Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos? XI

Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos? XI

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Tras detenernos el fin de semana pasado, en la X entrega del ‘Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos?’, en Mojados para sumergirnos en su cultura, historia y encanto, con Carlos V como protagonista, hoy nos detenemos en una localidad en la que se come de maravilla y en la que el pincho de lechazo es una delicia única para llevarse a la boca y disfrutar, como es Traspinedo.


Ubicado en la comarca Duero-Esgueva, en la provincia de Valladolid, este municipio está enclavado entre el Valle del Duero y el de Valcorba, a unos 25 kilómetros de la capital del Pisuerga, a la que se puede llegar por la A-11 y la N-122, en dirección a Peñafiel, y cuenta en la actualidad con 1.100 habitantes.


“Estamos con la mente puesta ya en las Fiestas de San Martín que se van a celebrar del 8 al 10 de noviembre. Aún recordamos la reciente Feria del Pincho de Lechazo y la Artesanía en la que se ensalza el milagro gastronómico de la localidad con el lechazo asado a la brasa de sarmiento, que está en continua expansión y que  tiene una gran aceptación como se puede apreciar en la gran cantidad de gente que nos visita ese fin de semana”, nos cuenta Javier Fernández, alcalde del municipio.


Centro de interpretación de la resina. Fotografía cedida a NoticiasCyL Valladolid por el Ayuntamiento de Traspinedo


El lechazo es uno de los grandes motores de la actividad socioeconómica local por el número de puestos de trabajo que genera y por la cantidad de turistas que llegan de distintas partes de España para disfrutar este producto de calidad y sabor mágico.


Con el alcalde, que además es periodista y que afirma que “siempre ha colaborado para mejorar la calidad de vida en su municipio”, nos damos una vuelta por Traspinedo para disfrutar, además de su lechazo, de todo el valor cultural, patrimonial y artístico que atesora.


Una rica historia y un gran valor patrimonial


“Si consultamos el Inventario Arqueológico de Valladolid podemos asegurar que existen ocho yacimientos en Traspinedo. Dos al norte del municipio, cerca de la margen derecha del río Duero, los de El Estepal y Millán. Al margen derecho del arroyo de Valcorba, el Carrizal y la Cabezada. Al sureste el de San Cristóbal. El de la Ermita, el Picón de Pozuelo y el Carrascal. El Estepal tiene cronología de Proto-Cogotas, 2.000-1.700 a.C. Está clasificado como Bien de Interés Cultural y data de la Edad de Bronce, concretamente del Bronce Medio”, señala el primer edil cuando le preguntamos por el origen del pueblo.


Traspinedo perteneció al infantazgo de Valladolid. La Merindad del Infantazgo fue una división administrativa de la corona de Castilla, vigente durante la Edad Media. Perteneció además a varios señoríos, el Abad de Palazuelos, el citado de Valladolid Ruiz González de Castañeda y Doña Juana, mujer de Juan Rodríguez de Sandoval.


Ermita del Cristo del Humilladero. Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Traspinedo


Javier Fernández nos cuenta que “Carlos V estuvo en Traspinedo el 16 de febrero de 1527” donde “cenó y pernoctó” y también “el 17 de febrero” de ese mismo año donde “comió”. El alcalde nos habla también de José Eugenio Velicia Berzosa, fundador de las Edades del Hombre, que nació en la localidad el 15 de noviembre de 1931.


De entre los lugares mágicos que merece la pena visitar en Traspinedo nos encontramos ‘La Atalaya’, un mirador natural situado en el monte Robledal, el emblema del pueblo, y donde nos encontramos con el Roble Quejido Bicentenario. El Pinar de la Dehesa, el Centro de Interpretación de la Resina, la calle Mayor o la  Iglesia de San Martín de Tours y la Ermita el Cristo del Humilladero son otros puntos a visitar en la localidad.


La Atalaya. Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Traspinedo


Unas fiestas marcadas por la importancia del lechazo


En la Feria del Pincho de Lechazo y la Artesanía, que se celebra el último fin de semana de septiembre, rendimos culto al manjar típico y originario de la localidad como es el pincho de lechazo churro asado a la brasa de sarmiento. Nos juntos para disfrutar de la gastronomía, el folclore, los oficios y la música tradicional en la Plaza del Rollo y la calle Mayor. Es una Feria llena de actividades”, nos confiesa el primer edil.



Lechazo a un lado, aunque volveremos en breve a deleitarnos con un manjar tal, Traspinedo calienta ya motores para vivir sus Fiestas de San Martín el 11 de noviembre. Es la fiesta otoñal en la que se honra al patrón y que destaca por los festejos taurinos, de más relevancia aún al desarrollarse fuera de la temporada estival, que acaban por atraer a decenas de amantes del buen toreo y al público en general.


Pero de entre todas las fiestas, las más importantes son las de Santa Isabel, en el mes de julio. En esas fechas se celebran encierros urbanos, multitudinarias verbenas de baile con orquestas de renombre y la procesión en honor a la patrona, a ritmo de jotas. Las peñas son las protagonistas de la celebración por su hospitalidad y el gran ambiente que crean.


Procesión en honor a Santa Isabel. Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Traspinedo


Otra fiesta, de reciente creación, es el Traspiocio Verano. Se desarrolló el mes de agosto con un programa de actividades culturales, musicales, deportivas y de ocio que ha contado en su primera edición con una gran participación.


Un manjar para disfrutar


“En cuanto a la gastronomía, el plato típico por excelencia es el pincho de lechazo a la brasa de sarmiento. Antiguamente era una manera de comer caliente en el campo. Se ensartaban los trozos de carne de oveja en los sarmientos verdes hasta que derivó en barras de acero con mango de madera. Ahora, en vez de carne de oveja se degusta lechazo churro de I.G.P. Acompañado con el buen pan Lechugino que elabora la panadería del municipio”, nos confiesa Javier Fernández.



Antiguamente, existían otros platos típicos en el lugar que giraban en torno a la oveja. Las pancillas, que eran los callos de oveja guisados con patatas o los chiflotillos, las tripas de la oveja rebozadas y fritas. Servían como antecedente perfecto al postre típico, unos buenos mantecados que siguen estando muy de moda.


En Traspinedo había bastante viñedo en la falda del Monte del Robledal y por el término. Fe de ello lo dan las 120 bodegas con las que se cuenta, alguna de ellas conserva el lagar y aún se elabora el vino. Antes, parece ser que se comían el pan duro untado en vino y azúcar”, añade el alcalde hablando del vino del lugar.


Un vino para combinar con el mejor lechazo en un municipio único como Traspinedo para comer de 10 y para disfrutar de todo su encanto y patrimonio, una vez más, en la provincia de Valladolid.


Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos?


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