Morille, pueblo orientado hacia lo artístico

Morille, pueblo orientado hacia lo artístico

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Vaya por delante el mea culpa: Nunca antes habíamos estado en Morille. Y al igual que cualquier político provincial que se precie, cuya obligación es patear todos los pueblos de su provincia para conocer directamente los problemas de sus vecinos, otro tanto debería suceder con los directores de periódicos provinciales. Y uno estuvo al frente de un periódico durante varios años en la provincia de Salamanca, ay.


La oportunidad de desfacer el entuerto nos la brindó ayer la inauguración de la VI Feria de los Dulces de las Monjas, una singular iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Morille, que pretende poner en valor la repostería suntuosa que todavía se prepara en los obradores de algunos conventos.


Amarguillos, glorias, turrones, rosquillas, mazapanes, sequillos, hojaldres, nevaditos, roscos, mantecadas, huesillos, perrunillas, bizcochos, repelaos, yemas y un largo etcétera son algunas de las variedades de dulces que el visitante puede degustar y adquirir en esta feria, procedentes en esta edición de ocho conventos (seis salmantinos, uno zamorano y otro cacereño).


Lo curioso, además, es que son las propias mujeres del pueblo las que, de manera altruista, se ocupan de vender los productos y de hacer llegar la recaudación al convento correspondiente. Así, según nos cuentan, numerosas gentes de la capital, de otros puntos de la provincia e incluso turistas de paso (ayer vimos a un par de brasileños) se acercan hasta Morille durante este fin de semana para hacer acopio de los mejores dulces para celebrar la inminente Navidad.


La pena fue que la inauguración de esta feria coincidiera con la apertura en la capital salmantina de Ecoraya, que es un importante certamen turístico y gastronómico bianual hispano-luso; de modo que la estancia en Morille fue, como decían antaño las abuelas, ‘la visita del médico’.


Sin embargo, en el poco tiempo que pasamos en el pueblo pudimos comprobar su singularidad, de la cual ya habíamos tenido alguna noticia. Es singular la Feria de Dulces de las Monjas, sin duda, pero también y sobre todo el propio pueblo, que cuenta con 250 habitantes, situado a unos 20 kilómetros de la capital salmantina en dirección a la Sierra de Francia, en plena Vía de la Plata.


Y es que Morille es un pueblo volcado hacia lo artístico. En un breve recorrido por su casco urbano pudimos ver media docena de esculturas adornando calles, parques y plazas, algo inusual en un pueblo pequeño.


Visitamos el Museo del Comercio y de la Industria, que alberga una colección de objetos de Jaime San Román, un interesante emprendedor, nacido en San Pedro de Rozados, que fue referencia empresarial en la Salamanca de los años 70.


Vimos el indicador que señalaba la ubicación del Cementerio del Arte, también denominado Museo-Mausoleo, una iniciativa surgida en 2005 que consiste en enterrar piezas de reconocido valor artístico en un espacio al aire libre de 50.000 metros cuadrados, aunque las prisas nos impidieron la visita.


Y a mayores, el Centro de Promoción y Estudios de la Vía de la Plata y del Viaje (CEVMO), que acoge este año la Feria de los Dulces de las Monjas, un espacio cultural que busca poner en valor la Vía de la Plata en sus variadas vertientes, entre otras, la arqueológica, su condición de Cañada Real para la trashumancia y también como punto de intermedio de peregrinaje del Camino de Santiago del Sur hacia Compostela.


En fin, demasiado arroz para digerir en poco más de una hora. Así pues, viajamos hasta Morille en pos de los dulces de las monjas y acabamos fascinados por las insinuaciones artísticas y culturales que destilaban sus calles.


El responsable de la singular orientación artística de Morille es su alcalde, Manuel Ambrosio Sánchez, que se nos antoja una especie de Coluccio Salutati a las puertas del Campo Charro, favorecedor de que varios artistas se hayan instalado en el municipio y de proyectos culturales y artísticos llamativos.


Conque, queda pendiente otra visita a Morille, más pausada, para ahondar en este rastrillo de iniciativas tan poco frecuentes.