Sánchez no convence

Sánchez no convence

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En los próximos días más de 200.000 trabajadores se van a ir a la calle y decenas de miles de autónomos están en casa y sin recursos. Sánchez presentó ayer un plan de choque que, de momento, a la espera de la concreción del BOE, no convence. Llega tarde y a pesar de deslumbrar con la movilización de 200.000 millones de euros, casi la mitad son recursos provenientes del sector privado.


En una primera impresión y sin tener todos los detalles, las medidas levantan muchas dudas. ¿De dónde saldrán los recursos públicos? ¿Y los privados? ¿Qué ocurre con los miles de personas que no podrán hacer frente al pago de los alquileres? ¿Se mantienen los impuestos? ¿Y la cuota de los autónomos que no pidan el cese de actividad?


Sánchez ha vendido mucho humo. Ha asegurado que "nadie se va a quedar atrás". Sin embargo, conociendo sólo lo dicho en la rueda de prensa, muchos se van a quedar atrás. Por ejemplo, centenares de miles de pequeñas empresas y autónomos con trabajadores a su cargo o sin ellos.


Tampoco ha quedado claro cómo van a afrontar las empresas de luz, gas, agua o los bancos el retraso, quizás meses, del pago de los recibos o cuotas. Lo que las empresas y los autónomos, todos, no necesitan sonmás deudas o el aplazamiento de las mismas. Cuando pasen esos meses, que no sabemos cuántos serán, ¿cómo harán frente a esos pagos, si sus ingresos han sido literalmente cero? Es lo que tiene no haber hecho los deberes y tener nula capacidad fiscal y de endeudamiento para afrontar un desastre económico.


Ahora, los "viernes sociales", la extravagante administración que se ha creado, la matadora subida de costes laborales e impuestos puso a la economía en una situación de incapacidad total para responder, al menos en parte, a una situación como la actual. Y, muy importante, lo previsto será insuficiente y se necesita el concurso de la Unión Europea que de nuevo parece estar a por uvas y permitiendo que cada país actúe por su cuenta. No hay liderazgo en España, pero tampoco en Europa. Es una doble desgracia que dejará a muchos en la cuneta.