Crónicas urbanas, gastronómicas… y de mus

Crónicas urbanas, gastronómicas… y de mus

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Reanudamos las comidas y las partidas para dar la bienvenida al año con un gran cocido en el Rte. Magnus, pero caímos en un mus muy disputado.


Qué se le va a hacer. Veníamos de un 2019 pletórico donde mi amigo Félix Gómez, el carnicero de Mojados, y un servidor habíamos dado buena cuenta de Tasio y Javi (el de las deliciosas sardinas ahumadas) en las últimas contiendas. En fin, no siempre van a ser triunfos; hay que dejar al enemigo que de cuando en cuando se relame las heridas…


Mi amigo Félix se encargó de buscar el lugar, además de hacerse cargo de la factura. Generosidad del oriundo del Arrabal de Portillo. Y nos llevó al restaurante de sus amigos Marisol Pinto y Pedro García, quiénes llevan este establecimiento desde hace escaso tiempo.


El Rte. Magnus está ubicado en la Avenida de Gijón, en un edificio singular de dos plantas donde existe un centro de negocios, gerenciado también por el matrimonio. Fácil y amplio aparcamiento, además de un trato exquisito y excelentes viandas.


La barra amplia y funcional llena toda la entrada. Al fondo, la sala del restaurante para una capacidad de 180 personas, más otro salón justo encima de la barra que es donde subimos para echar el mus.


Los miércoles ofrecen cocido, con repetición incluida. Pero todo un señor cocido donde les prometo que nadie se quedará con hambre. La sopa correspondiente con fideo fino, colocada en el centro para que Tasio repitiera con los garbanzos.


La segunda parte del menú llegó emplatado con todos los ingredientes que se suelen utilizar en Valladolid como el tocino, morcilla, chorizo, carne de morcillo, hueso de costilla, la típica caña de hueso de vaca y los consabidos garbanzos, berzas y patatas. Sencillamente delicioso y generoso.


Ellos se fueron al postre dulce para rematar la faena, sobre todo Félix y Tasio, que pidieron arroz con leche y empanada de membrillo respectivamente. Javi pidió piña natural y un servidor una mandarina.


Dimos cuenta de una botella de rosado de la casa, acompañado de gaseosa, mientras que Javi, fiel a su inveterada costumbre, se liquidó una botella de agua con gas. Y todo lo reseñado por 11.95 euros per cápita.


Tras los cafés al salón, al tapete... y a perder. Por la mínima (4-5), pero en definitiva claudicamos en un “encontronazo con la chica”... y Javi de por medio. Cachis, que diría el bueno de Tasio.


Sólo nos queda felicitar a nuestros oponentes. Vendrán tiempos mejores.