Zorras y bujarrones

Zorras y bujarrones

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Hay debates inacabados que, por más vueltas que se den, nunca se llega a un punto en común. La diversidad de opiniones hace rica a una sociedad, el problema surge cuando no utilizamos el medio adecuado para fundamentar y mantener nuestra tesis. Me aburren soberanamente aquellas discusiones donde nadie da su brazo a torcer -que, por supuesto, no tiene por qué hacerlo- porque esa inmovilidad de pensamiento se sostiene sobre la cabezonería. Por ser un cabezón, vaya.


El pasado lunes asistí a una mesa redonda sobre Derecho y Literatura que derivó en Derecho y Lenguaje o algo un tanto alejado de la temática original. "Nos fuimos por los cerros de Úbeda", me confió en secreto, y entre risas, uno de los ponentes al término de la jornada. Viendo el desarrollo de la ponencia y su deriva hacia otro contenido más lingüístico que literario, y una vez que pasaron el testigo al público allí congregado, decidí tomarme la licencia de preguntar a los cinco miembros de la mesa -moderadora incluida- su opinión sobre el lenguaje inclusivo. Aquello despertó a los asistentes más perezosos que, incluso, se mostraron participantes entre las opiniones de unos y otros.


Allí había quien consideraba que eso de poner una "X" para crear una palabra neutra era una aberración. Otros eran de la opinión de que el asturiano se habla en Asturias, y eso de decir "les persones" era lo más parecido a un guaje diciendo "les vaques". La moderadora, única mujer que participaba en la charla, se mostró fiel defensora de los derechos de las mujeres: "estamos reclamando lo que nos pertenece: igualdad". Otro de los participantes era un profesor de Derecho Penal que, con el humor que le caracteriza, expresó que en su disciplina no había problemas, pues eran todos y todas "penalistas", aunque él, irónico, se mostraba "penalisto".


Al día siguiente hice una consulta a la RAE vía Twitter: “Ayer, en una charla sobre Derecho y Literatura, salió una pregunta sobre lenguaje machista: zorra=puta; zorro=hombre astuto. La pregunta -sin respuesta común de los ponentes- fue: ¿sacando esos significados de la @RAEinforma se dejarán de utilizar con ese sentido?”. Su contestación, con casi cuatrocientos me gusta, fue: “#RAEconsultas Los diccionarios no imponen los significados de las palabras. Su función es recoger el uso que de ellas han hecho y hacen los hablantes, para permitir que se puedan interpretar correctamente los textos”. Los comentarios de los usuarios, algunos más analfabetos que otros, se fueron sucediendo.


Recuerdo que también en esa mesa salió la hipótesis de “fulminar” a Quevedo por homófobo porque, allá por sus años, escribió sobre un homosexual fallecido: “Luego que le enterraron, / del cuerpo corrompido / gusanos se criaron, / a él tan parecidos, / que en diversos montones / eran, unos con otros, bujarrones”. Aquí parece que la opinión mayoritaria era que había que entender a Quevedo como a “una persona de otro tiempo”... quizá, eso es lo que define a los homófobos de hoy.


Debates, como digo, inacabados. Y todo empezó por una “mariconez”.