Se alarga el juicio contra los cazadores de Ávila por la ausencia de un testigo

Se alarga el juicio contra los cazadores de Ávila por la ausencia de un testigo

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El primer juicio que se celebra en España por la muerte de un lobo, y que ha tenido lugar este jueves y viernes en Ávila en el que se juzga los dos presuntos autores de abatir un lobo en una montería y para los que se pide una condena de dos y tres años de cárcel, se prolongará una tercera sesión en contra de lo previsto inicialmente ya que falta el testimonio de otro testigo.


En la segunda jornada celebrada este viernes en el Juzgado de lo Penal de Ávila han dado su testimonio varios testigos participantes en la cacería, que se celebró en noviembre de 2015 en Tornadizos (Ávila), y entre los que ha ofrecido su testimonio está el de un hombre que acudió con sus perros y que fue el autor de la foto al lobo muerto, cuyo cuerpo no apareció, y del que no ha sabido decir si el animal llevaba así mucho tiempo.


La muerte del lobo no fue denunciada aunque éste hombre le dijo al organizador de la montería que había un cánido abatido, sin embargo el caso fue conocido por una llamada anónima que se hizo a un celador de Medio Ambiente, según ha relatado en la vista oral.


Varios testigos, que han dicho no haber visto al lobo, han explicado que en la cacería se escuchó decir que algunos cazadores "la habían liado".


Tras la suspensión del juicio, la letrada de las asociaciones Lobo Marley y Anadel, Albina Flores, ha explicado que solicitan dos años de cárcel para uno de los acusados y tres para otro (un año más por tenencia ilícita de armas), si bien ha reconocido la dificultad del caso "porque no existe materialmente el cuerpo del lobo, aunque sí hay fotografías".


En todo caso "hay muchas pruebas biológicas" recogidas por la Guardia y "queda acreditado por varios testigos" y por la persona que tomó la fotografía en determinado lugar, a la vez que ha insistido en que era "un lobo y no otro animal".


En este sentido, las pruebas testificales de la Guardia Civil confirman que había cuatro casquillos de dos armas en el puesto número 15, así como un charco de sangre de un lobo, a la vez que los casquillos correspondían con las armas de los propietarios y que los dos disparos eran de la misma persona.


Por su parte, el abogado de la defensa, Enrique de Miguel, ha considerado que "la prueba es totalmente insuficiente" para demostrar la muerte de un lobo y ha dicho que "hay un problema de autoría".


"Ningún testigo ha visto cómo se producían los disparos, como "tampoco sabemos si ha habido un lobo muerto", ha añadido De Miguel.


El juicio concluirá en otra jornada, cuando se determine cuando puede testificar el último testigo, que no ha acudido por enfermedad.