Personal de la UME forma a 120 farmacéuticos leoneses en primeros auxilios

Personal de la UME forma a 120 farmacéuticos leoneses en primeros auxilios

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Los farmacéuticos de la provincia de León se han formado en primeros auxilios de la mano de personal de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en cuatro jornadas formativas en León y Ponferrada.


Las sesiones se organizan con el objetivo de que los farmacéuticos sepan actuar con urgencia ante situaciones como una parada cardiorrespiratoria o un atragantamiento y realicen de forma eficaz la reanimación cardiopulmonar adulta y pediátrica, dada la premura de atención necesaria.


Según el Teniente Coronel Médico Jefe del Servicio Sanitario BIEM V de la UME, Fernando Moro, cada minuto que pasa sin reanimar a una víctima de una parada cardiaca "disminuye en un 10 por ciento las posibilidades de que sobreviva", por lo que es muy importante llevar a cabo la RCP entre los tres y cinco primeros minutos.


Asimismo, ha aconsejado que lo primero "es comprobar que la víctima no responde y no respira con normalidad" y en ese caso llamar al 112, mientras tanto, se deben realizar "treinta compresiones torácicas seguidas de dos respiraciones de rescate, repetidamente, hasta que llegue el DEA (Desfibrilador Electrónico Automático)".


Dada la afluencia de pacientes a la oficina de farmacia no es extraño que el farmacéutico presencie este tipo de situaciones, por lo que desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de León han considerado fundamental que estos profesionales sanitarios reciban los conocimientos necesarios para atender estas emergencias.


El presidente de la institución, Javier Herradón Muñoz, ha indicado que "unas 70.000 personas al año sufren paradas cardiorrespiratorias en España y una de cada cinco, a nivel extrahospitalario, "no consiguen ser atendidas", a pesar de que la mayoría son presenciadas.


En cuanto al manejo del DEA Fernando Moro aconseja dejarlo "en manos de los profesionales sanitarios" en caso de que este no sea automático y continuar con la RCP, interrumpiéndola únicamente cuando el profesional sanitario de emergencia que acuda al lugar lo indique o la víctima presente signos de vida.