La contracrónica: los Reyes lo petan en Salamanca

La contracrónica: los Reyes lo petan en Salamanca

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Enésima visita de los Reyes de España a Salamanca durante los últimos años, sobre todo Felipe VI durante los últimos meses con motivo del Octavo Centenario de la Universidad. Esta vez volvió a hacerlo acompañado de su esposa Doña Letizia, como hiciera hace apenas dos semanas durante la inauguración de la feria agropecuaria Salamaq. En esta ocasión, la fuerza de los animales era la potencia de las nuevas tecnologías y la innovación de las maquinaria agrícola y ganadera un futurista Centro de Láseres Pulsados Ultrasónicos, con su mundialmente reclamado por los científicos láser de petavatio. Y si en la jerga juvenil petar es tener éxito y estar de moda, los Reyes lo están petando en Salamanca.


De nuevo numerosas autoridades les esperaban en una comitiva llena de trajes y corbatas. Encabezada por el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque; junto a la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones; el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias; y el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, entre otras autoridades, como por ejemplo el alcalde de Villamayor de Armuña, Manuel Gago, municipio que acoge el Parque Científico de la Universidad.


En esta ocasión, la Reina eligió un vestido muy acorde para la ocasión, blanco estampado, cual letras sobre un libro mientras caminaba por pasillos adornados con frases de Unamuno y de Ortega y Gasset. Al mismo tiempo, parecía un código binario, entre tanta tecnología. Por su parte, el Rey, muy atento a las explicaciones de los científicos en múltiples idiomas, no sólo castellano, se interesaba por las aplicaciones del láser. Las mentes privilegiadas que trabajan en Salamanca no dejaron pasar la oportunidad de fotografiarse con los monarcas y ellos aceptaron gustosamente cuando así se les requirió. Junto a ellos el otrora astronauta y ahora ministro Pedro Duque, acostumbrado a alunizar, que veía cómo los políticos presentes alucinaban con las posibilidades que tiene esta tecnología.


Sin pausa, los Reyes se dirigieron hacia el Paraninfo de la Universidad para clausurar la trigésima asamblea de la Carta Magna Universitaria, donde fueron recibidos por un rector, Ricardo Rivero, que comenzó su discurso con un zasca tan monumental como el lugar en el que se encontraban. “No se debería llamar Universidad a sociedades mercantiles que sólo comercian títulos”, afirmó en clara referencia a la polémica de los másteres en la Universidad Rey Juan Carlos. Menuda manera de mancillar el nombre del padre del rey la que están protagonizando sus dirigentes durante los últimos meses. Felipe VI, ante estas palabras pronunciadas en la institución académica más antigua de España, parecía decir con la mirada “ahí le has dado”.


Fue un acto reivindicativo, pero sobre todo histórico, con la presencia de rectores de todo el mundo. Durante la proyección de un vídeo los Reyes compartieron confidencias (aun así siempre habrá quien diga que están en una permanente crisis de pareja) y no dejaron la oportunidad de saludar una vez más a los salmantinos que aguardaban para verlos. Porque Salamanca, una vez más, se volcó con sus majestades. Lástima que no se quedaran al cortejo de rectores entre la Universidad y el Ayuntamiento, dejando la visita en casi ultrasónica. ¿Motivos de seguridad para un recorrido tan amplio, dificultando las labores de los guardaespaldas? Ya se sabe cómo son las altas esferas.