Anatomía Patológica: cuando el diagnóstico salva vidas

Anatomía Patológica: cuando el diagnóstico salva vidas

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El hospital de Salamanca es un engranaje en el que todos dependen de todos y en este círculo, el desconocido servicio de Anatomía Patológica toma una importancia máxima. Quizás el nombre apenas le diga muchas cosas a la sociedad pero por sus salas pasan todos los diagnósticos que se pueden realizar por microscopio.


Así, en el sótano del hospital Clínico y futura planta baja del nuevo edificio, hay un continuo ir y venir de citologías, biopsias y hasta autopsias, así como el diagnóstico de otras enfermedades degenerativas, infecciosas, inflamatorias o tumorales. "Todo lo que se pueda diagnosticar al microscopio, lo hacemos", asegura la jefa de servicio, María Dolores Ludeña de la Cruz.


Esto es lo que hace de Anatomía Patológica el culpable de una gran parte de los diagnósticos que se producen en la sanidad, "uno de los servicios claves", como analiza la jefa de servicio, que también afirma que el mayor peso actual se da en tumores. "Lo que más se hacen son las biopsias. Ahí nos hemos disparado", afirma.


Mayor precisión


La importancia de sus diagnósticos provoca un continuo aprendizaje y una mirada al futuro que se produce cada día. No en vano, aquello de tumor maligno o benigno ya ha quedado atrás. "Ahora hay que darle muchos apellidos a cualquier tumor y eso va a condicionar el tratamiento. Es la gran revolución en anatomía patológica", continúa María Dolores Ludeña.


Esta mayor precisión en todos los diagnósticos comporta también un éxito superior en la cura del cáncer y las continuas subidas en los porcentajes de supervivencia. "El éxito del tratamiento se debe al trabajo que hay detrás en anatomía patológica", confirma, más aún al ser un hospital de nivel IV donde existen muchas técnicas.



El futuro


Pese a ello, el servicio del hospital no se da por satisfecho. Quiere ir a más con el cambio al nuevo hospital y ya está pedido un secuenciador masivo que permita llegar a todos los casos, ya que actualmente se externalizan.


Además, en palabras de la jefa de servicio se debe también apostar por la patología digital, de manera que lo que se encuentra guardado físicamente en parafinas se puedan hacer por medio de escáneres.


Este guardado de las pruebas anteriores es esencial para el propio diagnóstico ya que permite estudiar el ADN y comparar las diversas mutaciones producidas para seguir dando pasos.


La investigación


Más allá de la importante labor del diagnóstico, en Anatomía Patológica del hospital de Salamanca saben que la investigación también es esencial para seguir mejorando el servicio.


"Los investigadores básicos van por delante de nosotros pero tiene que haber una comunicación", afirma María Dolores Ludeña. Y a estas investigaciones externas se suman las que se llevan a cabo en el propio sótano del hospital.


"Tenemos diferentes líneas subvencionadas por fondos públicos", afirma, como es el estudio para cuantificar las alteraciones que se ven al microscopio y que permitirá controlar más los desarrollos de los tumores tras un tiempo.


Sin embargo, y aunque el trabajo desarrollado en gran medida sea en tumores, también cuentan con proyectos de investigación en otros sentidos. Uno, liderado precisamente por la jefa de servicio, estudia la mejor manera de supervivencia en el caso de los neonatos. "Cada vez sacamos adelante más niños prematuros gracias a la utilización de fármacos. La discusión era si es mejor la dexametasona o la betametasona y hemos estudiado y hemos comprobado que es mejor utilizar la beta. La maduración es muy lenta para les das calidad de vida en el futuro", reconoce, al contrario de lo más utilizado en Estados Unidos.



El día a día y el banco de tumores


El trabajo del día a día, eso sí, es casi a demanda. Los diferentes servicios reciben a los pacientes, le hacen las pruebas pertinentes y, en el caso de ser necesario el microscopio, las envían a Anatomía Patológica.


Aquí, a través de las diferentes técnicas, se realiza la más correcta para pasar la prueba al laboratorio, donde se tallan, se meten en cápsulas y la parafina, se realiza un corte y este es el que se observa al microscopio para que el patólogo lo diagnostique. Con ello se acude al doctor para que le trate definitivamente. "El patólogo no trata con el enfermo. Está detrás. El cirujano te salva la vida pero quien dice el diagnóstico es el patólogo".


Más allá de ello, y de la realización de punciones que se realizan a primera hora en el servicio en algunos casos, cuenta con un banco de tumores, el más importante a nivel de Castilla y León y el que más aporta a nivel nacional para la investigación. A él acuden diversos investigadores para seguir estudiando también el cáncer.