El Messerschmitt: nueva pieza para el Museo de la Historia de la Automoción

El Messerschmitt: nueva pieza para el Museo de la Historia de la Automoción

​Este vehículo es propiedad del Museo de Historia de del Automóvil de Melilla y ha sido restaurado por la Asociación Clásicos de Zaratán, en el año 2019 y, durante esta primavera, se expondrá en el MHAS, para que un amplio abanico de público pueda contemplar una joya de la historia
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El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, en su objetivo de fomentar nuevas relaciones con otros museos del ámbito de la automoción de España, ha recibido una pieza insólita en nuestro país, un automóvil Messerschmitt KR200, matriculado en el año 1961, procedente del Museo del Automóvil de Melilla Siglo XX. Una joya de la historia de la automoción, que muestra el rico patrimonio existente en el territorio de España y su preservación a lo largo de los años.


Este vehículo ha sido restaurado, en el año 2019, por la Asociación Clásicos de Zaratán; una modesta entidad relacionada con el ámbito de la automoción regional, cuyo objetivo es ayudar a la conservación del vasto patrimonio automovilístico de Castilla y León. Durante meses y con mucho esmero su propietario D. Miguel Angel Hernández González, junto a Jesús Gómez Carpintero “Chuchi”, representante de la asociación, fueron documentándose y restaurando poco a poco el vehículo, según las especificaciones de su fabricante y los documentos encontrados de la época, hasta completar, de forma primorosa, esta verdadera obra de arte.


Messerschmitt fue una de las más acreditadas firmas de la aeronáutica internacional y proveedor oficial de la Fuerza Aérea de la Alemania nazi, también conocida como Luftwaffe. Tras la segunda Guerra Mundial, como otras empresas del sector, tuvo que detener la fabricación de aviones y diversificar su producción, comenzando un nuevo proyecto: los microcoches KR. 


Fabricados en Alemania, entre los años 1953 y 1964, fueron diseñados por Fritz Fend, conocido ingeniero aeronáutico, fabricante de maquinaria y otros microcoches de tres ruedas. Debido al éxito de este peculiar vehículo, en España hubo un tibio intento de implantar una factoría en Asúa (Bilbao), donde se preveían fabricar 2.000 unidades, al año, del “Kabinenroller”, o coche burbuja. Por diversas vicisitudes el proyecto no llegó a realizarse.


Este vehículo ligero es un biplaza, en tándem, con un peso en vacío de 210 Kg, con una carlinga similar a las utilizadas por los aviones de combate. Su aparición en la escena cinematográfica ha sido amplia, pero la más popular fue en la conocida saga de la familia Adams, donde el primo “Eso” o “ITT” conducía un KR200.