su caminar deja a un lado y otro construcciones de arquitectura alistana y fachadas pobladas de flores.


Un precioso puente de piedra evita el manso correr del agua sobre un lecho de cemento, cuyo susurro trae placidez, junto al que se yergue un típico edificio de propiedad municipal que en su piso inferior alberga un lagar comunal. Es el rincón del silencio. El lugar deseado para alejarse del mundanal ruido y recluirse en la naturaleza, el sosiego, la calma y la paz en la compañía de la sobriedad alistana.


El viajero consulta el mapa para encontrar el camino de Guadramil, donde ahora han construido un puente que sirve de enlace entre ambas zonas de la Raya, Riomanzanas y Guadramil. Aldea típica transmontana del Parque Natural de Montesinho (como se le llama en Portugal). Donde, por cierto, no va porque la jornada avanza y el camino es largo. La ruta sigue hasta Villarino de Manzanas, de enorme riqueza paisajística, donde la iglesia interesa por la esbeltez de la espadaña barroca.


Villarino de Manzanas 2



El calor se hace asfixiante y la sed acecha. Un grupo de alistanos platica a la sombra de un madroño sobre una enorme lancha de granito. De una fuente cercana brota agua cristalina que baja de la sierra. Blanca, incolora e inodora, “agua pura” comenta un paisano. El viajero dice lo que acostumbra: “Ando viendo el pueblo. Es una bonita tierra ésta”. Los alistanos no dan respuesta, sonríen y asienten con su silencio.


En Villarino de Manzanas, una aldea que nos abre el paso a las estribaciones de la sierra serpenteante, en La Raya zamorana, el viajero da por concluida esta primera parte de sus andanzas por Aliste y Alba y La Culebra y La Carballeda.


REPORTAJE GRÁFICO DEL VIAJE POR ALISTE I