Por qué VOX

Por qué VOX

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Vox es un partido aconfesional; pero, hay quien se empeña en verlo como un partido de católicos, anclados en el pasado, por defender una política en favor de la vida que suponga una minoración de los abortos, una solución a la madre que desee trabajar, construya apoyos a la familia y desarrolle políticas de protección al núcleo fundamental de crecimiento y desarrollo de la sociedad. Por defender una política que permita al homosexual tener una relación de pareja con todos los derechos, pero no ser matrimonio. Y por defender que el feminismo, desarrollado legalmente, no ayuda a la igualdad de la mujer con el hombre, sino que criminaliza a este último, enriquece a unos pocos, y sigue sin solventar los problemas.


Hombres y mujeres son iguales, pero ni unos ni otros deben de servir de excusa para el lucro de algunos o la generación de políticas de la diferencia. No estamos ante cuestiones de religiones, sino de modos de afrontar los problemas del presente en una nación moderna, frente a las propuestas del pasado ofertadas por la canalla, con nuevas alternativas de otra forma de actuar.


En la economía, hemos de partir del nuevo paradigma económico en construcción, en el que, la exigencia general, es el de un nuevo capitalismo de libertad y de una economía social y transparente, en la que el Estado se acomode a las necesidades de la sociedad y no de los políticos, de modo que se dedique sólo a la prestación de los servicios y no de gastos políticos y, para ello, propone acabar con las autonomías -en el año 2011 (según datos oficiales) 163.000 Millones de euros- y desarrollar un nuevo sistema de organización del Estado que impida las duplicidades, las magras políticas y la corrupción.


Si aceptamos que los servicios que prestan hoy esas organizaciones los hemos de mantener, e incluso mejorarlos, de esos 163.000 millones habremos de seguir gastando, al menos, 2/3 partes, pero con la supresión de las autonomías hemos obtenido un ahorro de 40.750 millones de euros.


Si, a ese ahorro, añadimos una gestión eficaz y una reducción de impuestos, conseguiremos una reactivación de la economía, un mayor flujo y una economía más potente; por más que se empeñen, el incremento de impuestos no supone una mayor recaudación, prueba de ello es que con Aznar se rebajaron los impuestos, subió la recaudación y creció la economía; es decir, para acabar con la deuda pública, lo que no podemos hacer es incrementarla y asfixiar al ciudadano, sino crear una economía más potente que genere más ingresos y permita reducir la deuda.


Lo que hace VOX no es otra cosa que intentar desenmascarar las mentiras que se han construido en rededor de una política socialdemócrata demostrada caduca, para, sin poner en riesgo la democracia, sino ahondar en ella, progresar en la igualdad real, en la economía social y en el desarrollo de la sociedad sobre una nueva realidad en la que todos, incluido aquel que venga de fuera, respeten nuestro pasado, nuestra cultura y nuestra Ley, desde el respeto, la diversidad y la grandeza de una España que fue, es y será libre, aunque esto resulte ir contracorriente de los que quieren dividir, romper y traicionar a España y la Constitución que nos dimos.


Mientras otros partidos se revuelven en el pasado, buscando una dictadura del proletariado, que se ha demostrado es la ruina de las sociedades, de la moral y de la democracia, o una socialdemocracia superada por la realidad, en VOX lo que se busca es demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo, mucho más transparente, cercano y democrático, que el que acuda a la política lo haga a aportar un bagaje personal, a servir y no servirse o crear su futuro personal; pero, cuando se defiende esto, se acusa de fascismo y se busca generar el caos y la violencia, en lo que determinada izquierda se mueve como pez en el agua.


Comprendo que la nueva visión política que defiende VOX revoluciona muchas estructuras y que, ante el miedo de lo nuevo a las nuevas formas de hacer política, la carcunda se resuelva con estigmas del pasado ya superados o realizar una observación sin los nuevos prismas del futuro.