Denise Pikka lo tenía "muy crudo" para defenderse de su asesino

Denise Pikka lo tenía "muy crudo" para defenderse de su asesino

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El informe forense expuesto ante la Audiencia Provincial de León ha determinado que la peregrina Denis Pikka Thiem murió a causa de un traumatismo craneoencefálico severo, que le pudo haber propiciado su presunto asesino, Miguel Ángel Muñoz Blas, y ante el que la estadunidense "tenía muy crudo defenderse" al estar "en un lugar desconocido, ir cargada con la mochila y ser más pequeña que su agresor que, además, llevada dos armas diferentes".


Dos armas que causaron las diferentes heridas en el cuerpo de Denise Pikka. En primer lugar un arma blanca con el que el agresor realizó un corte "superficial" en el cuello y con el que le amputó ambas manos. Por otra parte, también portaba un "objeto romo" con el que le asestó varios "impactos vitales", debido a la presencia hemorragias y coágulos" y que le causaron un "defecto óseo tan grande y horrible" que le causaron la muerte.


Así, tras en análisis forense del cuerpo de Denise, que fue encontrado entre ramas y arbustos, boca abajo, con la cabeza apollada hacia la derecha, sin manos y con las piertas dobladas sobre los muslos, las médicos han podido determinar que se trató de una muerte violenta homicida, "porque el cadáver estaba estondido, desnudo, en posición forzada, con las manos amputada y con golpes incompatibles con la vida".


Sin embargo, el avanzado estado de descomposición del cadáver no permitió, tras la realización de la autopsia, determinar la fecha exacta de la muerte, a la que tan solo consigió situar "entre uno y ocho meses antes de su localización".


Las forenses que hoy han declarado en el juicio por la muerte de Denise Pikka también fueron las encargadas de realizar la valoración de imputabilidad del acusado, Miguel Ángel Muñoz Blas, sobre el que han segurado que no posee ninguna enfermedad mental ni rasgos de violencia fuera de lo común, sino que es una persona "metódica y ordenada, a la que le gusta gustar".


Fue a ellas, durante su análisis psicológico, a quienes manifestó su intención de confesar el crimen, una vez que le manifestaron la "inverosimilitud de su relato inicial".