Castillos y leones

Castillos y leones

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Pétreo, hierático, como símbolo político de varios años, dando señal evidente de tantos castillos hermosos, que emergen como señores de otros siglos en las llanuras y pinares de esa Castilla llana y abierta, como la palma de la mano de Dios brindando ayuda. Que fue la panera de España reservando trigos en los silos enormes que abastecieron Ejército y ciudades, y que aplacó el hambre de los españoles destruidos por una lucha feroz contra los católicos que sucumbieron al odio sin freno de los sin Dios y sin Patria.


Era el Castillo de Fuensaldaña, aledaño a Valladolid, enseña evidente del entramado político entre León y Castilla, ese león que no ruge, amarrado a su antiguo reino y a una Cuna del Parlamentarismo que hoy, tras de siglos, le da nombre y altura, bien merecidos. El de las tres cabeceras de serie en artes sin discusión, entre los que la Pulchra Leonina, milagro de luces y de piedras engastadas en cristal, hacen del arte prodigio; de la oración relicario y del color admiración.


El viento regio y romanizado envuelve a la ciudad con fuerza montañera que igual trae vientos orlados de nieves y celliscas o junto al sol envía aromas de matojos florecidos .


Los dos leones rampantes de nuestro escudo tienen la fuerza de una raza, que desde la cuna grita el rango de su estirpe, y el castillo fuensaldañés, austero y señorial, sin apenas huecos y ventanas para acoger el aire, ha dejado de ser ornamento de la política regional, que cediendo el honor a Valladolid, ha quedado a solas con sus recuerdos .


Y es la Junta de Castilla y León que de nuevo se siente amenazada por ese leonesismo sin asidero de razón, que reaparece cuando le parece favorable para seguir ocupando cuatro sillones, mientras el gobierno municipal actual acoge con cierto regusto el incordiar a la Junta que no es de su color político. Lógico. Pero el abandono del leonesismo por sus más preclaros iniciadores, y las luchas intestinas que dieron al traste con el acogimiento favorable del vecindario, y dio lugar a declaraciones en prensa, tan por fuerza poco pensadas, del que era entonces el mandamás en el partido, que la impresión del posible votante fu desastrosa. No digamos la inaudita gestión de aquel Abel Pardo que salió de la política por la gatera y nos hizo gastar buenos dineros con sus propuestas en las que requería que los leoneses, que no leonesistas, que quisieran apuntarse en el Ayuntamiento para cualquier actividad, deberían hacer la solicitud en “lliunés” cosa que ningún leonés, ni joven ni viejo, sabe del tal lenguaje. Eso sí, aprovechan cuando el municipio es socialista para darle votos necesarios para gobernar y a cambio pedir que les hagan caso. Lo de siempre.


Los 20 ministros y su valedor están igual.


El caso es que la política actual no es la política generosa de los que no cobrábamos sueldos. Parece ser que no es el momento de entrar en esas diatribas con la que está cayendo sobre España.


Los que no quieren a Castilla como los que no quieren a España en Cataluña, empeñados en decir que la una y la otra les explota y se lo quita todo, pues que se vayan donde les den más.


Tengan en cuenta entre otras muchas cosas que castellanas y leoneses son muchos los casados, ya que los de León tenían que ir a Valladolid a por un titulo universitario que aquí no tenían. Y que lógicamente querrán ser castellanas y leonesas y ya estamos con la trifulca. Cállense ustedesque están mas guapos, y piensen en España y no en su pequeña parcela. Eso no es solidaridad, es egoísmo. Y ahora que todo el mundo está contra el gasto de las autonomías que nos arruinan... ¿León otra autonomía para él solo? Díganle a los del manifiesto, que son los de siempre, que dejen de firmar que se les acaban los bolígrafos.


Y es que cuando no gobiernan protestan de todo y cuando gobiernan piden de todo, hasta premios y prebendas, ¡¡vaya con los ”intelectuales”!!


En fin, que con lo bonito que es el escudo de Castilla y León quieren un escudo solo con los reyes de la selva…. y sin rugidos ni estridencias, por si acaso. ¿Por qué en esta tierra siempre andamos a disgusto?'. En Salamanca, ni por ver al Real Madrid se unen los equipos. En León, cuando puse en marcha el festival de tunas para promover a la nueva Universidad no conseguí que los de Derecho y la Universitaria se unieran para organizarnos... ¡Somos así¡