Equidistancia, tan cerca de nada

Equidistancia, tan cerca de nada

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Los jueves es el día equidistante de la semana, llegado ese día uno no sabe si se encuentra en el desolador final del principio de la semana o en el esperado principio del fin de semana. Los estudiantes de la Universidad sentaron cátedra con esto y lo llamaron “juernes”, el inicio de la fiesta del fin de semana que comienza en la noche del jueves.


La equidistancia es lo más parecido, pero sin conseguirlo, a tratar de sorber al mismo tiempo que respirar, estar en todo y en nada.


Ser equidistante no significa que seas equitativo, legal, que tus decisiones sean acertadas por que contentan a todos, muy lejos de esto, manteniendo esta postura el equidistante se va a encontrar más a menudo lejos de lo bueno, lo legal y más cerca de lo anti ético, amoral e ilegal.


 En este último lustro han aparecido partidos políticos con sus políticos y, también, personajes públicos asociados a estos en los que la equidistancia es su filosofía, su forma de entender, de comprender, de comportarse o de hacer política.


Para ellos:


No puede haber un ganador, nadie puede quedar por encima, nadie puede ser superior a alguien.


Todos y todo deben quedarse en una rasa, en un mismo y neutro nivel.


Es la puesta en escena de la frase de Churchill respecto del socialismo “La virtud inherente del socialismo, el equitativo reparto de la miseria.” Vamos a ser mediocres, buenos, malos, pero vamos a serlo todos por igual.


Lo más curioso es que ellos, los líderes equidistantes no renuncian a ganar, en las elecciones en los debates, a las prebendas no renuncian a ser superiores, a sobresalir, no ceden a nada de todo esto para ser equidistante.


Situarte en la equidistancia es estar en el centro de nada y ya sabemos que si en el reino de los ciegos el tuerto es el rey… en el reino de la nada el equidistante es….. cualquiera sabe.


 Y ayer, una vez más, los estudiantes han sido equidistantes. Celebran la Navidad universitaria para disfrutar de un día, primero con sus amigos y después con la familia. En este caso y con esa equidistancia, se posicionan siempre cerca de lo justo, lo bueno.